La alimentación ecológica vuelve a ganar espacio en las estrategias de la gran distribución europea después de unos años marcados por la inflación, la reducción de surtidos y la presión sobre el precio. Los últimos movimientos en el Reino Unido y Alemania muestran que los supermercados generalistas vuelven a ver en la alimentación ecológica una categoría con capacidad para atraer clientes, aumentar la frecuencia de compra y diferenciar su oferta.

Alnatura
Alnatura (CC BY-SA 2.0 DE)

Marks & Spencer invertirá cuatro millones de libras para reducir el precio de más de cincuenta productos ecológicos. La disminución de precio afecta a distintas categorías y alcanza, en algunos casos, 1,60 libras por producto. La cadena también creará espacios específicos en algunos Foodhall, agrupando referencias frescas, refrigeradas, congeladas y de despensa que hasta ahora aparecían dispersas.

Esta apuesta coincide con la recuperación del mercado británico. Según el Organic Market Report 2026 de Soil Association, las ventas de alimentos y bebidas ecológicos crecieron un 4,2 % en 2025, hasta alcanzar los 3.900 millones de libras. En los grandes supermercados aumentaron un 7 % y el crecimiento en unidades cuadruplicó el registrado por los productos convencionales.

En Alemania, Alnatura ha acordado, según medios profesionales, la entrada de sus productos en REWE a partir de octubre. Este movimiento es especialmente relevante pues Alnatura, que es uno de los principales referentes del canal especializado alemán, cuenta con 154 supermercados propios. Su estrategia de comercializar sus productos en la gran distribución también ha llevado a que empiece a comercializar hasta 80 referencias en 260 establecimientos de Netto en Berlín.

Estas decisiones permiten que el consumidor encuentre más fácilmente productos ecológicos certificados y pueda incorporarlos con mayor frecuencia a su compra habitual, y suponen a la vez oportunidades y retos para el sector.

La ampliación de la distribución abre oportunidades para las marcas, aunque también implicará negociaciones más exigentes sobre precios, promociones y logística, en un mercado cada vez más concentrado. Esta situación es posible que no sea plenamente extrapolable a España todavía, gracias a, o debido a, (depende de a quién le pregunten), la diversidad que existe en el sector.

El comercio especializado no organizado deberá reforzar sus ventajas: profundidad de surtido, conocimiento, prescripción, innovación y relación directa con productores y consumidores.

La gran distribución refuerza el ecológico porque vuelve a detectar crecimiento y capacidad de diferenciación, y eso sin duda es una buena noticia, porque significa que la alimentación ecológica está un paso más cerca de ser un fenómeno de masas.

Esta mayor competencia puede contribuir a ampliar el mercado, siempre que la accesibilidad no se construya únicamente a costa del proveedor. El crecimiento será sólido si remunera correctamente a los productores, mantiene el valor de la certificación y aumenta la confianza del consumidor.

Autor: Oriol Urrutia, Co-Editor y Politólogo.

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