Maripi Gadet canviar hàbits

Maripi Gadet Castaño, “valenciana, de adopción, pero valenciana”, periodista, escritora, conferenciante, experta en vida sana, cosmética orgánica y medio ambiente, ha publicado el libro “Mascarillas naturales, una belleza radiante”, en la editorial Arcopress. Autora de “Secretos de belleza natural” (editado en España por Grijalbo y Debolsillo y en EEUU por Bookspan) completa así su objetivo de demostrar lo fácil y saludable que resulta mantener una belleza natural, en este caso “en tan solo 10 minutos, en casa y de forma saludable y divertida”. 

Tienes muchos años ya de experiencia en el sector de la vida sana y natural.   ¿Cómo ves el panorama actual de la cosmética natural y ecológica respecto a cuándo empezaste?

¡Sí!, ya son muchos años. Nací en un entorno familiar preocupado por la vida sana, ya que mi madre fue pionera en España en cosmética natural. Soy optimista por naturaleza, pero, además, estoy convencida de que la cosmética ecológica tiene un gran futuro.

Ahora tenemos mayor acceso a la información y por tanto, cuando conoces lo que existe,  puedes elegir

Como dices  en el libro, creciste “entre potingues y libros de salud natural”  ¿Crees  que la educación es la clave?

Creo que la única forma de cambiar hábitos y costumbres es concienciando a los más pequeños. Ellos son los únicos que tienen la llave para cambiar el futuro. Se debiera invertir más esfuerzos para que en los colegios, se aprenda sobre temas como: la alimentación natural, cómo tener una vida saludable o cocinar sano.

Mejorar los hábitos alimenticios  repercutirá positivamente en nuestra calidad de vida y también en nuestra economía, porque al estar más sanos se reducirían gastos en sanidad pública. Alimentarnos bien es una prevención importante contra las enfermedades más comunes.

También das cursos de alimentación ecológica en colegios 

Nuestros hijos aprenden lo que ven en casa, pero el colegio es una herramienta muy importante a la hora de preparar a las nuevas generaciones. Conocer las opciones que tenemos nos posibilita una elección acertada. Mi trabajo en “AulaBio” es una labor súper gratificante, que gracias al CAECV he podido poner en práctica, y desde aquí aprovecho para darles la enhorabuena por su labor de concienciación.

Hay muchísimo desconocimiento sobre la alimentación ecológica. Creo que todos los colegios debieran recibir información al respecto.

 “No somos conscientes de que la acción de dar se convierte en un acto de generosidad que nos gratifica y nos aporta felicidad.»

¿Qué recomendaciones darías a las personas que se plantean empezar con la alimentación ecológica?

Cualquier cambio se ha de hacer progresivamente. No puedes pasar de la noche a la mañana de una forma de vida a otra. Si empiezas por integrar, poco a poco, alimentos comunes en versión BIO, sin darte cuenta tu despensa será casi íntegramente BIO. Llevar una alimentación BIO no conlleva ningún sacrificio. La calidad y el buen sabor nos gustan a todos.

La certificación ecológica en cosmética puede resultar un poco confusa para el consumidor debido a la gran cantidad de sellos ¿qué consideras como básico a la hora de elegir un producto?

Los sellos nos aseguran que los componentes del producto son de origen ecológico y no contienen perfumes, colorantes, conservantes de síntesis, ni la petroquímica habitual en parafinas, siliconas y PEG. Tampoco organismos genéticamente modificados. Es cierto que cada vez son más los sellos que aparecen en los envases cosméticos, por lo que, a veces, generan confusión. La razón es que las empresas han comprobado que integrar un sello ‘verde’ ofrece mayor confianza a los consumidores y contribuye al aumento de la venta del producto.

En el último capítulo de tu libro hablas de la cosmética interior y la solidaridad terapéutica, ¿crees que la sociedad atiende a este tipo de belleza?

No tanto como sería necesario, ya que tendemos a olvidarnos de lo más importante. El coste de la llamada ‘evolución’ nos ha empujado hacia una sociedad precaria en valores, en la que nos hemos olvidado del respeto y la solidaridad. No somos conscientes de que la acción de dar se convierte en un acto de generosidad que nos gratifica y nos aporta felicidad. Cuando tratamos de ayudar a otra persona nos sentimos bien y nos mejoramos a nosotros mismos.

Hay estudios que aseguran que la solidaridad hace que el cerebro libere dopamina, serotonina y oxitocina, sustancias que hacen que nos sintamos mejor

Lo que es indudable es que la verdadera belleza resulta de la suma del equilibrio y la armonía entre el cuerpo, la mente y las emociones. ¡Somos pura química natural!

Entrevista por: Marta Gandarillas, Periodista
Bio Eco Actual Octubre 2017

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