El tan demandado desarrollo sostenible en las cadenas de valor a nivel global se enfrenta a numerosos desafíos vinculados a las nuevas legislaciones. Fairtrade ha defendido durante mucho tiempo medidas voluntarias para mitigar los daños a los derechos humanos y al medio ambiente en las cadenas de suministro.

©Fairtrade

Pero, la acción voluntaria ha resultado insuficiente para impulsar un cambio sistémico. La degradación medioambiental y los abusos de derechos humanos siguen siendo generalizados en las cadenas de suministro globales.

Una regulación bien diseñada puede beneficiar a todos los actores en las cadenas de suministro al establecer expectativas claras y reglas consistentes para una conducta responsable empresarial. Esta regulación puede aumentar la influencia de los titulares de derechos en las prácticas empresariales, el bienestar entre agricultores y trabajadores, la colaboración entre empresas, la transparencia y la confianza del consumidor, al tiempo que abordan los daños medioambientales y el cambio climático.

Sin embargo, una legislación mal diseñada podría trasladar la carga de la debida diligencia a los productores. Si las leyes imponen exigencias excesivas a los pequeños agricultores que no tienen los medios para invertir en medidas, estas leyes pueden incluso agravar la pobreza, los derechos humanos y los daños medioambientales. 

La degradación medioambiental y los abusos de derechos humanos siguen siendo generalizados en las cadenas de suministro globales

A medida que se están implementando regulaciones basadas en la debida diligencia en Europa, Fairtrade reconoce que directrices claras de implementación, una aplicación eficaz y un fuerte apoyo acompañante juegan un papel crucial para que la regulación de la diligencia sea justa y eficaz. 

Fairtrade desde la certificación se convierte en un aliado fundamental que busca trabajar en estrecha colaboración con los actores agrícolas, las empresas y los gobiernos.

Entre otros ejes de trabajo que Fairtrade facilita están:  

  • Enfoque basado en el riesgo: Utilizar el mapeo de riesgos para centrar los recursos en los problemas medioambientales y sociales más críticos dentro de las cadenas de suministro.
  • Acción medioambiental: Promover prácticas agrícolas sostenibles, como la reducción del uso de agroquímicos, la conservación del suelo y la gestión de residuos.
  • Enfoque en el salario digno: Fairtrade está reforzando los esfuerzos para cerrar la brecha salarial digna, reconociendo que un ingreso digno es un derecho humano más
  • Desarrollando alianzas: Colaborar con empresas, gobiernos y la sociedad civil para impulsar un cambio sistémico.

Fairtrade se convierte en una herramienta fundamental que aporta soluciones para una transición a modelos de negocio con cadenas de valor más sostenibles.

Autor: Álvaro Goicoechea, Director de Fairtrade Ibérica.

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