El panorama regulatorio europeo está experimentando una transformación sin precedentes. La Unión Europea ha desplegado una batería de normativas diseñadas para convertir la sostenibilidad de una opción a una obligación legal.

Este nuevo marco regulatorio supone un cambio para las cadenas de suministro globales.
Un cambio que va a requerir:
- Mayor transparencia.
- Proyectos de colaboración.
- Una identificación y gestión de riesgos medioambientales y sociales.
Toda la cadena de valor se va a ver afectada, desde el pequeño agricultor de cacao, a las grandes corporaciones.
3 nuevas normas van a ver la luz en los próximos meses:
- EUDR (Reglamento contra la deforestación): Esta ley prohíbe la entrada al mercado de la UE a productos como el café y el cacao que provengan de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Su cumplimiento exige datos de geolocalización precisos de cada parcela de cultivo.
- CSDDD (Directiva de diligencia debida): Obliga a las compañías a identificar, prevenir y mitigar activamente las vulneraciones de derechos humanos y daños ambientales en toda su cadena de valor. No basta con no identificar los riesgos, hay que demostrar que se están tomando medidas para evitarlo en origen.
- Ley de consumo sostenible: hace frente al desafío del greenwashing y viene a poner fin a las etiquetas de sostenibilidad ambiguas. A partir de 2026, cualquier afirmación ambiental deberá ser clara, objetiva y verificada por terceros. Esto protege a las empresas que realmente invierten en sostenibilidad frente a la competencia desleal de quienes solo utilizan el marketing verde.
Ante este aluvión normativo, Fairtrade se posiciona como un socio estratégico esencial. Su enfoque no se limita a «marcar casillas» de cumplimiento, sino que aborda las causas raíz de los problemas: como la pobreza, que suele ser el motor de la deforestación y el trabajo infantil.
Contar con esquemas de certificación robustos como Fairtrade construye cadenas de suministro más resilientes, éticas y transparentes para el futuro
Una certificación como Fairtrade no es el cumplimiento de una ley o directiva. Sin embargo, la certificación se puede utilizar como un socio para su cumplimiento, y para ello, Fairtrade a nivel internacional ha diseñado un conjunto de herramientas:
- Mapa de riesgos Fairtrade: Una herramienta gratuita y pública que permite a las empresas identificar riesgos por materia prima y país.
- Trazabilidad y geodatos: A través de plataformas como Fairtrace y alianzas con satélites (Satelligence), Fairtrade garantiza la seguridad y veracidad de los datos de geolocalización necesarios para la EUDR.
- Precios de referencia de ingreso digno: Un modelo pionero que calcula el precio justo que un agricultor debe recibir para cubrir sus necesidades básicas y costes de producción sostenible.
Solo trabajando de forma conjunta podremos afrontar el mensaje claro de la UE: la corresponsabilidad es el nuevo estándar. Las empresas ya no pueden ignorar lo que sucede en el primer eslabón de su cadena. Aunque los plazos de aplicación para grandes empresas se están viendo sometidos a retrasos el proceso de adaptación debe comenzar hoy.
Contar con esquemas de certificación robustos como Fairtrade no solo simplifica el cumplimiento legal, sino que construye cadenas de suministro más resilientes, éticas y transparentes para el futuro.
- Más información en www.fairtrade.es
Autor: Álvaro Goicoechea, Director de Fairtrade Ibérica.
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