Cada vez hay más conciencia sobre lo que comemos, pero a menudo olvidamos otro factor clave: lo que nos ponemos en la piel. La cosmética, si no se vigila, puede formar parte importante de nuestra exposición diaria a sustancias químicas.

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Cosmética ecológica y salud hormonal: lo que te pones en la piel importa

La piel es el mayor órgano del cuerpo y tiene funciones esenciales: protege, regula la temperatura y participa en el sistema inmunitario. Pero tiene también capacidad de absorción y eliminación de tóxicos. Esto es relevante porque el sistema endocrino, encargado de regular hormonas como estrógenos, tiroides o cortisol, es muy sensible a pequeñas cantidades de sustancias externas.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Son sustancias capaces de imitar, bloquear o alterar el funcionamiento de las hormonas. Incluso en dosis muy bajas pueden tener efectos.

La exposición a estas sustancias en pequeñas dosis diarias de manera constante y acumulativa (lo que se conoce con el nombre de efecto cóctel) presente en cosmética, alimentación, plásticos, a pesar de estar reguladas, su efecto acumulativo y persistente está en el punto de mira de alteraciones hormonales y tiroideas, problemas de fertilidad, de obesidad y de resistencia a la insulina, y mayor riesgo de cáncer hormonodependiente.

Ingredientes a vigilar

Algunos de los más relevantes son los parabenos (metylparaben, propylparaben…), conservantes con posible actividad estrogénica; los ftalatos, presentes en perfumes, triclosan, sustancia con efecto antibacteriano; filtros solares químicos (oxybenzone, octinoxate, octovrylene).

Carga química global

También es necesario poner el foco en ingredientes derivados del petróleo o procesos químicos asociados. Nombres como paraffinum liquidum y petrolatum (derivados del petróleo, con efecto oclusivo.); dimeticona y siliconas; PEG, PPG y otros ingredientes terminados en -eth (compuestos etoxilados); sodio laureth sulfate (SLES); acrilatos y microplásticos. No todos son disruptores directos, pero pueden contribuir a la carga química global.

La cosmética ecológica certificada prohíbe muchos de esos ingredientes

Elegir cosmética ecológica

La cosmética ecológica certificada prohíbe muchos de esos ingredientes. Apuesta por fórmulas más simples, con activos de origen vegetal, es una garantía de reducir la exposición a estos ingredientes. No solo tiene un impacto en la salud, sino también en el medio ambiente. Por ejemplo, los filtros químicos de los protectores solares como oxybenzone u otinoxate, contaminan el medio marino.

Alternativas saludables

Una cosmética ecológica bien formulada aporta nutrición y regeneración real. Algunos activos a priorizar: aceites vegetales como jojoba, almendras, que nutren y refuerzan la barrera cutánea; antioxidantes naturales como polifenoles, astaxantina, vitamina C, vitamina E, que ayudan a combatir el estrés oxidativo; las ceramidas o el ácido hialurónico, que hidratan y mejoran la elasticidad; filtros solares minerales como el óxido de zinc o el dióxido de titanio no nano, una alternativa más segura para proteger la piel del sol.

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123RF Limited©elenavolf. Aplicando aceite de jojoba

¿Las apps para analizar cosméticos son fiables?

Las apps pueden ser útiles como primer filtro, pero tienen limitaciones importantes: simplifican demasiado, puesto que clasifican ingredientes como “buenos” o “malos” sin contexto, además, no tienen en cuenta la concentración ni la fórmula global, y algunas utilizan bases de datos incompletas o no actualizadas. Por eso, lo más recomendable es utilizarlas como guía orientativa, y al mismo tiempo aprender a leer un INCI para tener autonomía y criterio.

Lo más recomendable es utilizarlas como guía orientativa, y al mismo tiempo aprender a leer un INCI para tener autonomía y criterio

Después de un cáncer de mama

Como hemos dicho antes, varios ingredientes habitualmente utilizados en productos cosméticos pueden actuar como disruptores endocrinos, es decir, sustancias capaces de interferir con el sistema hormonal. En el contexto de un cáncer hormonodependiente, este factor adquiere especial relevancia. Además, después de los tratamientos, la piel suele tener más problemas de sequedad, irritación y está más fina y reactiva, por tanto, más vulnerable a irritaciones y la cosmética de antes ya no es suficiente.

La moda del skincare en adolescentes

Las redes sociales han impulsado una nueva tendencia: rutinas virales de skincare cada vez más complejas en chicas adolescentes. Sueros, ácidos, retinol, múltiples capas de producto… Más allá de estresar, alterar la barrera cutánea y aumentar los problemas de irritación y dermatitis, existe un factor no visible pero preocupante: la exposición precoz y acumulativa a sustancias con potencial disruptor endocrino.

Una estrategia 360

La salud cutánea es el reflejo de lo que ocurre en el interior. Además de una buena cosmética, la clave está en reducir la carga global de tóxicos. Alimentación basada en vegetales, hidratación, antioxidantes, omega-3, niveles óptimos de vitamina D, buen descanso, ejercicio físico regular, buena salud intestinal, gestión del estrés y cuidar lo que nos ponemos en la piel.

La prevención no es una acción puntual, sino un conjunto de hábitos sostenidos en el tiempo

Porque la prevención no es una acción puntual, sino un conjunto de hábitos sostenidos en el tiempo. Y escoger una cosmética más saludable es también una forma de cuidarse y reducir la exposición de sustancias innecesarias que afectan a la salud de la piel y del cuerpo.

Autora: Jordina Casademunt, Nutricionista Oncológica.

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