El verano implica exponer la piel y el cabello a factores deshidratantes. Su aspecto nos recuerda que han sufrido estrés hídrico: piel deshidratada, menos luminosa; o cabellos sin brillo, más difíciles de peinar. La exposición al calor estival en horas críticas es suficiente para incrementar de forma notoria la pérdida de agua en la piel y cabello y alterar su barrera protectora.
Al rescate de la piel y el cabello
1. Restaurar la barrera protectora
Sobre piel y cabello limpios, empezamos con una hidratación activa: aportar agua nueva y humectantes con jugo de aloe vera e hidrolatos (rosa, geranio, lavanda, azahar) y humectantes: glicerina vegetal, betaína natural, ácido hialurónico, miel.
Loción “hidrata plus”: en un bol de acero mezcla 3 gr de glicerina con 1 gr de betaína de remolacha y 0,1 gr de ácido hialurónico; vierte poco a poco y sin dejar de mezclar, 96 gr de hidrolato de azahar cosmético (*con conservante) hasta diluir todo. Utilízala cada mañana, sobre la piel limpia.
Seguiremos con la nutrición: reforzar la barrera cutánea y aportar protección grasa a la cutícula para “sellar” la hidratación y reducir la pérdida de agua.
Ingredientes nutritivos:
- Aceites y mantecas vegetales: contienen ácidos grasos, ceramidas y antioxidantes afines a la barrera lipídica de la piel y del cabello. Algunos ejemplos: aceites de uva, jojoba, sésamo o lino, recuperadores de la barrera lipídica; almendras, argán, oliva o aguacate, protectores en casos de mayor sequedad; manteca de Karité, más oclusiva en zonas rugosas.
- Crema base: formulada con humectantes y emolientes naturales, pero rica en proteína hidrolizada puede favorecer la penetración y la fijación de agua en piel y cabello.
Bálsamo reparador nutritivo: en un bol, añade 80 gr de crema base rica en proteína hidrolizada, 10 gr de aceite de jojoba y 10 gr de aceite de aguacate y mezcla bien. Aplica en zonas de piel seca.
Linimento seborregulador de puntas: en un bol, añade 10 gr de jojoba y 10 de aceite fraccionado de coco (MCT), añade 1 gota de aceite esencial de cedro. Aplica en las puntas de cabellos secos.
Seguiremos con la nutrición: reforzar la barrera cutánea y aportar protección grasa a la cutícula para “sellar” la hidratación y reducir la pérdida de agua
2. Exfoliar y sanear
Cuando la piel haya recuperado la barrera cutánea y muestre confort, la exfoliación favorecerá la renovación del estrato córneo. Esta será suave y puntual, para evitar añadir más estrés.
Ingredientes naturales exfoliantes: micronizados para uso facial (polvo de arroz) o corporal (hueso de oliva) que nos aseguren partículas homogéneas, para un efecto seguro y suave.
Para sanear el cabello y el cuero cabelludo, podemos aplicar una mascarilla de rhassoul e hidrolato de árbol del té, que elimine residuos y fortalezca el cabello.
3. Favorecer la regeneración y el crecimiento saludable
Para acabar, con piel y cabello ya hidratados y en proceso de renovación, se pueden incorporar ingredientes con acción regeneradora que refuercen dicho proceso: aceites de rosa mosqueta y granada; vitamina E; extractos de malva y centella asiática; aceites esenciales de lavanda, geranio, siempreviva o incienso.
Fluido regenerador: en un bol de acero añade 40 gr de crema base rica en proteína hidrolizada, 6 gr de jugo de áloe vera, 3 gr de extracto de centella asiática, 5 gotas de vitamina E, 2 gotas de AE de incienso, 3 gotas de AE de lavanda, 3 gotas de AE de geranio egipcio y 3 gotas de AE de zanahoria. Remueve bien y envasa. Aplica sobre la piel limpia.
De este modo, con la ayuda de ingredientes naturales, devolvemos el bienestar a nuestro organismo, a través del confort de nuestra piel, y la belleza a nuestro cabello.
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Autora: Beatriz Lavado, Especialista en Cosmética Natural.
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