Octavio Laguía y Niklas Gustafson fundaron Natruly a partir de su propia experiencia con la alimentación. Están detrás de la creación de cada una de sus fórmulas, y eso se nota: la marca desarrolla productos con ingredientes naturales, sin azúcares añadidos ni aditivos artificiales, y en los últimos años se ha convertido en un referente para muchos consumidores. Hablamos con Octavio, CEO de la compañía.

Octavio Laguía

Fotografía cedida por Natruly. Octavio Laguía, cofundador de Natruly.

¿Cómo comunicar sin convertirse en ruido?

Para mí, tiene que decir algo verdadero que el resto no se atreve a decir. El ruido aparece cuando se comunica por comunicar o se promete algo que no se cumple. La disrupción de verdad nace de la filosofía de la marca y del estilo de vida de quienes la fundamos: lo que cuentas tiene que ser lo que piensas y haces. En Natruly mostramos exactamente qué lleva cada producto y, sobre todo, qué no lleva. Y tenemos una línea clara: nunca vamos a comprometer lo que consideramos bueno, ni nuestros ideales, por vender más. No hace falta gritar más que nadie; basta con ser claros y coherentes, y que el consumidor pueda comprobarlo en la etiqueta.

No hace falta gritar más que nadie; basta con ser claros y coherentes, y que el consumidor pueda comprobarlo en la etiqueta.

¿Cómo distinguir ingredientes reales de reclamos?

Trabajar con ingredientes reales es no engañar al consumidor. Es conseguir el sabor y la textura con ingredientes naturales, y no con aromas artificiales, edulcorantes o aditivos que imitan lo que el producto no tiene. Cada ingrediente está por una razón y es de origen natural. Para distinguir lo auténtico de un reclamo, mi consejo es leer la lista de ingredientes y no el frontal. Hay claims regulados, como ‘sin azúcar añadido’, que se tienen que cumplir. Pero otros, como ‘natural’, ‘artesano’ o ‘sostenible’, son marketing puro y se usan para dar una imagen que no es real. Si la lista de ingredientes no respalda lo que promete el frontal, desconfía.

Para distinguir lo auténtico de un reclamo, mi consejo es leer la lista de ingredientes y no el frontal.

¿Cómo innovan sin fábrica propia?

Las ideas son nuestras, de Niklas y mías, y participamos muy directamente en el desarrollo: elegimos los ingredientes y fijamos la lista de los que no queremos. Después buscamos al partner que lo fabrique, y eso fue lo más difícil al principio: no podíamos garantizar volumen y proponíamos ingredientes y formas de trabajarlos que casi nadie usaba. Por suerte encontramos empresas dispuestas a apostar por la innovación, y salió bien. Cada producto es distinto: en la proteína teníamos muy claro el aminograma y desarrollamos la fórmula con nutricionistas y químicos, y el fabricante nos ayudó a llevarlo a producción; en la crema de cacao, que en casa y en fábrica no tiene nada que ver, partimos de nuestra receta y la ajustamos con él. En todos los casos, el producto final lo validamos Niklas y yo, en nutrición, textura y sabor.

¿Cómo se relacionan alimentación y rendimiento?

Van de la mano y no se pueden separar. El entrenamiento es el estímulo, pero es la alimentación la que te permite recuperarte y mejorar con él, y sin descanso tampoco hay adaptación. Esas son tres patas fundamentales, pero la salud no se agota ahí: el contacto con la naturaleza o la exposición al sol también cuentan. Todo está relacionado y una sola pata sirve de poco. Cualquier paso hacia una vida más saludable es bueno, pero si solo avanzamos en una dirección nos dejamos una parte fundamental. El rendimiento es el resultado de cuidar el conjunto.

¿Estamos llegando al absurdo con la proteína?

Sí, en parte estamos llegando al absurdo: se usa ‘proteína’ como reclamo con fuentes de baja calidad y en productos llenos de porquería, que te perjudican de otras muchas formas. Pero eso no convierte a la proteína en el problema. Creo que en general comemos menos proteína de la que nos conviene: ronda el 15 o 20 % de lo que comemos al día y, aun así, creemos que comemos saludable. Por eso me parece bien que haya más conciencia por tomarla. Pero tiene que ser proteína de calidad y en productos que sean saludables. Si por tomar proteína acabamos comiendo productos que nos perjudican, pierde todo el sentido.

¿Tiene sentido tomar proteína sin entrenar?

Sí, la proteína no es solo para quien entrena. Es un nutriente básico para todos: forma parte de los músculos, los huesos y casi todos los tejidos, y es especialmente importante para mantener la masa muscular según cumplimos años. Entrenar aumenta la necesidad, pero no entrenar no la elimina. Lo ideal es obtenerla de la comida. Y, cuando no llegamos, un producto proteico de calidad puede ayudar a completarla de forma cómoda. Sin obsesionarse: se trata de comer bien, no de comer más proteína por moda.

Autor: Oriol Urrutia, Coeditor y Politólogo.

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