El eccema es una afección en la que aparecen zonas de la piel inflamada, enrojecida, con picor, agrietada y áspera. Algunos adultos que desarrollaron dermatitis atópica durante la infancia, aunque ya no presenten brotes activos, pueden conservar una piel seca, fácilmente irritable, con eccema en las manos o en los párpados.

¿Cómo podemos identificarlo?
En la mayoría de los casos, los síntomas son leves y varían según la edad, la gravedad del caso y de una persona a otra. No obstante, podemos identificar algunos puntos en común:
- Erupciones escamosas.
- Erupciones frecuentes en pliegues como codos, rodillas o nuca.
- Erupciones extensas que pueden cubrir gran parte del cuerpo.
- Piel muy seca en las zonas afectadas.
- Picor persistente.
- Infecciones cutáneas.
En casos más graves, puede ser necesario un tratamiento intensivo para aliviar los síntomas. El rascado constante puede agravar el problema y provocar infecciones en la piel.
¿Qué provoca estos daños?
- Productos químicos de higiene: muchos taponan la piel con sustancias similares al plástico, impidiendo su transpiración. Esto puede desencadenar una reacción inflamatoria conocida como dermatitis, una señal de alerta del cuerpo que nos indica un desequilibrio.
- Tejidos sintéticos: derivados del plástico, impiden la transpiración y generan fricción, cargando la piel con iones positivos que pueden causar microquemaduras y dañar el microbioma cutáneo.
- Detergentes y suavizantes químicos: agresivos y nocivos para la piel, causan efectos similares a los tejidos no naturales.
- Agua de baja calidad: pobre en minerales, puede provocar deshidratación progresiva.
- Alimentación deficiente: dietas pobres o con alta producción de prolactina pueden agravar el eccema.
- Afecciones respiratorias: es común en personas con asma o alergias, debido a su relación con el sistema inmunológico y el estado de los bronquios.
- Cloro de piscinas: destruye completamente el microbioma cutáneo, afectando la barrera protectora de la piel.
El rascado constante puede agravar el problema y provocar infecciones en la piel
Trátalo de forma natural
Conscientes de la importancia de una higiene que hidrate y nutra de forma real y profunda, el laboratorio de cosmética natural Pielsana ha desarrollado fórmulas específicas para el tratamiento del eccema.
En concreto, restauran el microbioma cutáneo, fortaleciendo la barrera de protección de la piel; actúan en la epidermis, apoyando al sistema inmunitario para calmar y reducir la inflamación; y aportan nutrientes esenciales, llegando hasta la zona germinativa para regenerar el tejido dañado. El tiempo estimado para visualizar mejoras varía según el estado del paciente, siendo de 1 a 2 años.
Tratamiento para eccema, de Pielsana
Por la mañana:
- Lavar con el Gel-Champú Romero y Salvia.
- Pulverizar el Agua Viva de Rosas sobre las zonas afectadas y dejar absorber.
- Aplicar la Crema Espliego y Rosa en todo el cuerpo.
- Aplicar la Crema Equinácea en las zonas afectadas. Repetir según la intensidad del picor.
Para salir a la calle:
- Usar la Crema Activadora para protegerse del frío y del calor.
Por la noche:
- Pulverizar el Agua Viva de Rosas en las zonas afectadas.
- Aplicar la Crema Equinácea.
Pielsana ha desarrollado fórmulas específicas para el tratamiento del eccema
Sígue estos consejos
- Utiliza tejidos naturales, lavados con detergente ecológico o bicarbonato sódico.
- Bebe agua filtrada con agua de mar: por cada litro de agua, añade medio vaso de agua de mar. La cantidad diaria se calcula dividiendo tu peso entre 7. El resultado son los vasos de 250 ml que debes beber al día.
- En el baño, añade una infusión de ortiga colada y 1 litro de agua de mar o 1⁄2 kg de sales de Epsom.
Descubre más sobre Pielsana en www.pielsana.es
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