El ácido hialurónico (AH) es un polisacárido que se encuentra de forma natural en nuestro organismo, principalmente en la piel, los tejidos conectivos, el humor vítreo del ojo y el líquido sinovial. En la piel, actúa como una especie de gel viscoelástico que ocupa espacios entre las fibras de colágeno y elastina, ayudando a mantener la hidratación, amortiguar tensiones y contribuir al soporte estructural de la matriz dérmica.

acido hialuronico
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Con el tiempo, la concentración natural de AH en la piel disminuye lo que lleva a la flacidez y las arrugas. El “AH de origen vegetal” se obtiene mediante procesos de biotecnología, sin utilizar fuentes animales. Una producción más ética, vegana, y que reduce riesgos de alérgenos de origen animal, además de ajustarse más a un concepto de belleza ‘clean’ o consciente. Pero ¿cuáles son sus mecanismos de acción en la piel y qué beneficios tiene?

  1. Retención de agua e hidratación. El AH tiene la capacidad de retener hasta 1.000 veces su peso en agua, lo que lo convierte en un humectante muy potente. Forma también una película viscoelástica en la epidermis, que ayuda a reducir la pérdida de agua transepidérmica (TEWL) y mantiene la piel más hidratada, reduciendo de inmediato la sequedad.
  2. Rellenado visual de líneas finas y arrugas. Se considera un rellenador de arrugas debido a la capacidad de captar agua, el AH aporta volumen desde la superficie: se rellena el espacio entre las fibras de colágeno y elastina, lo que ayuda a disminuir la apariencia de líneas de expresión y arrugas superficiales.
  3. Estimulación de la matriz dérmica (colágeno, elastina). Diferentes estudios científicos han indicado que el AH estimula la proliferación, migración de fibroblastos, y la síntesis de colágeno tipo I y III, así como elastina. Además de hidratar, el AH vegetal puede contribuir a mejorar firmeza, elasticidad y estructura de la piel.
  4. Función de barrera y protección. Al reforzar la hidratación cutánea y la película hidrolipídica, el AH contribuye a fortalecer la barrera de la piel, haciéndola más resistente frente a agresiones externas (frío, contaminación, irritantes). Diferentes estudios remarcan que posee propiedades antiinflamatorias o calmantes, lo que es útil para pieles sensibles, reactivas, sensibilizadas o agredidas por factores físicos o químicos, constituyendo así un recurso único para calmar y fortalecer el sistema inmunológico de la piel.

Autora: Maribel Saíz Cayuela, Licenciada en Ciencias biológicas, PGD. Dietética y nutrición | Intersalabs – Mejora la calidad de vida de manera natural

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