Con la llegada del mes de mayo, los campos comienzan a ofrecer uno de los frutos más esperados de la temporada: la cereza. En el Baix Llobregat, y especialmente en Begues, este cultivo tiene una larga tradición que combina conocimiento agrícola, condiciones climáticas particulares y una estrecha relación con el territorio.

Foto cedida por Josep Montmany

La cereza de Begues es un producto que habla de proximidad y de tiempo. Situada en una zona elevada, con microclima propio, la producción se ve favorecida por unas temperaturas más suaves y una maduración progresiva que permite obtener un fruto sabroso, equilibrado y con buena textura. Este año, si las condiciones se mantienen, podremos empezar a disfrutarlo hacia el 20 de mayo.

Trabajar la cereza en ecológico requiere una gran dedicación. Es un cultivo sensible, que necesita observación constante y una gestión esmerada para mantener el equilibrio del árbol y del suelo. En el huerto, apostamos por prácticas respetuosas con el entorno, fomentando la biodiversidad y evitando el uso de productos químicos de síntesis. Esto no solo repercute en la calidad del fruto, sino también en la salud del territorio.

La cereza es también un fruto que nos conecta con la temporada. Tiene una ventana de consumo limitada, lo que la hace aún más especial. Consumirla en su momento óptimo es una forma de reconectar con los ritmos naturales y de apostar por una alimentación más consciente.

Desde el punto de vista nutricional, destaca por su contenido en antioxidantes, vitaminas y fi bra, y es una excelente opción para incorporar a una dieta equilibrada. Además, su versatilidad en la cocina permite disfrutarla tanto en fresco como en elaboraciones dulces o saladas. Lo más curioso es su contenido en triptófano, melatonina y serotonina. El triptófano es un aminoácido esencial asociado al bienestar y necesario para la liberación de serotonina y la producción de melatonina, una hormona responsable de la correcta regulación de nuestros ciclos de sueño y vigilia.

Como la mayoría de frutas, al comerlas con piel, las cerezas nos aportan una buena cantidad de fi – bra necesaria para una adecuada salud intestinal. Las cerezas, además, son ricas en vitamina C, hierro, zinc y beta-carotenos, mucho más que otras frutas.

Como la mayoría de frutas, al comerlas con piel, las cerezas nos aportan una buena cantidad de fi bra necesaria para una adecuada salud intestinal

Al ser una fruta que se consume entera es aún más importante escogerla de producción ecológica, así evitamos los pesticidas de síntesis química utilizados en agricultura convencional y que permanecen en la piel.

Ya que su temporalidad es muy corta, puedes alargarla un poquito conservando algunas congeladas. Deshuésalas y guárdalas bien cerradas en el congelador. Podrás usarlas para hacer batidos, sorbetes, incluso mermeladas o tartas.

En Hortec trabajamos para hacer llegar este tipo de producto ecológico y de proximidad a los diferentes canales, poniendo en valor el trabajo del campesinado y facilitando el acceso a alimentos de calidad. Creemos que detrás de cada fruto hay una historia que vale la pena contar.

En este sentido, el mes de mayo también es una oportunidad para encontrarnos y compartir este proyecto. Del 7 al 10 de mayo estaremos presentes en BioCultura, en La Farga de L’Hospitalet, un espacio de referencia para la alimentación ecológica y sostenible. Será un buen momento para conversar, conocer de cerca los productos y seguir tejiendo complicidades.

La cereza, como tantos otros frutos, no es solo un alimento. Es territorio, es estación y es futuro.

Autor: Josep Montmany Socio de Hortec, Cooperativa de producción ecológica y proximidad.

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