La inteligencia artificial ha llegado a nuestras vidas para quedarse y el campo no está siendo ajeno a esta nueva revolución. Los gobiernos están invirtiendo miles de millones en la digitalización de la agricultura (y la ganadería).
Dinero público que, una vez más, es en beneficio de las grandes corporaciones y tecnológicas. El panel de expertos IPES-Food denunciaba “como una nueva y poderosa alianza forjada entre las grandes tecnológicas (como Google, Microsoft, Amazon o Alibaba) y los gigantes de la agroindustria está apoderándose de la agricultura a un ritmo vertiginoso”.
Llevamos décadas dejando las decisiones sobre nuestra alimentación en manos de unas pocas multinacionales movidas solo por intereses económicos. Se ha agravado la dependencia y está encadenando la producción de alimentos a sistemas muy costosos, tanto en términos económicos como en el uso de energía e insumos. Las empresas se aprovechan del conocimiento y la experiencia de los agricultores y ganaderos, que acaban perdiendo el control de sus propios datos.
La innovación siempre ha estado presente entre las gentes del campo, desde el momento que nuestros ancestros aprendieron de la naturaleza y consiguieron domesticar plantas y animales. La producción ecológica es un claro ejemplo de cómo ha sido necesario innovar para dejar de usar plaguicidas y abonos químicos. Esta es la verdadera innovación donde deberíamos exigir a nuestros gobiernos que dirigiesen las políticas públicas.
Autoría: Asociación Vida Sana.
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