Asociación Vida SanaEn la 35 celebración de BioCultura Madrid se lanzó una nueva edición de encuentros profesionales enfocados en la cosmética y la alimentación, Bio2B, de la mano de VidaSana e Intereco. “Los plásticos para el sector eco a examen”. Bajo este título se ofreció un espacio para conseguir la respuesta a la principal duda que comparten los fabricantes ecológicos de productos de belleza y de alimentación: “¿Cómo podemos envasar sin plástico y/o con plásticos que sean sostenibles de verdad?, ¿Es posible un envasado sostenible?

Es-posible-envado-sostenible

En estas jornadas participaron profesionales del sector y eminencias como el Dr. Nicolás Olea, experto internacional en disruptores endocrinos; Jordi Simón, el director técnico de la Asociación de Plásticos Biodegradables Compostables (ASOBIOCOM); y Sonia Albein del Departamento de Sostenibilidad del Instituto Tecnológico Plástico (AIMPLAS).

5 billones de fragmentos

Actualmente, hay 5 billones de fragmentos de plástico en nuestros océanos, cantidad que serviría para rodear el planeta más de 400 veces. Se generan unos 25,8 millones de toneladas de residuos plásticos al año, de los cuales se estima que sólo se recicla un 30%. Que tardan en descomponerse entre 75 y 500 años y son ingeridos por las especies marinas, las mismas que posteriormente consumimos.

Desde AIMPLAS se propuso paliar la contaminación desmesurada de plásticos mediante la reducción de los impactos ambientales que causa la fabricación de envases. “La economía circular se tiene que aplicar en los plásticos. Es importante trabajar con ecodiseños, eso significa fijarse en la huella ambiental que genera un producto durante todo su ciclo de vida, no solo en su fin: el reciclaje. Así que debemos reducir el uso de plásticos vírgenes”, comentó Sonia Albein. La solución que planteó se basaba en la disminución drástica del uso de plásticos vírgenes, sobre todo en la industria alimentaria, la cual debería implementar los materiales de bajo impacto -renovables y reciclados-.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la industria alimentaria debe garantizar la conservación, higienización, protección y transporte de sus productos. Para conseguir las mismas garantías higiénicas que con los materiales vírgenes AIMPLAS habló de aplicar una barrera funcional en los envases reciclados dirigidos a la alimentación -una capa (o multicapa) de plástico virgen en el interior de los materiales y objetos en contacto con alimentos que impida la migración de las sustancias que se encuentran detrás de ella-.

¿Es posible un envasado sostenible?

Disminuir la huella de carbono

Según Albein, “es fundamental incrementar el uso de plásticos reciclados y de todos los materiales” para disminuir la huella de carbono y impacto ambiental que genera producirlos de nuevo. Aunque la economía circular presentada por AIMPLAS frenaría, en alguna medida, la contaminación… no evitaría la exposición diaria a los PET o tóxicos plásticos. Como advirtió Nicolás Olea encontramos polímeros de los plásticos en todas las industrias, muchos de estos son disruptores endocrinos: ftalatos, benzofenonas o terfenilos, entre otros.

El 67º Congreso Anual de la Asociación Española de Pediatría (AEP), celebrado este año, demostró que un 95% de los niños muestran dosis de sustancias hormonalmente activas en su orina debido a la exposición a contaminantes. Estos químicos exógenos tienen efectos adversos para la salud del organismo intacto y para la salud de su descendencia porque modifican la función endocrina. “En otras palabras: aumento de la precocidad, la disfunción ovárica, la obesidad o los cánceres”, son algunos de los efectos que tiene la contaminación en la salud humana, señaló Olea, que no considera una solución el uso de plásticos reciclados o cualquier nuevo tipo de envase que contenga los mismos aditivos nocivos que los ya existentes -como le pasa a algunos envases hechos con almidón de trigo-.

«Littering»

Por otro lado, ASOBIOCOM defendió la promoción y perfeccionamiento de todo “lo relacionado directamente o indirectamente con la fabricación y transformación de envases biodegradables-compostables”. Por lo tanto, Jordi Simón subrayó la importancia de evitar el littering o el abandono de residuos. Según Simón, los plásticos biodegradables son beneficiosos en todas aquellas aplicaciones donde el envase queda sucio con restos orgánicos y que su valoración junto con la basura orgánica evita crear un residuo de difícil gestión: “Además, los biodegradables permiten pensar en residuo único para restaurantes fast food o eventos donde se genera mucho desperdicio compostable”, añadió.

En cosmética los packagings de cristal no son una respuesta para muchos productos, como los jabones de ducha. Actualmente, no existe una solución unánime para evitar el plástico en dicha industria. Tanto la propuesta de ASOBIOCOM como la de AIMPLAS solo garantiza una disminución de las toneladas de plástico lanzadas a los océanos, pero no libra a la cosmética de los PET’s: “Nos queda luchar contra la obsolescencia programada y evitar los productos con tóxicos, es la mejor manera de no generar residuos y preocuparnos por nuestra salud”, afirmó Olea.

Autora: Júlia Gamissans Martínez | Asociación Vida Sana

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