En enero se puso en marcha el nuevo Reglamento (UE) 2018/848 para la producción ecológica y, con él, la aplicación de las normas de producción ecológica a nuevos productos, como la sal marina y otras sales destinadas a la alimentación humana y animal. La extensión de las certificaciones es una buena noticia, muestra del crecimiento y la diversificación del sector. Pero la creación de normas de producción específicas para la producción de la sal está causando controversia entre los productores artesanales.

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123rfLimited©pszabo. Refinería de sal Janubio, Lanzarote, Islas Canarias

Un nuevo producto ecológico

Aún ser un mineral procedente de la naturaleza, la sal no siempre cumple con los requisitos de producción ecológica. Por ello y en virtud del nuevo reglamento, la Comisión Europea está trabajado para definir los métodos de producción de sal ecológica y aclarar qué tipo de sales pueden comercializarse con la mención «ecológica».

Hasta ahora, el Reglamento no permitía el uso de la Euro Hoja en el etiquetado de la sal, a menos que se tratara de un condimento (sal mezclada con hierbas ecológicas). No obstante, algunas certificadoras de carácter nacional y privado sí que la certificaban como producto ecológico. Es el caso de INTERECO en España, Sativa en Portugal o Nature et Progrès en Francia, que pusieron en marcha la certificación de la sal a petición de los fabricantes y bajo requisitos particulares: sistemas de calidad y trazabilidad, uso exclusivo de los aditivos autorizados, revisiones documentales, auditorias in situ y tomas de muestras periódicas.

La normativa prácticamente no distinguiría entre métodos de producción y obtención de la sal, a pesar de no presentar el mismo impacto ambiental

¿Todas las sales pueden ser ecológicas?

Para estudiar qué medidas en línea con el reglamento podrían proponerse, la Comisión encargó un análisis al Grupo de Expertos para el Asesoramiento Técnico sobre la Producción Ecológica (EGTOP, por sus siglas en inglés), que publicó en junio de 2021 la evaluación final sobre “Sal marina ecológica y otras sales para alimentos y piensos”.

Esta establece que “el Reglamento se aplica a la sal marina y a otras sales para la alimentación entendidas como sal de calidad alimentaria obtenida del mar, de depósitos de sal de rocas subterráneas o de salmueras naturales”. Es decir, permitiría la recolección y producción de sal mediante técnicas artesanales y tradicionales, así como procedimientos mecánicos e industriales, prohibiendo el uso de explosivos, disoluciones en las salmueras, la evaporación y secado directo con gases de combustión, petróleo, madera o carbón, el uso de biocidas y otros aditivos y auxiliares no autorizados.

Sin embargo, el pliego de condiciones que define las normas de concesión de la Euro Hoja despierta inquietud entre algunos productores artesanales de sal marina, que ven la propuesta de certificación como demasiado poco ecológica.

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123rfLimited©pierreolivierclement. Salinas de Noirmoutier, Francia

Controversia en torno a la normativa

La normativa prácticamente no distinguiría entre métodos de producción y pondría al mismo nivel la producción artesanal y la industrial, a pesar de no presentar el mismo impacto ambiental. Organizaciones como la Federación Europea de Productores Artesanales de Sal marina (Artisanal Sea Salt Europe) se han manifestado en desacuerdo con el informe, apelando que la normativa sería demasiado laxa y podría llegar a contradecir la esencia bio: «El contenido de este documento es extremadamente preocupante, ya que la Comisión Europea se está preparando para que prácticamente todos los métodos de producción de sal existentes puedan optar a la etiqueta ecológica, incluidos los menos respetuosos con el medio ambiente, como la sal de mina y la sal de vacío (vacuum)».

Productores artesanales piden una normativa más estricta

Procedimientos que, apuntan, serían responsables de la destrucción de ecosistemas, abuso de energías no renovables y el uso de aditivos o coadyuvantes que desvirtuarían el carácter natural de la sal como mineral. Lo que, desde el punto de vista de los productores, entraría en contradicción con los objetivos verdes de la política ecológica europea respecto a la preservación de la biodiversidad y a la reducción de la huella ecológica, además de desestabilizar el mercado de la sal (perjudicando a pequeños productores) y ocasionar confusión entre los consumidores.

“Para la producción de todas estas sales no es necesario añadir ningún aditivo y podrían cubrir la demanda potencial de este mineral a nivel europeo. Igual que no podemos aspirar a cultivar tomates ecológicos en climas donde no funcionan estos cultivos, no podemos esperar que todas las regiones de Europa sean productoras de sal ecológica”, expresa en la misma línea la Asociación Española de Productores de Sal Marina (Salimar).

La primera propuesta para estandarizar la certificación de la sal fue rechazada por ser demasiado flexible con los objetivos del Pacto Verde Europeo

Peticiones a la Comisión Europea

Por ello, los productores artesanales piden coherencia a la Comisión Europea y una normativa más estricta que contemple también el método de producción de la sal, para que esta no suponga una amenaza ambiental. Es concreto, proponen que solamente se conceda la Euro Hoja a la sal marina o de salmueras naturales, obtenida por evaporación natural mediante la acción del sol y el viento.

La primera propuesta para estandarizar la certificación de la sal se hizo en 2019 y fue rechazada por ser demasiado flexible con los objetivos del Pacto Verde Europeo. Solo el tiempo dirá si la Comisión Europea apuesta ahora por priorizarlos con la nueva certificación ecológica de la sal.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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