Un análisis coordinado por PAN Europe ha detectado residuos de al menos un pesticida en el 78% de las fresas convencionales examinadas en once países de la Unión Europea. En el 58% aparecieron pesticidas del grupo de los PFAS y seis de cada diez muestras convencionales contenían más de una sustancia.

Las fresas son una de las frutas más populares entre los consumidores europeos y tienen una presencia especialmente importante en la alimentación infantil. Su producción intensiva, sin embargo, también las convierte en un cultivo muy expuesto al uso de fungicidas e insecticidas.
Para conocer mejor esta presencia, PAN Europe y once organizaciones asociadas recogieron 41 muestras producidas localmente: 36 convencionales, cuatro ecológicas y una etiquetada como libre de residuos de pesticidas.
Hasta nueve pesticidas en una sola muestra
Las fresas se compraron principalmente en supermercados entre el 29 de abril y el 2 de junio de 2026 y fueron enviadas a laboratorios acreditados de Eurofins. El informe solo contabilizó concentraciones superiores al límite de cuantificación de 10 microgramos por kilo.
En total se identificaron 22 sustancias activas distintas. El 61% de las muestras convencionales contenía dos o más residuos, con una media de 3,5 sustancias. Una muestra adquirida en Bélgica reunió nueve residuos; dos muestras de Eslovenia y Hungría contenían ocho, y una de Irlanda, siete.
El 61% de las fresas convencionales analizadas contenía residuos de más de un pesticida
La mayoría de los residuos se encontraba por debajo de los límites máximos legales. Por tanto, su detección no supone automáticamente un incumplimiento de la normativa ni permite determinar, por sí sola, un riesgo sanitario concreto. La preocupación de las organizaciones se centra en el perfil toxicológico de algunas sustancias y en la exposición simultánea a diferentes pesticidas.
PFAS y disruptores endocrinos
El 58,3% de las muestras convencionales contenía al menos un pesticida PFAS, conocido como “pesticida eterno” por su elevada persistencia. En el 11% se detectaron dos o más. El análisis no midió el ácido trifluoroacético o TFA, producto final de degradación de numerosos PFAS, ya que requiere un método analítico diferente.
Las sustancias más frecuentes fueron los fungicidas fludioxonil, presente en el 39% de las muestras convencionales, y ciprodinil, detectado en el 33%. Las evaluaciones publicadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria identificaron al fludioxonil y al ciprodinil como disruptores endocrinos.
Además, el 56% de las muestras contenía algún pesticida incluido en la categoría europea de “candidatos a la sustitución”. Esta figura obliga a los Estados miembros a valorar si estas sustancias pueden reemplazarse por alternativas químicas menos peligrosas o por métodos no químicos. Un 17% presentó también algún pesticida considerado neurotóxico.
¿Qué ocurrió con las muestras españolas?
En España se recogieron tres muestras: dos convencionales y una convencional etiquetada como libre de residuos. Dos no presentaron cantidades cuantificables, mientras que en la tercera se encontraron dos sustancias, entre ellas el insecticida spinosad. El promedio español fue de una sustancia por muestra.
El número es demasiado reducido para extraer conclusiones sobre el conjunto de las fresas cultivadas o comercializadas en España. Lo mismo sucede con las comparaciones entre países: el propio informe advierte que su muestreo no pretende ser estadísticamente representativo del mercado europeo.
Las muestras ecológicas, sin residuos cuantificables
Las cuatro muestras de producción ecológica y la muestra etiquetada como libre de residuos no contenían pesticidas en cantidades cuantificables. También estaba libre de ellos el 22% de las fresas convencionales.
Aunque el reducido número de muestras ecológicas impide generalizar el resultado, PAN Europe considera que los datos respaldan el desarrollo de la agricultura ecológica, la gestión integrada de plagas y las alternativas no químicas disponibles para el cultivo de la fresa.
El debate sobre los límites y el efecto cóctel
La Comisión Europea señala que los límites máximos de residuos se establecen para asegurar un elevado nivel de protección de los consumidores. PAN Europe cuestiona, sin embargo, que el sistema actual valore de manera suficientemente completa el efecto combinado de varias sustancias, especialmente durante el embarazo y la infancia.
La organización pide más transparencia en los controles oficiales, una aplicación más rápida de la legislación sobre disruptores endocrinos y candidatos a la sustitución, y mayor apoyo a los agricultores para adoptar métodos de control no químicos.
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