El cambio climático no puede solucionarse solo con energías renovables y coches eléctricos. La agricultura y la ganadería son sectores a tener muy en cuenta a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

agricultura del carbono
123rf Limited©neznamco. El humus es básico para la fertilidad del suelo

Una visión global necesaria

La Unión Europea actúa en este sector con lo que denomina agricultura del carbono, pero, para que esta estrategia o esquema de acción sea realmente efectivo, debe basarse en una visión global del problema e incluir objetivos ambiciosos como la reducción de la producción y consumo de carne. En este sentido, un estudio liderado por el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI), el Instituto por las Economías del Clima (I4CE) y el IFOAM Organics Europe, publicado en enero de este año, marca de forma clara y ambiciosa los principios que debe seguir la política europea sobre agricultura del carbono para alcanzar los objetivos de lucha contra el cambio climático, protección de la biodiversidad y la estrategia De la granja a la mesa (Farm to Fork).

Las actividades de agricultura, ganadería, silvicultura y usos similares de la tierra son el origen del 23% del total de emisiones de gases de efecto invernadero que provocamos los humanos a escala mundial, según el informe especial El cambio climático y la tierra publicado en 2020 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). En detalle, indica este informe, estas actividades del sector primario conocidas por las siglas en inglés AFOLU representaron alrededor del 13% de las emisiones de CO2, el 44% de las de metano y el 81% de las de óxido nitroso procedentes de las actividades humanas a nivel mundial durante 2007-2016.

Estrategias de la UE

Teniendo en cuenta estas cifras es evidente que la lucha contra el cambio climático pasa también por la mejora de las prácticas agrícolas y ganaderas, con el objetivo de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La Unión Europea se ha propuesto liderar la lucha contra el cambio climático y ha planteado estrategias sectoriales como la agricultura del carbono

La Unión Europea se ha propuesto liderar la lucha contra el cambio climático y, aunque no siempre lo consigue, ha planteado estrategias sectoriales como la agricultura del carbono. Esta denominación se refiere a «las prácticas de gestión agrícola cuyo objetivo consiste en lograr la mitigación del cambio climático en la agricultura». Esto implica mejoras en la gestión tanto de la tierra como del ganado, el mantenimiento de las reservas de carbono en suelos, materiales y vegetación, así como la correcta utilización de la biomasa.

La agricultura del carbono también incluye un modelo de negocio que pretende incrementar la mitigación del cambio climático pagando a los agricultores para que apliquen prácticas de gestión agrícola respetuosas con el clima. La financiación puede proceder de fondos públicos como la política agrícola común (PAC) o de fuentes privadas a través de cadenas de suministro o mercados de carbono, según ha establecido la Unión Europea.

agricultura del carbono
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Además de ayudar a la protección del clima, la agricultura del carbono puede aportar beneficios como la biodiversidad, la reducción de la contaminación de suelos y del agua o la salud de las personas; pero también puede ser una oportunidad perdida, un fracaso económico o incluso un perjuicio para sectores con gran potencial como la producción ecológica.

¿Cuál es el camino a seguir?

El informe liderado por el IDDRI, precisamente, marca el camino a seguir para conseguir los objetivos más ambiciosos y completos de la estrategia europea agricultura del carbono y el compromiso de reducción global de emisiones de gases de efecto invernadero; es decir, la denominada Ley Europea del Clima (que incluye el compromiso de neutralidad en carbono en el 2050).

El primer concepto clave es que la estrategia o esquema de agricultura del carbono debe estar alineada con el conjunto de políticas agrícolas de la Unión Europea y proponer cambios para el conjunto del sistema agrícola, con un enfoque multidimensional (más allá de soluciones puntuales para reducir algunos tipos de emisiones).

Reducción de emisiones

Los objetivos concretos a conseguir son la reducción de emisiones de todos los gases de efecto invernadero generados en agricultura y ganadería; incrementar el secuestro (o retención) de carbono en suelos, vegetación e infraestructuras agroecológicas; fomentar la diversificación de agroecosistemas en parcelas y paisajes para reducir riesgos como los incendios forestales, fuente de emisiones); y reducir el dependencia general de los sistemas agrícolas de insumos externos y sintéticos (es decir, reducir el uso de insecticidas de síntesis y fertilizantes químicos).

La alimentación animal consume hoy la mayor parte de toda la biomasa (43%) utilizada dentro de la UE

En uno de los apartados más atrevidos, este informe firmado por Pierre-Marie Aubert (IDDRI), Claudine Foucherot (I4CE) y Johannes Svensson (IDDRI) indica que este enfoque de la estrategia de agricultura del carbono «solo podría cumplir con los compromisos sobre cambio climático y biodiversidad si se asocia con una reducción en la producción y consumo de productos animales, ya que la alimentación animal consume hoy la mayor parte de toda la biomasa (43%) utilizada dentro de la UE (frente al 13% para alimentos, 23% para biomateriales y 20% por energía)».

Mejora en la cadena de valor

La agricultura del carbono debe incluir también una mejora en la cadena de valor en el sector agroalimentario cuando sus protagonistas (agricultores, ganaderos, comercializadores) cumplen con los compromisos en favor del clima y el medio ambiente en general.

Los fondos dedicados a la estrategia de agricultura del carbono deben ir dirigidos a apoyar cambios globales en el sector agroalimentario, sobre la base de un marco de evaluación/certificación claro y multidimensional, indica el informe. En este sentido, la estrategia debe apoyar económicamente las actividades de agricultores y ganaderos que han demostrado su contribución a la mejora del clima y la biodiversidad, como la agricultura y ganadería ecológicas. También se debe invertir en la adquisición de nuevas habilidades, técnicas y equipos que puedan contribuir a conseguir estos objetivos climáticos y ambientales.

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia

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