Los combustibles son una parte importante de nuestro día a día. Nos acompañan en el transporte de camino al trabajo, al cocinar o al encender la calefacción en los meses de frío. Sin embargo, los efectos que el uso de estas energías tienen sobre el medioambiente no pasan desapercibidos y, por ello, el ahorro de combustible ha ido cobrando cada vez más importancia para muchas familias, pasando a convertirse en algo crucial, no solo para reducir gastos a final de mes, sino también para seguir un modelo de vida más sostenible.

Ahorro de combustible
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Impacto ambiental del uso de combustibles

Los combustibles fósiles como el carbón mineral, el petróleo o el gas natural empezaron a utilizarse de manera masiva como fuente de energía a partir de la Revolución Industrial y, desde entonces, su uso no ha dejado de crecer. Son la mayor fuente de la energía que se usa actualmente, pero tienen grandes efectos perjudiciales sobre el medio ambiente.

Como su propio nombre indica, para producir energía, estos combustibles se someten al proceso de combustión, durante el cual se liberan gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), óxido de nitrógeno, monóxido de carbono, benzopireno o el óxido de azufre, entre otros. Como consecuencia, estos se van acumulando en la atmósfera, hecho que aumenta la temperatura media del planeta, provoca el deshielo en los casquetes polares y el aumento del nivel del mar, e incrementa la frecuencia de los episodios de climatología adversa (lluvias torrenciales, inundaciones, sequías, desertificación…).

Ante la crisis climática, replantear nuestro uso de los combustibles se ha convertido en una prioridad

Los informes oficiales y las estadísticas confirman que las emisiones de CO2 y el cambio climático con el efecto invernadero se van incrementando y batiendo récords año tras año. De hecho, la COP 26 de Glasgow demostró claramente que el mundo no está en vías de limitar el calentamiento global a 1,5 grados.

¿Qué hacer para minimizar el impacto?

Ante ello, replantear el uso que hacemos de los combustibles es una prioridad y el ahorro en combustible cada vez gana más importancia. Para ello, bastan pequeños gestos como reducir el uso de combustibles fósiles tanto como sea posible, calcular precios y cantidades en aquellos de uso indispensable (gasolina, gasóleo y Gas Natural) y apostar por energías limpias y alternativas más responsables con el medio ambiente. Algunos ejemplos son:

  • El uso de energías renovables: la energía solar o fotovoltaica, mediante la que, en función del mecanismo de aprovechamiento, se puede obtener calor (energía térmica), electricidad (fotovoltaica) o ambas (termoeléctrica). También destacan la energía eólica, la energía hidráulica o la energía geotérmica.
  • Inclinarse por los biocarburantes, combustibles de origen renovable que pueden ser sustitutivos o aditivos de los combustibles tradicionales.
  • Entre ellos encontramos el biodiésel, un carburante sintético líquido que surgió como una alternativa económica al petróleo y que se obtiene al procesar los lípidos que se encuentran en los aceites vegetales y las grasas animales.
  • La biomasa es otra opción para minimizar el impacto ambiental. Alternativas como los pellets, un combustible de origen natural elaborado con serrín, han ganado popularidad en los últimos años gracias a sus propiedades caloríficas y sus aplicaciones en el sistema de calefacciones.

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Bio Eco Actual Octubre 2022

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