Francisco Casero, también conocido como Paco Casero, es un líder y dirigente histórico del medio rural español. Es presidente de la Fundación Savia, una entidad sin ánimo de lucro de ámbito nacional que tiene como objetivo poner en valor el mundo rural. Recientemente, los miembros de la Junta Directiva de Ecovalia lo han nombrado por unanimidad como Presidente de Honor de la entidad.

Francisco Casero

Lleva toda la vida en el sector ecológico.

A los diez años era presidente de una asociación de niños. Soy emigrante, y a los 23 años decidí volver a Andalucía para luchar por esta tierra. Mi familia no lo entendió. Estuve allí un verano y definitivamente vine a Marchena, un pueblo de Sevilla, a los 24 años. Vine expresamente para luchar por esta tierra y sobre todo por la gente del campo. Es una cosa que siempre he tenido muy clara. Fundamos el primer sindicato de trabajadores del campo que hubo en la democracia en defensa de la dignidad de los hombres y mujeres del campo en 1973.

En 1984 decidí dar relevo a gente más joven y empezamos a trabajar por la unidad del sindicalismo de los trabajadores del campo, los campesinos y el movimiento ecologista. Hicimos algo en los años 80 que era impresionante con la marcha «El monte es vida y trabajo» entre en los días 22 y 30 de noviembre de 1986 y el Pacto Andaluz por la Naturaleza en 1985. De ahí salió el Plan Forestal Andaluz, que fue aprobado por unanimidad en el Parlamento Andaluz y con una visión de 60 años.

Con el desarrollo del ecologismo, nos dimos cuenta de que el problema de contaminación, el deterioro de los suelos, se estaba dando ya. A finales de los 80 vimos que la solución era la producción ecológica. Empezamos con el Seminario Permanente de la Agricultura Ecológica, un órgano de la Administración formado por gente de la sociedad civil, y decidimos crear el primer Comité Andaluz de la Agricultura Ecológica a principios de los 90. No nos querían dar las competencias de Madrid, pero lo hicimos en Andalucía.

¿Qué se consideraba ecológico?

El único problema que teníamos era que ni teníamos expertos ni referencia. Todo lo tuvimos que hacer nuevo. Había unas pocas normas. En 1992 se crearon las primeras normas oficiales de la Unión Europea y, entonces, ya nos regimos por esas.

«En Andalucía siempre hemos tenido una base muy sólida, y eso ha hecho que abriéramos puertas. No teníamos más remedio»

Los productores ya las conocían. ¿Muchas eran como se había trabajado siempre o había algún cambio?

Siempre se ha ido cambiando porque se ha evolucionado a todos los niveles. Hoy, por ejemplo, se está hablando mucho del tema del agua, que en otros tiempos no se hablaba. O también porque había menos problemas de los que hay ahora. Decidimos crear el Comité y fue bastante fácil dentro de la problemática de que las administraciones miraban para otro lado. En Andalucía se ha tenido mucho respeto hacia nuestros planteamientos, siempre hemos tenido una base muy sólida, y eso ha hecho que abriéramos puertas. No teníamos más remedio. Asumí la presidencia en 1993 porque había tensiones y me lo pidió la Consejería, en aquel momento era coordinador del movimiento ecologista en Andalucía.

Había un sindicalismo agrario muy fuerte en Andalucía.

Éramos gente muy activa. Cuando era presidente, estaba a las seis de la mañana en el despacho, lloviera o no lloviera. Eso hizo que fuéramos a muchos sitios. Nos tenemos que sentir muy orgullosos. Es muy importante en la vida saber dar relevo. Tras de ti viene otro. Es una conexión que tiene que hacerse, es vital.

Nos encontramos con que falta un relevo generacional en tiendas, productores…

En todo el sector. En el sector de ganadería extensiva, fundamental para la gestión de nuestros montes, los ganaderos tienen 62 años de media. Allí no hay relevo. Dentro de diez años habrán desaparecido muchas explotaciones. En los últimos 30 años ya se ha perdido el 72% de la explotación ganadera extensiva.

Cuando hablamos de los grandes incendios, es porque que cada vez hay menos ganado en el monte. El monte produce un pasto, y el único que lo puede consumir es la ganadería extensiva. No puede haber otra. Los pastos que se producen en toda la península tienen más valor económico que todos los cereales que se producen. Lo estamos despreciando. El monte no se puede manejar sin ganadería, pero si no tenemos el relevo generacional…

En la PAC, el sector más discriminado de todos es el sector ganadero extensivo, que en este nuevo periodo ha bajado de 60 a 55 euros. Tenemos un déficit de entre 150 y 200 euros por hectárea. En Italia pagan 229€ por hectárea de pastos. En Grecia, 258 y aquí pagamos 55 euros. Cómo le dices a una persona joven que se va a ir al monte de lunes a domingo, sin horario, sin vacaciones, y encima resulta que no es viable. Son dos temas que tenemos que abordar. La dignidad no se consigue simplemente con palabras bonitas.

«La dignidad no se consigue simplemente con palabras bonitas»

Tenemos conexión directa con las instituciones, y muchas veces lo decimos. No es un problema de diagnóstico, ya sabemos cuáles son los problemas. El problema es el sistema. Si no educas a los niños en la escuela sobre el orgullo rural, esta persona luego va a la universidad y le dicen que si vuelve al pueblo, fracasa. No. Ser rural es lo más grande del mundo. Todo esto necesita el concepto de dignidad. La palabra que más usamos, es la más bella de todas: dignidad.

Entre 1993 y 2015 eres presidente y ves el primer reglamento europeo serio.

Y también el reglamento de la ganadería, que fue más tarde. Ahora también se habla de si se puede ser ecológico sin tener en cuenta el tema del agua. Lo estamos añadiendo, y también todo el tema social.

Habéis sufrido momentos como cuando hubo toda la situación con los falsos bio.

Presentamos una denuncia, los tribunales nos dieron la razón y tuvieron que echarse para atrás. Fue una demanda que vi clarísima.

A partir de 2008-2009, vivís el auge del mercado.

Ahora estamos hablando de 125.000 millones de euros de consumo. Tenemos un déficit. ¿Por qué en Dinamarca y Suiza hay tanto consumo? Por una cuestión que aquí no se quiere asumir. Este gobierno andaluz, el de las otras comunidades autónomas, el Gobierno de España, se gastan todos los años muchos miles de millones de euros en comida. Llámele hospitales, guarderías, centros públicos… Si solamente apostase un 20% por lo bio, se dispararía todo a una velocidad impresionante. Esas son las grandes contradicciones.

Ahora mismo dicen ‘nosotros apoyamos’, pero ¿en qué? En tema de hospitales, me han hablado del precio. Pero ¿la salud tiene precio? Si se apuesta por ello tendremos más empresas que comercialicen, el producto estará en más sitios y más empresas desarrollarán el valor añadido y se luchará contra la despoblación.

«No es un problema de diagnóstico. El problema es el sistema»

El Gobierno, sea del signo que sea, no termina de asumir la valentía de ir hacia delante. Recientemente se ha aprobado la licencia del glifosato durante 10 años más… ¿Y están hablando del cambio climático? Hay que tener coherencia. Ni tan siquiera están cumpliendo el Pacto Verde Europeo.

En Andalucía hay casi un 30% de superficie ecológica. ¿Por qué hay tanta diferencia entre comunidades autónomas?

Aquí ha habido una vanguardia y hemos ido muy por delante. Independientemente que estuvieran más o menos de acuerdo, no tenían más remedio. Lo hemos conseguido trabajando mucho.

¿Cómo ves el futuro de la producción ecológica?

El futuro es verde, o no hay futuro. Uno de los programas más fuertes de la Fundación Savia es crear la institución de Defensor de las Generaciones Futuras. Tenemos el apoyo de la ONU, la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza y más de 300 ayuntamientos, diputaciones, universidades y entidades diversas han aprobado su apoyo a la iniciativa en defensa de las Generaciones Futuras. Son cuestiones trascendentales que van a tener consecuencias sobre los que no han nacido. Tiene que haber una institución que diga ‘esto no se puede aprobar’. Nos estamos adelantando. Y siempre desde la sociedad civil.

La libertad es fundamental para nosotros. A mí me han chantajeado por hacer una entrevista a un ministro de un gobierno de derechas en Madrid. Mi diferencia con ese ministro es muy distante, pero es ministro, y como ministro tiene cosas que decir. Lo voy a defender por encima de todo. Independientemente de lo que yo piense, las instituciones representan y, por tanto, tienen que opinar. Seamos coherentes con todo. Es muy importante tener entidades muy fuertes y que de forma financiera no dependan de nadie. Lo que es correcto, lo aplaudo. Por eso mismo defiendo los medios de comunicación. No pueden estar supeditados a ciertos intereses y hoy, por desgracia, la mayor parte, lo están.

Autor: Oriol Urrutia, Co-Editor y Politólogo

Artículo publicado en el Anuario Profesional 2023 – Tendencias 2024.

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