Últimamente, en todos los debates sobre Sostenibilidad hay un tema recurrente encima de la mesa: la Doble Materialidad. Pero, ¿qué es y qué supone la Doble Materialidad en Sostenibilidad?

Podemos definir el principio de Doble Materialidad como aquel que combina la materialidad del impacto (impactos en las personas y/o medio ambiente) y la materialidad financiera (riesgos y oportunidades financieras). La materialidad medioambiental y social podemos determinarla como el impacto de las actividades propias internas de la empresa en su entorno, en el medio ambiente y las personas: una perspectiva de adentro (empresa) a fuera (entorno). Por el contrario, la materialidad financiera implica a las causas externas que pueden afectar al modelo empresarial de las compañías: una perspectiva de fuera (entorno) a adentro (empresa).
Un concepto de contabilidad financiera se ha convertido en un principio estratégico de los criterios utilizados para evaluar el desempeño e impacto de la empresa. Los famosos criterios E.S.G.: «E» de environmental o ambiental, «S» de social y «G» de gobernanza. Pero el nivel legislativo va un paso más allá e incorpora la Doble Materialidad en varias de las futuras directrices sobre sostenibilidad e información no financiera que entrarán en vigor en los próximos años.
El principio de Doble Materialidad es un medio para conseguir mejorar la Sostenibilidad de los modelos de negocio y las cadenas de aprovisionamiento
Creo que este nuevo concepto de uso común debe reforzarnos en la gestión de riesgos y no solo en la presentación de informes. El principio de Doble Materialidad no debe convertirse en la principal finalidad, es un medio para conseguir mejorar la sostenibilidad de los modelos de negocio y las cadenas de aprovisionamiento.
Al igual que la Doble Materialidad, la Debida Diligencia forma parte del vocabulario común de la nueva era de la sostenibilidad. Debida Diligencia es el proceso mediante el cual una empresa identifica, previene, reduce y contabiliza los impactos adversos en las personas y el medio ambiente.
La certificación de Comercio Justo Fairtrade proporciona a las empresas estándares, metodologías y experiencia para mitigar los riesgos. Una certificación no es el cumplimiento de una directiva o ley, pero se puede utilizar como herramienta de responsabilidad empresarial.
La certificación de Comercio Justo Fairtrade proporciona a las empresas estándares, metodologías y experiencia para mitigar los riesgos
Desde Fairtrade, tanto por nuestra misión y modelo organizativo como por el desarrollo de nuevos proyectos, podemos aportar un valor añadido y transparencia en la gestión sostenible de las cadenas de aprovisionamiento, por ejemplo el Mapa de Riesgos, diseñado para la evaluación de riesgos ambientales y de derechos humanos, o el Mapa de Impacto, que contiene los proyectos Fairtrade y estudios encargados en todo el mundo.
El propio sistema Fairtrade asegura la participación activa de los grupos de interés, desde los 2,1 millones productores presentes en el sistema a través de las tres redes regionales de productores que poseen el 50% del voto del Sistema Fairtrade, a las más de 2.500 empresas que gestionan con Fairtrade sus cadenas de aprovisionamiento, y hasta los consumidores de más de 37.000 productos diferentes con un valor de venta cercano a los 11.000 millones de euros.
Las cartas están encima de la mesa. Ahora solo hace falta que entre todos definamos un alineamiento de la estrategia de sostenibilidad más allá los requisitos legales de cumplimiento.
Autor: Álvaro Goicoechea, director de Fairtrade Ibérica
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