BioCultura Madrid celebrará su 42.ª edición del 26 al 29 de noviembre de 2026 en IFEMA. Más de cuatro décadas después de su nacimiento, la feria afronta una nueva etapa en un momento de cambios para el sector ecológico y también para la Asociación Vida Sana, su entidad organizadora.

Montse Escútia, directora de BioCultura, hace balance de sus primeros doce meses al frente de Vida Sana y explica cómo esta nueva etapa empieza a trasladarse a la feria. Hablamos con ella sobre los retos actuales del consumo ecológico, el impacto de la situación económica y el greenwashing, y sobre las razones que han permitido a BioCultura mantenerse como uno de los principales puntos de encuentro del movimiento ecológico en España.

Montse Escútia, directora de BioCultura
Montse Escútia, directora de BioCultura.

¿Cuál es el balance de tus 12 meses al frente de Vida Sana/BioCultura?

El balance es positivo. Tal como imaginaba, está siendo un gran reto, unos meses muy intensos de reorganización de la Asociación Vida Sana. La nueva junta se ha propuesto mejorar la eficiencia en la gestión para ser más resilientes frente a una situación mundial muy incierta. Ha habido una reestructuración del personal y asignación de nuevas responsabilidades. Todo ello nos está llevando mucho tiempo para podernos adaptar sin cambios bruscos. Lo afrontamos con ilusión y sabiendo que la Asociación Vida Sana todavía tiene mucho que aportar, quizás más que nunca.

¿De qué manera, ahora sí, se va a notar tu dirección en el rumbo que ha tomado BioCultura en su 42.ª edición en Madrid?

BioCultura es algo que funciona, así que la gente no va a llegar a la feria y ver que es algo totalmente nuevo. La mayor parte del cambio está detrás. Quizás las empresas expositoras sí que lo van a notar más. Son cambios paulatinos para que la adaptación sea fácil, tanto para ellos como para nosotros. Pero estamos trabajando para que haya una evolución de la feria. Seguramente en 2027 se van a poder ver más cambios.

¿Cuáles crees que son los retos más importantes a los que se enfrenta el sector ecológico en la actualidad? ¿El precio de la vivienda, la alta inflación o el “greenwashing”?

Todo es un reto y todo suma. Si las personas tienen dificultades económicas, con un peso muy importante del coste de la vivienda, y reducen sus gastos, es más fácil que opten por un consumo más asequible que en la mayoría de los casos no es la opción más sostenible ni saludable. Si a ello se suma que cualquier cosa sirve para hacer creer a las personas que están siendo consumidores sostenibles, tenemos la tormenta perfecta. Personas desinformadas que optan por lo más barato, creyendo que lo están haciendo bien.

Sábado por la tarde en BioCultura Madrid.

¿Por qué crees que, hasta ahora, BioCultura ha sobrevivido a las diferentes etapas del sector ecológico en nuestro país?

Porque hay mucho interés por parte de las personas consumidoras de que las cosas sean diferentes. Realmente muchas personas no quieren que su consumo esté contaminando y degradando al planeta. Y hay muchas personas que sienten malestar y encuentran una respuesta en BioCultura gracias a la gran cantidad de charlas, actividades paralelas y empresas que creen realmente en lo que están haciendo. BioCultura no es solo una feria, es una comunidad: BioCultura Social Club, como escribió en redes una persona que nos sigue hace mucho tiempo.

¿En qué medida BioCultura sigue siendo necesaria en un mundo cada vez más polarizado, estresado, digitalizado y automatizado?

Todos necesitamos un referente. De hecho, la pérdida de referentes es una de las causas de la desorientación general de nuestra sociedad, la crisis de identidad y la falta de una guía para las generaciones futuras. Con toda la modestia del mundo y simplemente aportando nuestro granito de arena, aspiramos a compartir un modelo de sociedad y de consumo con el que nos sentimos muy identificados. El consumismo ha de dejar de ser nuestro referente para pasar a consumir menos y mejor, dejar el mundo digital por unas horas e ir a hablar con las personas y que nos expliquen la satisfacción que da criar gallinas libres, destilar aceites esenciales de las plantas o reciclar lana para tejer nuevas prendas.

Si solo pudieras llevarte un recuerdo de BioCultura al baúl antiolvido… ¿con qué te quedarías de todos estos años trabajando en la feria?

Las caras de agotamiento y de satisfacción de los compañeros y los expositores después de una feria que ha ido bien, que es casi siempre.

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