Ya hemos entrado en octubre y venimos de la exposición del cabello a factores estresantes, y, conforme avance el otoño, más frío y seco, tu cabello puede acentuar su encrespamiento, si no le pones mimo.
Para remediarlo, puedes adaptar tus cuidados capilares a la nueva estación con productos más emolientes y nutritivos.
Si tu cabello es seco, usa productos ricos en grasas vegetales (argán, aguacate, germen de trigo, babasu, karité, mango, etc.) y vitamina E. Si es de tendencia grasa, productos ricos en hidratantes (glicerina, betaína natural, ácido hialurónico…) y emolientes ligeros (avellana, brócoli, jojoba, uva o fraccionado de coco).
Puedes proteger tu cabellera del viento otoñal usando peinados protectores o gorros con forros suaves para minimizar la exposición y reducir la fricción.
Prefiere un champú hidratante sin sulfatos ni tensioactivos agresivos. Puedes mezclar 95 g de champú base con 5 g de leche de almendras, 2 g del aceite vegetal escogido (según tu cabello), 1 g de betaína de remolacha, 5 gotas de vitamina E pura y 15 gotas en total de aceites esenciales (palmarosa, zanahoria, lavanda y cedro).
Realiza un acondicionado profundo semanal durante los meses fríos aplicando una mascarilla nutritiva elaborada con 45 g de crema base rica en proteína hidrolizada de trigo (restaura su elasticidad y aporta brillo e hidratación), 1 g de miel, 1 g de fraccionado de coco, 1 g de aceite de aguacate, 2 g de extracto de malva y 5 gotas de vitamina E. Deja actuar durante 1h y aclara con agua tibia.
Es muy recomendable un saneado con corte de puntas al inicio del otoño para evitar que las puntas abiertas asciendan por la hebra capilar; y aplicarte unas gotas de aceite vegetal ligero tras lavarte la cabeza, para su protección.
Si tienes que usar el secador, evita las altas temperaturas. También puedes secarte más rato con la toalla para eliminar mayor cantidad de agua y tras ello, usarlo a temperatura tibia (máx. 37 ºC).
Puedes proteger tu cabellera del viento otoñal usando peinados protectores (trenzas, moños bajos…) o gorros con forros suaves (seda o satén) para minimizar la exposición y reducir la fricción.
Durante estos meses es habitual observar más pelos en el cepillado*. El mecanismo exacto todavía no se conoce bien, pero la explicación más respaldada de la alopecia estacional se debe a cambios de luz. Con la disminución lumínica otoñal se reduce la producción de sustancias que estaban favoreciendo la fase de crecimiento: hay más cabellos que se desprenden y los nuevos crecen más lentamente.
Con la disminución lumínica otoñal se reduce la producción de sustancias que estaban favoreciendo la fase de crecimiento.
Para favorecer la irrigación y un entorno saludable para el crecimiento, puedes aplicar unas gotas de loción, con masaje nocturno a diario, durante los meses de frío. Para ello, mezcla aceite de jojoba (50 g) con el de uva (30 g) y el de ricino (15 g) y, a continuación, añade aceites esenciales (10 gotas de romero “cineol”, 10 de cedro atlas, 10 de lavanda, 5 de menta y 5 de ciprés) y 6 gotas de vitamina E.
Y recuerda que el buen aspecto del cabello, su crecimiento y su fortaleza dependen en gran medida de tu alimentación (rica en ácidos grasos esenciales, vitaminas del grupo B, zinc, etc.) y de la hidratación interna. Algunos suplementos también pueden ayudar, asesórate bien en caso de tomarlos.
Con todos estos pequeños ajustes, el otoño no tiene por qué ser un tiempo de retroceso para tu cabello. Aplicar soluciones naturales te ayudará a mantenerlo brillante y sano incluso en esta época de ventiscas.
*Si la caída parece excesiva, consulta a un profesional para descartar otras causas.
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Autora: Beatriz Lavado, Especialista en Cosmética Natural.
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