Aún en pleno invierno, febrero dispone de más horas de luz solar y ya la naturaleza se prepara para reanudar su actividad tras el reposo invernal, por lo que los agricultores planifican y preparan los suelos para albergar los nuevos cultivos. Proteger y regenerar los suelos es clave para asegurar alimentos sanos para todos y, con las prácticas agrícolas ecológicas, que facilitan la captura de carbono, se influye positivamente ante el calentamiento global.

El despertar de la tierra tras el descanso invernal
123RF Limited©divljakusapovampirena. Espárragos silvestres

Al final de invierno los agricultores enriquecen el suelo con compost o estiércol, así, los microorganismos del suelo, en su labor de descomposición de la materia orgánica, liberan los nutrientes necesarios como nitrógeno, fósforo y potasio. También es ahora cuando realizan la poda de árboles frutales y viñedos y, en los cultivos en invernadero, siembran espinacas, lechugas, rábanos y acelgas y preparan los semilleros de tomates, pimientos y berenjenas. Los consumidores aún encontramos en el mercado todas las verduras y frutas propias de invierno como manzanas, peras, limones, mandarinas, kiwis, plátanos, acelgas, espinacas, puerros, lechugas, coles y coliflores, brócoli, ajos y cebollas, entre otros.

Creciendo bajo tierra, nabos y zanahorias

En su plena temporada, los nabos y las zanahorias son vegetales de invierno que nos ayudan a mantener fuerte nuestro sistema inmunológico, y son ingredientes de primera para preparar sopas, guisos y ensaladas, aportando los nabos, vitamina C, vitamina A las zanahorias, y los dos tienen propiedades antioxidantes. También en preparaciones dulces, como el carrot cake o pastel de zanahoria, delicioso y nutritivo, que goza de gran prestigio y aceptación.

Calçots y guisantes

Para traer a la mesa los sabores más frescos y genuinos de finales de invierno tenemos en el mercado los calçots, y pronto también los primeros guisantes.

Los calçots son cebollas con un doble proceso especial de cultivo que va calzando los bulbos a medida que crecen para que queden blancos. Tienen excelentes propiedades nutritivas, como las cebollas, y se consumen generalmente cocidos a la brasa o al horno acompañados de salsa romesco.

Aunque ricos siempre, el sabor de los guisantes frescos es inigualable. Muy nutritivos, los guisantes son legumbres, ricos en proteínas. Se pueden comer crudos, hervidos, al vapor, con patatas, en ensaladas, cremas, potajes o acompañando otros alimentos.

El consumidor debe estar informado de los beneficios para su salud y la del planeta de consumir verduras y frutas de cultivo ecológico

El frescor de la naturaleza, espárragos silvestres

En los paseos por el campo ya se pueden encontrar espárragos silvestres, o trigueros, con propiedades muy beneficiosas antioxidantes y desintoxicantes y su aporte en vitaminas A, C, E y K, ácido fólico, potasio y fibra. Se pueden comer crudos, al vapor, a la parrilla, al horno o preparar deliciosos risottos con setas.

Prioridad: verduras y frutas ecológicas

El consumidor debe estar informado de los beneficios para su salud y la del planeta de consumir verduras y frutas de cultivo ecológico, sin pesticidas ni herbicidas químicos, que respetan los ciclos de la naturaleza. Su decisión de compra es importante y pone en valor las ventajas del cultivo ecológico al decidirse por unos productos y no otros. El mantenimiento de la salud debería pesar más en la balanza de pros y contras.

En general, comemos demasiado, por lo que mejor es comer menos cantidad de mejor calidad. Seguir la regla japonesa de comer hasta notarse lleno en un 80% y no superarlo. Si además estos alimentos son saludables, se alarga la vida.

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Autora: Montse Mulé, Editora

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