Llega el otoño y, con él, una de las frutas más antiguas y valiosas de nuestra tierra: el higo. En Aitona, en el corazón del Segrià, llevamos años trabajando con constancia para ofrecer una producción ecológica de calidad. Es un trabajo que requiere paciencia, conocimiento del ritmo de la naturaleza y un estrecho vínculo con la tierra.

higo
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El higo es una fruta emblemática de nuestro entorno, presente en el imaginario colectivo, en la cultura popular y en la gastronomía mediterránea desde hace siglos. A diferencia de cultivos más exigentes, la higuera es un árbol noble, que se adapta bien al clima seco y cálido del Segrià. Sin embargo, cultivar higos con criterios ecológicos requiere atención constante, observación y prácticas cuidadosas para proteger la biodiversidad del campo.

Nuestra finca produce principalmente higo negro, una variedad dulce, con una textura melosa y una piel fina. Cuando llega la temporada, entre finales de agosto y septiembre, el campo se llena de aromas y colores, y la cosecha se hace prácticamente a mano, pieza por pieza, seleccionando sólo los higos maduros en su punto justo. Este trabajo delicado garantiza una fruta de primera calidad, que llega al consumidor fresca, sabrosa y con todo el valor nutricional intacto.

El higo es rico en fibra, potasio y antioxidantes, y es un gran aliado para el sistema digestivo y cardiovascular. Además, su alto contenido en energía natural lo hace ideal para deportistas, niños y niñas y cualquier persona que quiera una opción saludable y sabrosa. Forma parte de una dieta equilibrada y conecta con la tradición alimenticia mediterránea, que prioriza los alimentos de temporada y proximidad.

La apuesta por el higo ecológico es una apuesta por un territorio vivo

Nuestra colaboración con Hortec nos permite hacer llegar este fruto directamente a cooperativas de consumo, tiendas especializadas, comedores escolares y restauración responsable. Es una forma de garantizar un justo precio para el productor, una calidad óptima para el consumidor, y una reducción clara del impacto ambiental gracias a los circuitos cortos de distribución.

En Aitona, los higos son mucho más que una cosecha: son un símbolo de permanencia, de cuidado por la tierra y de compromiso con un modelo agrícola que quiere mirar hacia el futuro sin perder las raíces. En un mundo marcado por la rapidez y el consumo masivo, trabajar con higos nos recuerda la importancia de esperar, valorar el tiempo y respetar los ciclos de la naturaleza.

También tienen un papel importante en la cocina: son perfectos como fruta fresca, pero también para acompañar quesos, hacer mermeladas, incorporarlas a ensaladas o incluso a recetas más creativas, como pizzas, asados o postres sofisticados. Además, el secado permite disfrutarlo todo el año y aprovechar su dulzura natural sin añadidos.

La higuera es un árbol noble, que se adapta bien al clima seco y cálido del Segrià

La apuesta por el higo ecológico es, al mismo tiempo, una apuesta por un territorio vivo. Es una manera de mantener vivo el campesinado, dinamizar la economía rural y ofrecer una alternativa sostenible a la agricultura intensiva. Somos muchos los que creemos que, con tiempo, esfuerzo y complicidad con el consumidor, este modelo no sólo es posible, sino necesario.

Cada higo que llega a la cooperativa lleva la historia de un territorio, de un campesino y de un proyecto colectivo que cree en la soberanía alimentaria, en la salud y en la justicia social. Por eso, este septiembre, cuando encuentres higos ecológicos en las tiendas, piensa en todo lo que representan. Porque detrás de un pequeño fruto, hay una gran historia que contar.

Autor: Lluís Camí, Agricultor ecológico (Aitona, Segrià) y Socio de Hortec, Cooperativa de producción ecológica y proximidad

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