La alimentación es uno de los pilares de la salud y cada vez somos más conscientes de ello. Cuidamos nuestra alimentación, escogiendo alimentos ecológicos de temporada y de proximidad, y procurando reducir al máximo el nuestro consumo de azúcares y de ultraprocesados. Pero tan importante es el tipo de productos que introducimos en nuestra dieta, como la manera en que lo hacemos y todos los materiales que entran en contacto con lo que consumimos.

La vajilla, práctica y segura
La frescura y la correcta conservación de los alimentos son los principales aspectos que nos vienen a la mente cuando hablamos de seguridad alimentaria, pero muy pocas veces tenemos en cuenta el impacto que pueden tener los utensilios que utilizamos a diario para cocinar, comer o almacenar todas las recetas que preparamos. Las ollas y la vajilla forman parte de nuestras cocinas y, por lo tanto, pueden convertirse en una fuente de contaminación. Los materiales inadecuados, el uso incorrecto o el desgaste podrían liberar sustancias nocivas perjudiciales para nuestra salud.
Elegir el menaje de cocina es una cuestión de estética, funcionalidad y calidad. Algunos de los materiales más habituales en las vajillas se han identificado como disruptores endocrinos. Entre ellos, platos y vasos de plástico o melamina. Estos materiales, aunque ligeros y resistentes, pueden liberar microplásticos y sustancias tóxicas capaces de alterar nuestro sistema hormonal, especialmente cuando se someten al calor, se introducen en el lavavajillas o entran en contacto con alimentos ácidos.
Es muy recomendable huir de todos estos materiales y optar por alternativas ecológicas más seguras. Algunos ejemplos son el bambú, el vidrio, el acero inoxidable, la cerámica certificada o la silicona de grado alimentario. También es importante evitar los esmaltes tóxicos y el plomo, así como tomar ciertas precauciones, como evitar calentar alimentos en el microondas en envases de plástico o asegurarnos de enjuagar muy bien la vajilla tras el lavado para evitar restos de detergentes.
Escoger correctamente el menaje de cocina es cuestión de estética, funcionalidad y calidad
Elegir bien los utensilios de cocina
Asimismo, es importante prestar atención a los materiales de fabricación a la hora de elegir nuestras herramientas o utensilios de cocina. Algunas sartenes, ollas, cubiertos y tuppers, están fabricados con materiales antiadherentes, plásticos con Bisfenol-A o PVC, silicona, aluminio o teflón, pero no siempre son seguros. A medida que se desgastan por el uso o se sobrecalientan, estos materiales pueden liberar compuestos químicos tóxicos y metales pesados que contaminan los alimentos y pueden tener efectos adversos sobre nuestra salud.
Como alternativa, es preferible escoger aquellos utensilios elaborados con materiales más seguros y resistentes, como el acero inoxidable, el hierro fundido, la cerámica y el vidrio. O la madera y el bambú, que incluso son biodegradables.
Un espacio de trabajo limpio
Limpiar correctamente los utensilios y las superficies de la cocina también es fundamental para evitar contaminaciones y residuos químicos. Para ello, una de las mejores opciones es tener a mano productos ecológicos certificados. Formulados con ingredientes naturales y sin fragancias sintéticas, permiten una desinfección eficaz, sin riesgo de entrar en contacto con disruptores endocrinos ni padecer irritaciones en la piel. Asimismo, es recomendable secar correctamente las superficies y renovar las esponjas y los paños periódicamente para evitar que las bacterias proliferen.
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