Desde su introducción a mediados de los años 50, el uso de los complementos alimenticios ha ido en aumento y la cantidad y variedad de marcas y presentaciones que hay en el mercado es muy amplia. Dentro de esta oferta podemos encontrar diferentes formatos, calidades y atributos que hacen que un mismo nutriente (p.ej.: la vitamina C, o una Espirulina) sea diferente de una marca a otra, pudiéndole atribuir mayor o menor calidad y mayor o menor biodisponibilidad, es decir, cantidad del nutriente que llega a la célula.

¿Qué es un complemento alimenticio?
Los complementos alimenticios son fuentes concentradas de nutrientes u otras sustancias con un efecto nutricional o fisiológico que se comercializan en forma de comprimidos, cápsulas, polvo o líquidos en dosis determinadas. Existe una amplia gama de nutrientes y otros elementos que pueden estar presentes en los complementos alimenticios, entre otros, vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fibras y diversas plantas y extractos de hierbas… por su propia esencia no deben ser utilizados como sustitutos de una dieta equilibrada, variada y rica en frutas y verduras.
Dependiendo de su elaboración y origen pueden ser:
- Sintéticos: son aquellos producidos en laboratorio mediante procesos químicos. Pueden imitar la estructura de nutrientes presentes en la naturaleza, pero nunca ser iguales a ellos.
- Naturales: provienen de fuentes presentes en la naturaleza sin haber sido modificadas sustancialmente en laboratorio. Por ejemplo, la vitamina C extraída del escaramujo o la espirulina como fuente natural de proteínas y antioxidantes.
- Ecológicos: provienen de fuentes naturales cultivadas o criadas bajo criterios de agricultura o ganadería ecológica. Esto implica que no se han utilizado pesticidas, fertilizantes químicos, organismos modificados genéticamente ni aditivos sintéticos en su producción.
¿Qué diferencia a una marca de otra?
La primera característica para diferenciar entre una marca y otra es si los nutrientes son sintéticos, sintetizados de fuentes naturales o si se han obtenido directamente a partir de alimentos. Además, consideraremos la formulación, el origen de la materia prima, el proceso de producción, los atributos del producto (sin alérgenos, vegano, vegetariano), los valores de la empresa que lo fabrica y comercializa, la calidad de información de la etiqueta, etc. Estos parámetros nos permitirán saber si el producto es más o menos efectivo, puro y ético.
Así pues, para que una marca se considere de alta calidad sus productos deben ser elaborados bajo estrictos estándares, desarrollados por expertos en ciencia y formulación. Además, deben utilizar materias primas de origen natural, procedentes de fuentes controladas, sin irradiación para eliminar microorganismos o insectos, y sin el uso de organismos genéticamente modificados. Deben contener únicamente ingredientes activos, sin aglutinantes ni excipientes no deseados, y presentarse en formatos como aceites, bálsamos, polvos o cápsulas. Idealmente, también deberían ser aptas para veganos. A estos requisitos se suma la importancia de que la empresa demuestre un compromiso real con la responsabilidad social y la sostenibilidad en sus procesos y productos. Todo ello es el verdadero manifiesto para definir la calidad de una marca y sus productos.

¿Es determinante el certificado ecológico para calificar su calidad?
Definitivamente no, es bueno, pero no indispensable. El certificado ecológico en complementos alimenticios es un plus de garantía, pero obtener esta calificación no es posible en todos los casos y ello no implica que los estándares de calidad de la marca y el producto no sean elevados. Algunos procesos de producción no pueden certificarse como ecológicos, aunque el producto a tratar lo sea. La clave sería que siempre fuesen naturales.
Sintéticos, naturales o ecológicos ¿Cuáles son mejores?
No hay una respuesta única a esta pregunta. La elección depende de varios factores:
- Necesidades individuales. Si se busca un producto con ingredientes más cercanos a la naturaleza, los naturales o ecológicos son la opción. Si se prioriza el coste, los sintéticos.
- Biodisponibilidad. Los complementos alimenticios naturales y ecológicos suelen ser más biodisponibles que los sintéticos ya que sus ingredientes se pueden encontrar en formas que el cuerpo puede procesar más fácilmente.
- Asesoramiento profesional. La recomendación objetiva de un profesional de la salud puede ayudar a determinar cuál es el tipo de complemento más adecuado para cada persona, según sus necesidades y condiciones específicas.
Los complementos alimenticios pueden ser una herramienta útil para apoyar la salud, siempre que se usen con criterio. Los naturales y ecológicos ofrecen ventajas relacionadas con la biodisponibilidad y el respeto ambiental, mientras que los sintéticos pueden ser más accesibles por su precio.
Autor: Pedro Porta, empresario sector complementos alimenticios
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