La piel infantil, especialmente en los primeros meses de vida, es muy fina, permeable y vulnerable a agresiones externas. Elegir el aceite adecuado, bien para usar directamente o formando parte de una crema u otro vehículo cosmético, es fundamental en estas edades, no solo para cuidar y proteger la piel, sino para prevenir potenciales problemas cutáneos. Pero ¿qué tipo de aceites son realmente seguros para cuidar esta piel tan sensible?

Los aceites vegetales se obtienen del prensado de semillas, frutos o flores (como coco, almendras o caléndula). Son ricos en ácidos grasos y vitaminas que nutren y fortalecen la barrera cutánea, y se absorben bien. Pero no todos son igualmente buenos: algunos se pueden oxidar con el tiempo y otros pueden sensibilizar para el desarrollo de alergias a alimentos. En cambio, los aceites minerales provienen del refinado del petróleo (como la parafina o vaselina líquida). Son baratos, inertes (no se oxidan) y no provocan alergias, pero no aportan nutrientes, y actúan formando una capa oclusiva sobre la piel, impidiendo su transpiración y absorción natural, especialmente si se usan de manera habitual.
Aceites para menores de 6 meses
Los aceites vegetales son la mejor opción, pero con una precaución importante: los aceites de frutos secos o semillas como el de cacahuete, almendras, nuez, avellana o sésamo, deben ser evitados durante estos meses. Esto es porque podrían sensibilizar el sistema inmune del bebé, a través del contacto de trazas de proteínas con la piel, y hacer al bebé más proclive a tener alergia alimentaria a estos alimentos. Esto es especialmente importante en aquellos bebés con antecedentes familiares de alergias o que tienen dermatitis atópica (eczema). A esta edad los aceites más recomendables son los de jojoba y caléndula, seguidos por el aceite virgen de coco.
Aceites para mayores de 6 meses
A esta edad ya se puede usar cualquier aceite vegetal de buena calidad, como el de almendras dulces, sésamo, calabaza, girasol, aguacate…y por supuesto los de jojoba y caléndula. Prioriza siempre aceites vegetales ecológicos y prensados en frío. Si usas aceites vegetales puros, asegúrate de que no llevan perfumes ni aditivos. En cualquier edad, trata de evitar los aceites minerales. En alguna ocasión puede ser necesario emplearlos si hay que aplicar una crema específica para la dermatitis del pañal o para tratar el eczema, pero no deberían formar parte de los cuidados habituales de la piel infantil.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.
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