Buscar recursos de la forma más eficiente posible, ya sea comida, información o beneficios, esta es la definición de la palabra foraging. En alimentación silvestre, el foraging es la recolección de alimentos comestibles directamente de la naturaleza, de forma consciente y responsable.

Las plantas silvestres son una gran fuente de la alimentación y, en épocas de hambrunas, han ayudado a nutrir a la población con estas plantas llamadas alimúrgicas.
Buscar, identificar y recolectar es una práctica a favor de la autonomía alimentaria, que une el conocimiento ancestral con el respeto por la naturaleza. Un aspecto importante al recolectar es no arrancar de raíz para que la planta vuelva a crecer. Es esta una práctica que promueve una relación equilibrada con la naturaleza, teniendo en cuenta las temporadas de crecimiento y las regulaciones legales que en cada zona protegen ciertos espacios naturales.
Otros factores como la contaminación del entorno, son importantes, ya que las plantas comestibles pueden resultar dañinas si crecen cerca de carreteras o zonas tratadas con pesticidas.
Setas, bayas, frutos, nueces, algas, espárragos. Plantas silvestres como ortigas, malva, diente de león, ajenjo, borraja, la lista puede ser larga y muy inspiradora. La afición por la recolección de hierbas y frutos silvestres se va extendiendo como una práctica que permite redescubrir alimentos y contribuye a la conservación del medio ambiente al tiempo que nos enriquece al estimular nuestras ansias de conocimiento.
Autora: Montse Mulé, Editora.
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