El orégano es una planta conocida en casi todas las cocinas, pero también cuenta con una larga tradición de uso en el ámbito de la salud y el bienestar. De sus hojas se obtiene un aceite esencial que ya despertó el interés de investigadores por su composición y por los efectos que se le atribuyen, especialmente en relación con el sistema digestivo y respiratorio. Sin embargo, no siempre se ha explicado con claridad cómo utilizarlo de forma adecuada y segura, sobre todo cuando se plantea su uso por vía oral.

El aceite esencial de orégano vulgar (Origanum vulgare) destaca por su contenido en carvacrol, un compuesto natural que ha sido estudiado por su acción frente a diferentes microorganismos. Esta característica ha llevado a que se emplee tradicionalmente en situaciones relacionadas con infecciones digestivas o respiratorias, así como en momentos en los que se busca apoyar las defensas del organismo.
Los recientes estudios lo enfocan en su uso para resfriados, gripes u otro tipo de infecciones. No existe mucha información sobre su uso para patologías digestivas como el SIBO (Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado) o la disbiosis intestinal (desequilibrio en la microbiota) en general, pero en la práctica diaria son cada vez más profesionales que lo utilizan para estas indicaciones por los resultados que ofrece. Además, también se ha comprobado en recientes investigaciones que mejora el perfil lipídico (colesterol, valores hepáticos) en pacientes humanos y que podría tener un efecto prebiótico.
No obstante, conviene tener en cuenta que se trata de sustancias muy concentradas, obtenidas a partir de grandes cantidades de planta, lo que hace que su uso requiera especial cuidado. En el caso del orégano, su carácter fenólico puede resultar agresivo para el estómago si se toma de forma directa o sin una correcta preparación, provocando ardor, molestias digestivas o intolerancia en algunas personas.
La dosis es muy importante. La composición del aceite esencial de orégano puede variar según el tipo de planta, el lugar de cultivo o el método de destilación
Para reducir estos inconvenientes, en los últimos años se ha extendido el uso del aceite esencial de orégano en forma encapsulada. Este formato permite que el aceite no entre en contacto directo con la mucosa gástrica durante su paso por el estómago, lo que mejora notablemente la tolerancia digestiva. Además, facilita la absorción más controlada del aceite esencial, hecho que permite no usar grandes cantidades de producto ni tener que mezclarlo manualmente en casa.
Ciertamente, la dosis es muy importante. La composición del aceite esencial de orégano puede variar según el tipo de planta, el lugar de cultivo o el método de destilación. Por este motivo, trabajar con formatos que permitan conocer la cantidad exacta que se está consumiendo ayuda a evitar tanto quedarse corto como excederse, algo especialmente relevante cuando se trata de activos tan concentrados.
A pesar de estas mejoras, es importante recordar que el aceite esencial de orégano no es un producto de uso cotidiano ni prolongado. Su empleo suele plantearse en periodos cortos y concretos, y no está recomendado durante el embarazo, la lactancia o en personas con determinadas patologías sin consultar previamente con un profesional de la salud.
Desde un punto de vista divulgativo, entender cómo se obtiene el aceite esencial de orégano, qué lo hace diferente de otros preparados y por qué la forma de administración es clave permite acercarse a su uso con mayor criterio. La encapsulación no cambia la naturaleza del aceite, pero sí ofrece una manera más adaptada y respetuosa de utilizarlo, especialmente cuando se busca un uso interno más controlado.
ESPACIO PATROCINADO POR:
terpenic | www.terpenic.com

Autora: Paula Hernández, Farmacéutica Especializada en Salud Pública y Aromaterapia. Responsable de Formación de Terpenic.
Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo
Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer Bio Eco Actual Marzo 2026





























