¿Te pasa que te alteras? ¿Te pican los ojos, la garganta, la nariz? ¿Un estornudo detrás de otro? Tienes lagrimeo, moquera, carraspera… Otra vez, ¡es primavera!


Aceite de comino negroEstas semillas nos ofrecen un aceite rico en sustancias únicas:
la timoquinona y la nigelona

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Así es, la estación del amor y de las flores, es también la que más nivel de polinización alcanza, lo que implica un tormento para las personas con alergias respiratorias o aquejadas de asma alérgico. Para las personas alérgicas al polen (polinosis alérgica) esta estación se asocia con los ataques de estornudos, el goteo nasal insistente, el lagrimeo y el picor de ojos frecuente. Para las personas asmáticas, el proceso puede añadir también sofocación y dificultad respiratoria, debidas a la inflamación de la mucosa bronquial.

Pero es también la naturaleza la que nos ofrece un soporte interesante para afrontar ese desafío primaveral: el aceite de comino negro. Se obtiene por presión en frío sobre las semillas del ajenuz (Nigella sativa), una planta herbácea con flores azuladas, originaria de Asia. Este aceite fue usado en el sudeste asiático como un aceite precioso para la salud. Tan importante era que sus semillas acompañaron al faraón Tutankamón en su “viaje al más allá”, ya que fueron encontradas en su tumba.

Las semillas de Nigella sativa son negras y pequeñas, por eso también se le llama “comino negro”. Estas semillas nos ofrecen un aceite rico en sustancias únicas: la timoquinona y la nigelona. Ambas sustancias se encuentran en la fracción insaponificable del aceite y ambas, pero especialmente la primera, pueden actuar sobre la respuesta que realizan nuestras células de defensa en las reacciones alérgicas y en el asma, a través de reducir sustancias proinflamatorias. Su actuación en el organismo favorece una acción más equilibrada y más controlada de nuestras defensas ante los vientos del cambio estacional. Pero, además, favorecen la respiración pulmonar, haciendo que se abran las vías bronquiales.

Y no acaba aquí, porque su composición rica en ácidos grasos esenciales (como el ácido linoleico, un tipo de omega-6), en ácido oleico (también llamado omega-9) y su fracción antioxidante formada por tocoferoles y fitoesteroles, ayudan a sostener esa respuesta inmunitaria firme y modulada a través de su capacidad para equilibrar la producción de sustancias antiinflamatorias.

Por ejemplo, hay estudios prometedores de su uso en personas con rinitis alérgica, tanto aplicando unas gotas directamente en las fosas nasales como ingiriendo el aceite. En estos estudios, el aceite de comino negro se mostraba eficaz para combatir los síntomas nasales. O bien estudios en individuos con asma controlada, como coadyuvante de la medicación, en los que se mostraba una mejora del estado inflamatorio y pulmonar con una suplementación oral regular de este aceite.

Obviamente, no sustituye un tratamiento de primera línea en asma o rinitis moderada-grave, pero su apoyo nutricional es interesante como medida de soporte, por ejemplo, tomando una cucharadita de postre dos veces al día, durante un mes. Un hábito sencillo con un gran efecto preventivo y protector.

Así es como la naturaleza, a través de estas minúsculas semillas negras, nos ofrece un abrazo calmante para nuestro sistema inmunitario, ayudándolo a mantener una respuesta inflamatoria saludable… incluso en primavera.

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Autora: Beatriz Lavado, Especialista en Cosmética Natural.

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