En el pasado congreso “Agroecología, Raíces y Futuro” de SEAE, que tuvo lugar este 2026 en Pamplona, se abordaron infinidad de temas. Entre ellos tuvo lugar el conversatorio “Si no es ecológico y agroecológico, no es regenerativo”. Un debate realmente muy esperado. Porque el mensaje “regenerativo” está avanzando rápidamente, muchas veces cargado de confusión y también con certificaciones de dudosa fiabilidad.
Para revisar su proceso histórico, Javier Retana (CREAF y Universidad Autónoma de Barcelona) recuerda que el concepto de Agricultura Regenerativa alcanzó un punto máximo a finales de la década de 1980, pero pocos años después prácticamente había desaparecido. A partir de 2015 se produjo un extraordinario resurgimiento.
Recientemente se ha descrito a partir de 10 criterios generales y una definición general: la Agricultura Regenerativa es una nueva forma de producir alimentos en la que se restaura y potencia la vida del suelo y de todos los seres como base para recuperar la fertilidad, la biodiversidad y la resiliencia de los agroecosistemas.
La Regenerativa no surge como una moda ni como una alternativa ideológica, sino como una respuesta científica a problemas concretos y medibles. No trata el suelo como un simple soporte, sino como un ecosistema vivo del que dependen la productividad agraria, la calidad nutricional de los alimentos y la salud de los territorios rurales.
Permite revertir procesos de degradación, aumentar el carbono orgánico del suelo y restaurar los servicios ecosistémicos que la agricultura convencional ha ido degradando, de manera que ayuda a avanzar hacia la soberanía alimentaria y la lucha contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el abandono rural.
Agricultura ecológica vs regenerativa
J. Retana añade: “Desde el principio inició un debate, a mi modo de ver estéril, entre si es mejor la Agricultura Regenerativa o la Ecológica, cuando el debate debería ser cómo ambas pueden llegar a reemplazar definitivamente la agricultura convencional. Hay diferencia entre ellas, no hay duda, pero son muchas más las cosas que tienen en común que las que las diferencian. El camino deben hacerlo cada vez más juntas”.
“El debate debería ser cómo ambas pueden llegar a reemplazar definitivamente la agricultura convencional”
Opinión que también comparte Ernest Mas (VerdCamp Fruits) y la ganadera Beatriz de Pablo, que tienen claro que “la agricultura ecológica debería ser el pilar de la regenerativa. Juntas suman y se potencian. Separadas, dividen y se dañan”.
En este contexto, Inés Costa-Pereira (Escola Superior Agraria-Instituto Politécnico de Viseu (ESAV) dice: “La afirmación ‘si no es ecológico y agroecológico, no es regenerativo’ puede funcionar como una alerta, pero simplifica un debate más complejo, lo que le convierte en un concepto flexible, ambiguo y, en ocasiones, susceptible de apropiación corporativa y greenwashing. ¿No sería igualmente pertinente invertir la pregunta: podría la agricultura regenerativa constituir una puerta de entrada hacia la agroecología? Y, por otro lado, el hecho de que una práctica sea regenerativa no la convierte automáticamente en agroecológica”.
Desde el sector “bio”
Partiendo de que la producción ecológica en su base es regenerativa, y atendiendo a que hay una norma que establece prácticas, criterios aplicables, esto no garantiza que realmente se cumpla su función regenerativa si se aplica el reglamento bajo mínimos. Sin embargo, hay que seguir trabajando para mejorar esos estándares y su aplicación… Pero, mientras tanto, ¿qué hacer como sector? El debate continúa:
a. Esperar a que esta tendencia se agote y desaparezca por sí misma, ya que, históricamente, han sido muchas las certificaciones y sellos de calidad que han surgido desde las propias administraciones, desde la empresa privada o simplemente como campañas y reclamos desde el marketing.
b. Contraatacar por todos los medios posibles señalando esos sellos como greenwashing.
c. Incidencia política para evitar que estas normas y sellos proliferen y se oficialicen.
d. Centrarse en defender, divulgar e informar sobre la fiabilidad de la Eurohoja como única certificación respaldada por un Reglamento Europeo y sus normas.
“La agricultura ecológica debería ser el pilar de la regenerativa. Juntas suman y se potencian. Separadas, dividen y se dañan”
Certificaciones de agricultura regenerativa
En Europa y a nivel internacional, existen distintos sellos para la producción regenerativa, algunos aceptables porque exigen que esté certificado también como ecológico, y otros que para el sector de la producción ecológica serían considerados greenwashing, incluso aunque las prácticas fuesen correctas.
Algunas certificaciones que tienen como premisa la certificación ecológica
• Orgánica Regenerativa (ROC).
Gestionada por la Regenerative Organic Alliance y auditada por entidades como Ecocert; añade estrictos requisitos de bienestar animal y equidad social.
• Certificación EcoRegenerativa.
Asociación AlVelAl.
• Agrecert.
Tiene varios sellos, uno de ellos Sello Gold certifica que además de regenerativo también debe ser ecológico.
Otras que no contemplan previamente la certificación ecológica
• Certificación AENOR.
Bajo el Modelo Epigen Healthy Bite, que mide de forma científica la mejora en la fertilidad del suelo, el microbioma nativo y la captura de carbono.
• Rainforest Alliance.
Enfocado en la mejora continua de los ecosistemas agrícolas, la resiliencia climática y los medios de vida de los agricultores.
• Viticultura Regenerativa (RVA).
Específico para viñedos que busca mitigar el cambio climático.
Autora: Ángeles Parra, Asociación Vida Sana.
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