El aloe vera, cuyo nombre botánico es Aloe barbadensis, es una de las plantas medicinales más conocida, popular y utilizada en todo el mundo. Es una planta carnosa, rellena de un gel transparente en el que se concentran los compuestos con actividad biológica.

El aloe vera se conoce desde hace más de 3.000 años, siendo usado por sus propiedades medicinales, de cuidado de la piel y belleza. Los egipcios lo utilizaban abundantemente, tanto en la preparación de productos cosméticos y tratamientos de belleza como en el proceso de embalsamamiento, ya que la consideraban la planta de la inmortalidad. En la Grecia Clásica los griegos la tenían como remedio universal, estando recogida en el tratado de medicina De Materia Medica de Dioscórides. Fue llevada a América en los primeros viajes por Cristóbal Colon. Los marineros embarcaban con plantas de aloe que usaban para el tratamiento de heridas y de quemaduras solares. La especie se introdujo en China en el siglo XVII donde pasó a formar parte del recetario de la medicina. Hoy en día, la planta de Aloe vera se usa con diversos fines en la industria farmacéutica, la alimentaria y la cosmética.
Las hojas contienen principios activos esenciales para el funcionamiento del organismo, como vitaminas, minerales, aminoácidos y enzimas. Podemos encontrar vitamina A, el complejo vitamínico B, representado por la B1, B2, B6, B7 y B9, la vitamina C, D y E. Son ricas en yodo, cobre, hierro, zinc, fósforo, sodio, potasio, manganeso, azufre, magnesio y calcio. Tiene siete de los nueve aminoácidos esenciales: fenilalanina, leucina, lisina, metionina, isoleucina, treonina y valina. Contiene principios activos como las aloínas, las aloerresinas, polisacáridos mucilaginosos, glicoproteínas, saponinas, esteroles, ácidos y sales orgánicas, componentes todos ellos que actúan a favor de la salud y bienestar.
El gel de áloe posee acción antiinflamatoria, inmunomoduladora y antiviral
Es un antiséptico y antibacteriano útil para las afecciones de la piel y quemaduras. Mejora las quemaduras leves y quemaduras solares. Por su efecto analgésico alivia el dolor e inflamación de la piel. Por su acción regeneradora y cicatrizante ayuda a que la piel se recupere después de una lesión al estimular la producción de colágeno y la formación de tejidos. Su contenido en mucílagos permite hidratar las pieles secas y las sensibles.
Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo
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