«El uso seguro de plaguicidas peligrosos es una ficción. En realidad, las y los trabajadores agrícolas están mucho más expuestos de lo que se supone». Así lo afirma Ecologistas en Acción en base a los argumentos del sociólogo Jean-Noël Jouzel, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS).

«En teoría, todo se pone en el mercado con la idea de que, si se utiliza en las condiciones prescritas en la etiqueta del producto, los pesticidas no provocarán efectos indeseables. Pero en la realidad, las cosas no suceden como aparece en la etiqueta», explica Jean-Noël Jouzel.
Tal y como recoge Ecologistas en Acción, actualmente, la aprobación de pesticidas está sujeta a numerosas condiciones en la UE. Por ello, todas las empresas de agroquímicos deben proporcionar datos que demuestren el uso seguro de su producto, demostrando teóricamente que los trabajadores que los utilizan corren poco o ningún riesgo.
No obstante, la ley establece que la exposición a pesticidas peligrosos no debe exceder la cantidad máxima de sustancia activa a la que el operador puede estar expuesto sin efectos adversos para su salud (el ‘nivel aceptable de exposición del operador’ o AOEL, en inglés). Si la exposición que sufre el usuario supera el AOEL, el fabricante puede recomendar en la etiqueta el uso de equipos de protección individual (o EPIs) como guantes, monos, gafas o máscaras. Si teóricamente, el EPI (junto a la coletilla ‘en condiciones normales de uso’) garantiza que la exposición de los trabajadores agrícolas está debajo del AOEL, el plaguicida podrá ser comercializado. De este modo, «muchos plaguicidas peligrosos han recibido su autorización únicamente porque las autoridades admiten que el uso de protección individual (EPI) reduce tanto la exposición que permite el uso seguro del tóxico», señala la organización.
Peligros demostrados
Diversos grupos científicos han demostrado que el uso seguro de plaguicidas peligrosos no existe. La investigación Pestexpo («exposición a pesticidas») señala la ineficacia de los equipos de protección y demuestra que los trabajadores están mucho más expuestos de lo que se supone, además de señalar que, en ocasiones, el uso de monos y guantes puede aumentar la exposición.
El estudio estima que un trabajador puede estar expuesto a más de un centenar de pesticidas a lo largo de su vida profesional, con 15-20 aplicaciones cada año. La exposición ocupacional a pesticidas se relaciona con, al menos, seis enfermedades graves. Entre ellas, Parkinson, trastornos cognitivos, linfoma no Hodgkin y mieloma múltiple, cáncer de próstata y ciertos trastornos del sistema respiratorio (Inserm, 2021).
«Las administraciones no deben permitir ningún plaguicida peligroso que necesite un sistema de protección individual incómodo y caro porque la realidad demuestra que ponen en riesgo la salud de las personas», señalan desde Ecologistas en Acción.
- Artículo original publicado en el blog Futuro sin tóxicos de Ecologistas en Acción: El uso seguro de plaguicidas peligrosos es una ficción
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