Condiciones laborales dignas y salarios justos, la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto al medioambiente y no permitir la explotación laboral infantil, son las bases del Comercio Justo, movimiento que surgió hace 40 años con el fin de apoyar el desarrollo de los pueblos del Sur y luchar contra la pobreza. Hay productos como el café, el cacao, la caña de azúcar o el algodón que tradicionalmente se han tenido que importar.

FairTrade comercio justo

Desde que en 1969 se abriera en Holanda la primera tienda de Comercio Justo de Europa hasta hoy, ha habido muchas transformaciones. Hoy en día, unas 500 empresas controlan aproximadamente el 70% de todo el comercio mundial.

Los datos indican que el comercio justo crece pero el comercio mundial está cada vez más concentrado en menos manos y son mayores las condiciones de explotación y desigualdad.

En España, el Comercio Justo no ha interrumpido sus ventas en la última década y, de los apenas 7 millones de euros de facturación en 2000, se alcanzaron los 28,3 millones en 2012. Así lo indica el último informe de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ).

Es, sin duda,  un dato positivo pero pequeño si lo comparamos con los 1500 millones de euros que factura Gran Bretaña. Y si atendemos a lo que se consume en comercio justo por persona al año, los españoles apenas llegamos a los 60 céntimos mientras que en países como Reino Unido o Suiza, la media por persona sube a 28 y 29 euros respectivamente.

En esta economía globalizada, tenemos que ser conscientes de que cada vez que vamos a comprar al súper o  a la tienda de nuestro barrio, estamos decidiendo sobre cómo queremos que sean las reglas de este sistema.

Cómo reconocer un producto de Comercio Justo

En España, las organizaciones sociales que han venido trabajando en el desarrollo del Comercio Justo tenían sus propias tiendas, pero ahora las empresas han empezado a participar también. Encontramos dos tipos de garantía:

Por un lado está la certificación de producto, que otorga Fairtrade Internacional, organización que establece a  escala mundial los estándares de Comercio Justo para productores y comerciantes. Para garantizar la independencia y la calidad de su sistema de certificación, la auditora independiente FLO-Cert visita a los productores, verifica el cumplimiento de estos estándares y concede el sello.  Algunos de estos estándares son, por ejemplo, que los productores puedan cubrir costes, que se respeten los derechos de los trabajadores o que además reciban una prima de financiación adicional para mejoras en el negocio: formación, inversión en cultivo biológico, etc…

Por otro lado está la garantía de organización, que dan asociaciones que desde hace muchos años se han dedicado al Comercio Justo, antes de que el sello Fairtrade fuera creado. La mayoría tienen sus propias tiendas y controlan el producto desde su origen. Muchas de ellas tienen además el sello Fairtrade y también las encontramos en supermercados y tiendas de alimentación ecológica.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el papel de las administraciones públicas es muy importante.  Actualmente solo consumen un 0,5% del comercio justo que se vende en toda España. En este sentido hay que mencionar dos noticias importantes. Precisamente este mes entra en vigor la nueva normativa de la UE que permite introducir criterios sociales y medioambientales en las licitaciones. Por otro lado, a comienzos de este año la UE firmó un acuerdo que regulará las materias primas para evitar la especulación con los alimentos, como ocurre, por ejemplo, con el trigo, el maíz o el azúcar. Ahora lo necesario es que los países miembros lo incluyan en su legislación.

Autora: Marta Gandarillas, Periodista

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