En septiembre de 2009 comenzó en Europa la substitución progresiva de las bombillas tradicionales y otras lámparas poco eficientes por sistemas de iluminación de bajo consumo. Con este tipo de bombillas se puede ahorrar energía y contribuir con los objetivos de protección del medio ambiente de la UE. Hablamos hoy del reciclaje de bombillas y fluorescentes.

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El Real Decreto 208/2005, que regula todo lo relativo a la gestión de los aparatos eléctricos y electrónicos una vez finalizada su vida útil, recoge dentro de la categoría 5 todas las bombillas y luminarias que debemos reciclar: bombillas de bajo consumo, tubos fluorescentes, bombillas de descarga, LEDS retrofit, luminarias, rótulos luminosos y luminarias de emergencia.

Estos sistemas de iluminación contienen una pequeña cantidad de mercurio necesaria para su funcionamiento que, multiplicada por el número de bombillas presentes en el mercado, podría ser nociva para el medio ambiente y la población, si pasara por el circuito tradicional de residuos domésticos.

Las bombillas y luminarias no deben depositarse en los contenedores habituales de basura doméstica, ni romperse, ni arrojarse por el desagüe. Deben llevarse a puntos de recogida para que sean tratados de acuerdo con las normas medioambientales en vigor por parte de los organismos de reciclaje autorizados, que son especialistas en estos procesos. A continuación, se recuperarán para ser recicladas y volver a utilizar sus componentes. Se puede reciclar entre un 80% y un 93% del material de una de estas bombillas.

Ambilamp, es una asociación fundada en 2005 (con unas 159 empresas del sector, adheridas) para potenciar la recogida y el reciclaje de residuos de estas lámparas. Su actividad está regulada por el decreto mencionado anteriormente, creando la infraestructura necesaria con una gestión sostenible y en la línea de los otros países de la UE.

En función del tipo de residuo y del lugar de recogida han creado dos tipos de contenedores: uno grande situado en lugares donde se generan muchos residuos (como hospitales o aeropuertos) con dos apartados; uno para las bombillas y otro para los tubos fluorescentes. El otro tipo es un contenedor más pequeño bicaja, situado en centros comerciales o tiendas de iluminación para depositar los residuos cotidianos. Es un contenedor con los dos espacios claramente visibles, fluorescentes y bombillas de bajo consumo, con un diseño específico para evitar la rotura de los materiales y su correcto almacenamiento.

Ambilamp ha implantado un sistema de recogida con más de 22.700 puntos a nivel nacional. Concretamente, un localizador a través de su web, utilizando la tecnología Google Maps que proporciona la dirección exacta del lugar donde se puede depositar el residuo. A esta herramienta cada semana se añaden nuevos puntos de recogida que se suman a la red de Ambilamp. Estos desechos almacenados en los sitios correspondientes son transportados hasta las 5 plantas de tratamiento situadas en Bilbao (Recypilas), Barcelona (Pilagest), Sevilla (Recilec), Madrid (Recybérica) y Valencia (Vaersa). Allí se separan cada uno de los elementos que las conforman: vidrio, metal, mercurio y plástico. Se encargan de la recogida del 97% del volumen total de lámparas del país.

Desde el inicio de su actividad han ido incrementando su actividad llegando a recoger en 2013, 2.345 toneladas, unos 16 millones de lámparas. El mayor volumen de recogida ha sido en Cataluña, Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana.

Autora: Maria Cacheda, arqueóloga y divulgadora del patrimonio cultural

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