Los hábitos de consumo modernos han introducido cambios en la forma en que se sirven el té y el café y dos de estas nuevas formas de presentación pueden provocar impactos negativos sobre el medio ambiente o la salud de las personas. Hablamos en concreto de las modernas cápsulas de café monodosis no degradables y de las bolsitas de té fabricadas con plásticos o productos sintéticos similares.

Bolsitas de té y cápsulas de café, ¿cómo reducir la contaminación?

Los expertos no se ponen de acuerdo sobre las cifras pero, según algunas de las fuentes más fiables, cada día se consumen en todo el mundo 2.250 millones de tazas de café y casi el doble de tazas de té. Sin duda alguna el té y el café son las dos bebidas preparadas (sin contar el agua) más consumidas en el mundo desde hace mucho tiempo.

El puede ser servido de muchas maneras pero una de las más extendidas en los países industrializados son las bolsitas para infusión. Los primeros modelos de bolsitas de té fueron comercializados en Estados Unidos en 1907 y estaban fabricadas con seda, aunque el éxito comercial internacional de este tipo de empaquetado no llegaría hasta la década de 1960 con modelos de bolsitas de un solo uso fabricadas con  diversos tipos de celulosa (papel poroso).

En los últimos 20 años se ha expandido la comercialización de bolsitas de té fabricadas con productos sintéticos como tereftalato de polietileno, nailon o polipropileno, o versiones en las que se combinan papel y materiales plásticos para reforzar la resistencia.

Un estudio publicado el pasado mes de septiembre en la revista Environmental Science Technology por científicos de la Universidad McGill en Montreal (Canadá) muestra que las bolsitas de té fabricadas con materiales plásticos (comunes en las presentaciones de bolsas con forma de pirámide o tetraedro) pueden generar grandes cantidades de microplásticos al ser sometidas a la infusión en agua muy caliente.

Estamos utilizando y convirtiendo en residuo una cantidad importante de aluminio o plástico en forma de cápsula

Los resultados del experimento puesto en práctica por este equipo canadiense dan mucho que pensar. “Nuestros datos muestran que al remojar una bolsita de té de plástico a la temperatura de preparación (95 °C) se liberan aproximadamente 11.000 millones de microplásticos y 3.100 millones de nanoplásticos en una sola taza de la bebida”.

“Los niveles de partículas de nylon y tereftalato de polietileno liberados de la propia bolsita de té son varios órdenes de magnitud más altos que los restos de plásticos encontrados anteriormente en otros productos de consumo”, explican los investigadores canadienses.

Este estudio canadiense no analiza las posibles consecuencias de beber té con millones de partículas de plástico pero es evidente que en casos como este siempre sería preferible aplicar el principio de precaución y, por tanto, eludir en la medida de lo posible las bolsitas de té fabricadas total o parcialmente con plásticos. El problema es que, por el momento, no es obligatorio que los fabricantes indiquen claramente en las etiquetas si las bolsitas de té contienen estos materiales sintéticos. Por tanto, el dilema sigue sin estar cerrado.

Bolsitas de té y cápsulas de café, ¿cómo reducir la contaminación?

Tampoco está resuelto de momento el problema de generación de residuos provocado por el rápido crecimiento de las cápsulas de café monodosis, en sus múltiples presentaciones comerciales (no hace falta mencionar marcas).

Nuestros abuelos tomaban café de puchero, con filtradores tipo calcetín o preparado en cafeteras italianas. Y cuando era posible se acercaban al bar a tomar un buen café expreso.

Ahora muchos hogares han incorporado a sus cocinas el electrodoméstico de moda: las cafeteras de cápsulas. El café resultante puede ser tan bueno como la marca del producto permita, pero el problema surge cuando nos damos cuenta de que cada vez que pulsamos el botón estamos utilizando y convirtiendo en residuo una cantidad importante de aluminio o plástico en forma de cápsula repleta de marro.

El naturalista, escritor y divulgador ambiental José Luis Gallego recuerda que, de acuerdo con el sistema de gestión de residuos en vigor en España, “las cápsulas monodosis de café, ya sean de plástico o de aluminio, no se deben depositar nunca en el contenedor amarillo”.

Las bolsitas de té fabricadas con materiales plásticos (pirámide o tetraedro) pueden generar grandes cantidades de microplásticos

“De hecho, técnicamente estas cápsulas no son un envase sino que se consideran un ‘residuo alimentario’ (como por ejemplo ocurre también con las bolsitas de té) por lo que no participan en el sistema integrado de gestión para la recogida selectiva de los envases fuera de uso”, detallaba Gallego en un artículo publicado el pasado mes de octubre en La Vanguardia.

Algunas empresas productoras de este tipo de cápsulas han puesto en marcha sistemas propios de recogida de estos residuos para hacer posible el posterior reciclaje de materiales como el aluminio pero, en la mayoría de los casos, las cápsulas usadas van a parar al contenedor de residuos de la denominada fracción ‘resto’ o ‘rechazo’ (normalmente de color gris en España), es decir, de las basuras sin tratamiento de reciclaje específico.

Gallego animaba en este artículo a los consumidores a reducir el consumo de productos que generan grandes cantidades de residuos de plásticos o aluminio y, por otra parte, se alegraba de la aparición de iniciativas de compañías del café que han empezado a comercializar cápsulas con materiales totalmente compostables.

“Un envase compostable es aquel que se degrada completamente, como la materia orgánica, en un corto período de tiempo y sin dejar ninguna carga contaminante en el medio natural”, recordaba José Luis Gallego. Las nuevas cápsulas de café compostables, en este sentido, pueden ser depositadas en el contenedor de color marrón, destinado a los residuos orgánicos, porque “cuando lleguen a la planta de compostaje se integrarán en el ciclo para convertirse en abono o compost”, indicaba esperanzado José Luis Gallego. Si no es posible dejar de consumir café con cafeteras a la última moda, por lo menos que se ofrezcan alternativas con un menor impacto ambiental y menos residuos.

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia.

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1 Comentario

  1. Muy interesante a nivel global todo esto de la ecología y la biodegradacion de envases y productos altamente toxicos que descartamos diariamente billones de personas inconscientes sobre el tema de la contaminación y el mal que causan directa o indirectamente. ojala con el paso del tiempo y en lo posible, a corto plazo se llegue a concienciar el esquema que se esta viviendo mundial-mente sobre contaminación irreversible , ya que a estos agigantados pasos.. realmente es difícil que haya una vuelta atrás, cuando deliberadamente estamos criados desde que nacemos con el objetivo subyacente de ser consumidores fatalmente inconscientes sobre el riesgo que volcamos sin preocupación directamente sobre nuestra apreciada madre naturaleza sin piedad alguna!
    PD: «La humanidad, valga me dios, pero me da escalofríos tan solo nombrarla, discretamente vista como la peor raza animal del planeta tierra» alias: devastadores de recursos naturales y vida inocente!!

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