Cetáceos cautiverio

La etimología del vocablo cetáceo proviene de la palabra griega “ketus” que significa monstruo marino, una visión muy alejada de la realidad. Asimismo, la palabra evolucionó y su raíz latina “cetus” significa gran animal marino, una definición más fiel. En la actualidad, el término agrupa a los mamíferos marinos de las especies que comúnmente conocemos como ballenas, delfines y marsopas.

Existe una gran diversidad entre ellos, ya que se conocen hasta 84 especies diferentes y probablemente todavía haya más por descubrir. Habitan en todos los mares y océanos del planeta, siendo los animales con mejor adaptación al medio acuático. La mayoría de cetáceos son gregarios, viven en grupos de individuos variables según la especie, estableciendo entre ellos importantes lazos sociales y afectivos, cooperando entre sí para defenderse, pescar y compartir el alimento. En el océano reconocen su entorno a través de un sistema propio de eco-localización y son capaces de comunicarse a través de complejas vocalizaciones de las cuales cada grupo desarrolla un sistema de lenguaje propio.

El Estado español es el país de la Unión Europea con más delfinarios y el único que sigue aumentando el número de cetáceos en cautividad.

La complejidad psicológica y la inteligencia no humana de estos animales es sorprendente, sin embargo gran parte de la sociedad percibe una visión distorsionada de estas especies debido a la explotación comercial que mantiene cetáceos en cautividad y que les condena a una vida miserable, alejada de su hábitat, de sus familias y privándoles de desarrollar su comportamiento natural.

Antes de asistir a un espectáculo en un delfinario (o cualquier otro con animales en cautiverio) es importante que consideremos que estos seres han sido arrebatados de su medio, privados de libertad y su bienestar se verá gravemente comprometido.

Si en estado salvaje los grupos de delfines están formados por familias, en los delfinarios viven mezclados en grupos artificiales, capturados en distintos orígenes, sin ningún parentesco e inclusive de distintas especies. Para que un delfín pase por el aro o haga cualquier otra acción sin sentido en la naturaleza, se le somete a un adiestramiento que comporta una gran crueldad.

Rick O’Barry, captor y entrenador de las 5 hembras que interpretaron a Flipper en la Tv, abandonó su trabajo tras ver como una de ellas se suicidaba dejando de respirar voluntariamente, harta de la esclavitud del cautiverio. En el documental The Cove (2009) declara: “Me siento responsable en cierta medida, porque fue la serie de Tv Flipper la que dio lugar a esta industria multimillonaria (…) Pasé 10 años construyendo esta industria y he pasado los últimos años trabajando para derribarla.”

El documental Blackfish (2013) cuenta la historia de la orca Titikum y su cautiverio en el parque SeaWorld de Florida, para reflexionar sobre las consecuencias de mantener a estos animales encerrados. En Noviembre de 2014, la coalición SOS Delfines hizo públicas unas imágenes donde se podía ver la violencia empleada en el adiestramiento de delfines en el centro Marineland de Mallorca. SOS Delfines está llevando a cabo la denuncia a las correspondientes administraciones encargadas de hacer cumplir la legislación CITES y quiere dar a conocer los problemas que viven los cetáceos en cautividad.

Las asociaciones GETE- Ecologistas en Acción, ARREL y Libera! llevan a cabo una campaña de sensibilización social durante la temporada de verano frente a las instalaciones del Parque Aquopolis Costa Daurada en el municipio de Vila-Seca (Tarragona).

Para más información: sosdelfines.orgblackfishmovie.comwww.thecovemovie.com

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