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La carne roja de mayor consumo mundial es la carne de cerdo y su demanda en las últimas décadas ha experimentado un fuerte incremento, según los datos de la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. El sector porcino ha alcanzado la cifra de los mil millones en 2015, el doble que en la década de 1970.

España es el cuarto productor porcino del mundo (casi 30 millones de cabezas según las encuestas ganaderas de 2015 difundidas por el MAGRAMA, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) por detrás de China, EEUU y Alemania.

Hay más de 2000 explotaciones ganaderas en toda España y Cataluña lidera el sector porcino siendo la comunidad más productora en porcino blanco, con casi 7 millones y medio de animales, seguida de Aragón (casi 6 millones y medio), Castilla y León (algo más de 3 millones y medio de cerdos) y Andalucía (poco más de 2 millones).

El riesgo del exceso de purines

Las grandes explotaciones intensivas con miles de cerdos han sustituido a los pequeños ganaderos y el beneficio que antiguamente suponía el estiércol de los cerdos para aumentar la fertilidad del terreno ha pasado desde hace ya años a convertirse en uno de los mayores problemas ambientales y de salud pública.

Estas granjas intensivas emplean sistemas de limpieza que utilizan el agua a presión para el arrastre de las deposiciones sólidas y líquidas de los cerdos, de manera que se produce un estiércol licuado resultante de la mezcla de agua, orines, excrementos y restos de piensos que se denomina “purín”. Los purines siguen conservando su valor como abono mineral, sin embargo la dificultad para su manejo y transporte debido a su alto contenido en agua (95%) y la alta concentración de explotaciones ganaderas en regiones sin suficiente terreno próximo para aprovechar la cantidad de purín como abono mineral, provoca un excedente que conlleva, no solo malos olores sino también emisión de gases de efecto invernadero, amoníaco, metano, contaminación de suelos por exceso de nutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio) y contaminación de aguas superficiales y subterráneas por sus nitratos.

La OMS ya advirtió del peligro de consumir agua que contenga más de 25 miligramos de nitratos por litro. Sin embargo, en la UE se permite el consumo de agua cuya concentración de nitratos no supere los 50 miligramos por litro, nivel, por cierto, ampliamente superado en muchos acuíferos españoles (por ejemplo, según los datos manejados por Ecologistas en Acción,  los análisis de manantiales en  la comarca de Osona, en Cataluña, dieron índices de nitratos por encima de los 400 miligramos por litro).

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Los “bandazos” de la normativa

Tras el Real Decreto que se aprobó en España en 1998, sobre renovables, residuos y cogeneración (la obtención de energía eléctrica y térmica simultáneamente), se decidió incentivar proyectos privados de desimpacto de purines aplicando este método y hemos llegado a tener alrededor de 30 plantas en España (muy lejos de las 1400 de Italia o las 9000 de Alemania).

ADAP, la Asociación de Empresas para el Desimpacto Ambiental de los Purines,  que agrupa a estas empresas de plantas de cogeneración, ha contabilizado que en España se generan más de 7 millones de toneladas de excedentes contaminantes.

En estas plantas, se obtiene un abono orgánico seco y agua limpia, además de generar electricidad y proporcionar calor. El proceso evita también la emisión de gases volátiles y por lo tanto de olores.  Sin embargo, en febrero de 2014,  seis plantas de tratamiento de purines de Cataluña dejaron de procesar 600 millones de litros desde su cierre por el recorte a la generación de energías renovables. Frente al cierre de plantas, la Asociación de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor), anunciaba que algunas granjas habían optado por ampliar las llamadas balsas de almacenamiento en sus fincas, de manera que pueden tener almacenado durante casi un año el purín para luego emplearlo en abonado del terreno cercano a la granja.

Sin embargo controlar las buenas prácticas y los vertidos de purines es muy complicado.

Aunque existe alguna normativa como real decreto de Ordenación de las Explotaciones Porcinas y algunas otras leyes autonómicas lo cierto es que no se hace un seguimiento ni vigilancia adecuados por parte de la Administración y todavía encontramos muchas granjas con  más cerdos de los autorizados, vertidos directos a cauces públicos, balsas claramente inadecuadas e ineficaces.. y cuando se sancionan, el importe a pagar es insignificante para el tremendo daño causado.

Entre 2010 y 2014, solo en Cataluña, los agentes rurales detectaron 75 vertidos de purines, de los cuales 64 acabaron en un procedimiento administrativo, de estos, el 70% culminaron con una sanción, por un importe que oscila entre 600 y 1.000 euros, según el Departamento de Agricultura.

Microalgas que se alimentan de purines

Los investigadores del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Almería (UAL) han demostrado que las microalgas pueden crecer en las aguas residuales procedentes de explotaciones porcinas. Precisamente el nitrógeno y el fósforo de los purines constituyen la base de la nutrición de estos microorganismos verdes. Según los investigadores, “de esta manera se podría cerrar el ciclo del nitrógeno de una forma positiva para el ecosistema”. El uso de purines para  alimentar a las microalgas, evitaría la fabricación de fertilizantes y al mismo tiempo se ofrecería una solución respetuosa con el medio ambiente para el problema de los desechos de purines. Además con el nitrógeno de los purines se podría producir biomasa de microalgas que serviría, entre otras cosas, para fabricar biofertilizantes para la agricultura.

Podría ser esta una manera de recuperar el vínculo entre la ganadería y la agricultura y conservar así la fertilidad del suelo y el buen estado de las aguas. Aun así, debiéramos plantearnos, por lo menos,  la vuelta a una explotación familiar frente a la industrial, por no repetir lo de cuestionar todo nuestro modelo agroalimentario que poco tiene que ver con la sostenibilidad de nuestro planeta. De poco servirán las cumbres sobre el clima si no se toman medidas respecto a estos temas.

Autora: Marta Gandarillas, periodista. Bio Eco Actual

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