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Greenpeace 03/03/2016
Los cultivos transgénicos tienen los días contados en la UE.

¿Sabes cuantos países en la UE han prohibido ya los cultivos transgénicos? ¡17! Lo que significa que en el 60% de los países de la UE han decidido que no quieren que se siembren transgénicos para proteger su agricultura.

Además, en otros dos se han prohibido en algunas regiones: en Reino Unido en tres (Escocia, Irlanda del Norte y Gales) y en una en Bélgica (Valonia). Entre éstos países están los grandes productores de maíz, como Francia.

¿Sabes en cuántos países en la UE se cultivan? En cinco. Sí, solamente en cinco. ¿A que te sorprende? Sobretodo sabiendo que se han empezado a cultivar en 1998 por lo que han tenido tiempo de sobra para convencer de sus bonanzas, pero parece que no han convencido. El récord de superficie cultivada tuvo lugar en 2013, con un total de casi 150.000 ha, según las superficies estimadas, porque la transparencia en este aspecto tampoco prima y no se publican las superficies reales, y desde entonces viene en descenso. La superficie cultivada en la UE jamás ha alcanzado ni siquiera el 0,1% de la superficie agrícola europea.

Entre 2013 y 2015 la superficie cultivada con transgénicos ha bajado un 21,4% alcanzando las casi 117.000 ha (estimadas, recuerdo) y en Rumanía, otro grande productor de maíz, en 2015 se han cultivado apenas 2,5 ha. Ojalá que en 2016 no se cultive ni una. 

Lamentablemente, es España el único país donde se cultivan a una escala importante. El 92% de los cultivos transgénicos que se siembran en la UE están en suelo español, especialmente en Aragón, Cataluña y Extremadura.

La permisividad de los gobiernos del PP y del PSOE lo explican y los cables revelados por wikileaks han aportado mucha luz del porqué España.

Los informes técnicos, incluso del propio Gobierno de Aragón, apuntan en otra dirección. Año tras año (y ya van al menos seis) muestran que las variedades transgénicas no producen más que sus equivalentes convencionales y que incluso los daños por la plaga que ataca el maíz, el taladro, no han sido relevantes en los últimos años. Por ello, en el informe del año pasado, invitaban a que se hiciese una “profunda reflexión” sobre su uso, pero parece que el criterio de los técnicos importa poco.

Pero en España no todo son malas noticias y en algunas comunidades autónomas como Canarias, País Vasco, Asturias, Cantabria también se han decantado por una agricultura sin transgénicos. Pero en otras, la superficie con transgénicos es testimonial, incluso en Castilla y León, principal productora de maíz de España, se han sembrado solo 63 ha (estimadas) en 2015. Espero que tengamos alguna que otra buena noticia este año en España.

Esta es la historia del auténtico fracaso de los cultivos transgénicos en la UE, pero es cierto que cuesta reconocerlo. Pero las grandes multinacionales ya lo están reconociendo y están retirando sus variedades, como lo hizo Monsanto recientemente.

Otro detalle importante, que merece la pena recordar, es que la autorización del maíz transgénico MON810, el único que se permite cultivar en la UE, caducó en 2008 (¡hace 8 años!) sin embargo se ha permitido que se siga cultivando sin que se haya renovado su autorización.

El informe publicado el viernes pasado por la IPBES en el que se pone evidencia, una vez más, la gran importancia que tienen los polinizadores para la seguridad alimentaria y los ecosistemas y la dramática situación que viven, con muchas especies al borde de la extinción, concluye también que los cultivos transgénicos son una amenaza para estas especies. Sobre los tolerantes a herbicidas no hay dudas de su peligro.

Respecto a los cultivos transgénicos insecticidas, como el maíz que se cultiva en España, dice que aunque el uso de estos puede llevar a que normalmente se utilicen menos insecticidas, “sin embargo, los efectos subletales e indirectos de los cultivos transgénicos en los polinizadores son poco conocidos y por lo general no se tienen en consideración en las evaluaciones de riesgo”. Una razón más para aplicar el principio de precaución y no permitir su cultivo.

Así, que no nos cuenten cuentos, los cultivos transgénicos no son necesarios. 2016 fue declarado como el Año Internacional de las Leguminosas. Porque son cultivos más sostenibles y porque la Política Agraria Común también incentiva su utilización, no estaría mal ir pensando en recuperar esos cultivos que otrora poblaron nuestros campos y alimentaron a sus gentes.

¡Paciencia y persistencia! Una Europa libre de cultivos transgénicos está más cerca.

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