Seguramente ya estáis familiarizados con éste superalimento, el lino. Especialmente, con sus semillas de color marrón oscuro, utilizadas como popular remedio casero para combatir el estreñimiento y laxativo… Pero también existe la variedad de lino dorado, menos conocida pero igual de beneficiosa y además, de mayor versatilidad como uso en cocina.

Al ser algo más dulce que el lino oscuro, el lino dorado gusta hasta a los más pequeños en casa, y su color le permite también estar presente en múltiples recetas gracias a su discreción y versatilidad, aportando múltiples propiedades saludables al plato.

Entre ellas, nos ayuda a mejorar nuestra digestión, cuidando así de nuestra salud intestinal, a la vez que regula los niveles de azúcar y colesterol en sangre, y protege nuestras células del estrés oxidativo y radicales libres, entre otras cosas… Es rico en omega3 de alto poder anti-inflamatorio, en fibra soluble y no soluble, y polifenoles de carácter antioxidante.

El lino dorado también es de ayuda a la hora de reducir el apetito, actuando como gran aliado en dietas depurativas y de adelgazamiento, además de ser un auténtico aliado de nuestra salud cardiovascular y sistema nervioso gracias a su contenido en complejo B, vitamina E, magnesio y fósforo.

Su contenido en lignanos lo convierte en un alimento anti-tumoral, especialmente frente al cáncer de mama y de próstata, ya que modulan el exceso hormonal bloqueando los efectos del estrógeno «dañino» y ayudando a crear más del tipo «bueno» en los tejidos. Por otro lado, también actúan en nuestro organismo como grandes protectores frente a enfermedades renales además de combatir el estrés y cansancio mental, gracias también al cobre que contiene.

Lino dorado

Como podemos ver, los beneficios son muchos, y debido a nuestro estilo de vida actual, es recomendable y de gran interés el incorporar las semillas de lino dorado sea de una manera u otra…

Se pueden usar enteras, molidas o en aceite pero la que más suelo recomendar es en su versión molida, tipo harina. Por un lado, porque con las semillas enteras nos es difícil poder molerlas solo a través de nuestra masticación, y poder así aprovechar bien sus virtudes. Y por otro, su aceite, está expuesto a una mayor oxidación, por lo que es mejor comprarlo siempre en botella opaca, de tamaño pequeño y guardar en nevera. A no confundir con el aceite de linaza comercial que se emplea en pinturas para fines industriales.

El lino dorado biológico se puede encontrar ya molido en tiendas especializadas y dietéticas, o se puede comprar la versión en grano entero y molerlo luego en casa, con un molinillo de café (no mezclar los aromas del café en un molinillo que usaremos para moler granos u otras cosas por su fuerte aroma y riesgo de contaminar el sabor y olor).

Se recomienda hacerlo para una ración de 15-20 días y guardarlo en un bote, dentro del congelador, prolongando así su vida útil y pudiendo utilizarlo a diario, según la necesidad. No hay riesgo en que se congele ya que el porcentaje de agua que contiene es mínimo, quedando de ésta manera, siempre suelto y fácil de usar.

¿Y dónde lo podemos usar?

La respuesta es ¡en casi todos los platos! Se puede añadir el lino dorado molido en cremas de verduras, en batidos verdes, en salsas, espolvoreado en el muesli del desayuno, en el yogur de coco, en ensaladas verdes o de fruta, guisos y mezclado en las masas de pan o galletas, u otros horneados… Al ser dorado no modificará el color de vuestros platos pero ¡sumará salud en cada uno de vuestros bocados!

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Sol Natural

Autora: Mareva Gillioz, Dietista y Coach nutricional, especializada en Naturopatía. Certificada en cocina crudivegana por Matthew Kenney Culinary Institute

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