Carlos de Prada, galardonado, entre otros,  con el Premio Nacional de Medio Ambiente y el Global 500 de la ONU, es presidente de FODESAM (Fondo para el Desarrollo Ambiental) y responsable de la campaña “Hogar sin tóxicos”.

Según la propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), “cerca de la mitad de las muestras de alimentos europeos tienen niveles detectables de residuos de pesticidas”. Sin embargo, argumenta que solo un pequeño porcentaje de muestras, supera los Límites Máximos de Residuo (LMR) establecidos. ¿Es esto así?

Carlos de Prada "La población española y europea seguirá exponiéndose durante mucho tiempo a los pesticidas disruptores endocrinos"Pues lo cierto es que, lo que hoy sabe la ciencia al respecto plantea una gran incertidumbre acerca de si los LMR y la IDA (Ingesta Diaria Admisible) cumplen adecuadamente su función de ofrecer una plena garantía sanitaria. Hay una serie de hechos que, especialmente en el caso de los pesticidas disruptores hormonales, hacen tambalear la apariencia de seguridad de estos niveles legales de sustancias a los que nos exponemos cotidianamente. Uno de estos hechos, se indica incluso en  informes de la OMS,  es que para este tipo de sustancias no está claro que pueda existir nivel seguro alguno, por baja que sea la concentración, debido a la forma de funcionamiento del sistema hormonal sobre el que actúan. En especial, sobre los sectores de población más sensibles como los niños o las embarazadas. Los actuales sistemas oficiales de test de seguridad química no sirven para evaluar adecuadamente este tipo de efectos. Además, resulta totalmente insuficiente que solo evalúe y no demasiado bien, el riesgo de exponerse a un pesticida aislado, cuando la realidad es que nos exponemos simultáneamente a mezclas de ellos. Es el llamado «efecto cóctel», que no se tiene en cuenta a pesar de su importancia.

Según un reciente informe de Ecologistas en Acción, peras, manzanas, melocotones, naranjas, espinacas, pepinos… de cultivo convencional, resultaban estar muy contaminados con residuos de pesticidas disruptores endocrinos. ¿Nos encontramos aquí ante ese “efecto cóctel”?

 Efectivamente, en una simple fruta de cultivo convencional, una manzana, una fresa, etc., puede haber 10  o más pesticidas a la vez. Y si a eso le sumamos los demás alimentos no ecológicos que llegamos a ingerir en una misma comida, cada uno con sus respectivos pesticidas…. Y todavía hay más,…. si tenemos en cuenta que una persona suele tener ya  en su cuerpo otros muchos contaminantes…, pues el cóctel es aún mayor. Nos exponemos pues, no a sustancias aisladas sino a mezclas de ellas y sabemos que el efecto de estas mezclas puede llegar a ser cientos de veces superior al de las sustancias aisladas.

Contaminantes hormonales disruptores endocrinos¿Pero no había prohibido hace años la UE el uso de pesticidas alteradores del sistema endocrino?

Sí,  viendo la amenaza que representaba para la salud pública la existencia de pesticidas con estas propiedades de disrupción endocrina, el Reglamento 1107/2009 de plaguicidas de la Unión Europea estableció que no debían autorizarse pesticidas que pudieran causar este tipo de efectos.  Sin embargo, la prohibición no se ha cumplido hasta la fecha en Europa, ni está claro que vaya a aplicarse debidamente, por una serie de maniobras de la industria química que, con la colaboración de diferentes entidades, han retrasado e intentado deformar su aplicación.  La Comisión Europea, que tenía la obligación legal de publicar esos criterios antes de diciembre de 2013 -influida por las presiones de los fabricantes de pesticidas- retrasó varias veces su publicación. En  2016, presentó una propuesta, que no se adecuaba a los criterios defendidos por la comunidad científica y que fue duramente criticada por naciones como Suecia, Dinamarca y Francia. Tal y como están ahora las cosas parece que la población española y europea seguirá exponiéndose durante mucho tiempo a los pesticidas disruptores endocrinos. Por eso se insta en el informe a que los gobiernos tomen medidas al respecto a otros niveles.

¿Cuáles podrían ser las medidas?

Pues fundamentalmente la regulación, las campañas de información ciudadana acerca de los riesgos reales de estos pesticidas disruptores endocrinos (informando, por ejemplo, de que son sustancias sin umbral seguro claro, sobre todo durante la gestación, así como de las formas para evitar la exposición,  como la alimentación ecológica…) y la agroecología, por ejemplo. Dinamarca, ya ha puesto en marcha un plan nacional para promover la agricultura ecológica y llevan ya mucho tiempo reduciendo el uso de pesticidas.

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¿Qué papel juega la agricultura ecológica en el futuro?

Pues creo que es la única forma viable de alimentar a los 9.000 o 10.000 millones de personas que puede tener el mundo en el año 2050.  Por el contrario, la agricultura industrial, basada en la agroquímica es una amenaza para lograrlo.  Multitud de estudios e informes (incluso de la propia  ONU), manifiestan que  la agricultura industrial de la agroquímica y los monocultivos es un absoluto fracaso. No se  ha acabado con el hambre en el mundo, se han favorecido las plagas, empobrecido los suelos, que se han envenenado junto a las aguas, se ha dañado la biodiversidad gravemente, ha destruido empleo  y es menos rentable para los agricultores…. aumenta el cambio climático y acaba con la polinización (que es clave para la producción mundial de alimentos). La agricultura ecológica es, por el contrario, infinitamente más productiva, más competitiva económicamente, beneficia a más personas y produce alimentos más sanos y nutritivos.

Autora: Marta Gandarillas, periodista

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