Los seres humanos hemos creado o sintetizado durante las últimas siete décadas más de 140.000 nuevas sustancias químicas; elementos desconocidos anteriormente en la naturaleza. Una parte importante de estos nuevos compuestos se están fabricando en la actualidad a escala industrial, aunque muchos de ellos no han sido sometidos a ningún estudio previo sobre su peligrosidad y su impacto sobre el medio ambiente y la salud de las personas.

Productos químicos peligrosos y sin control

Así lo explica el informe publicado en octubre por expertos que forman la Comisión Lancet sobre Contaminación y Salud. Este grupo de científicos de prestigio internacional, entre los que se encuentra el profesor Valentí Fuster, han publicado los resultados de su trabajo en el número monográfico del 18 de octubre de la revista médica The Lancet.

Cuando hablamos de contaminación a menudo nos centramos exclusivamente en los humos de los coches que queman derivados del petróleo. En realidad, el problema tiene un alcance mucho mayor y afecta nuestra salud en muchos más aspectos de lo que podríamos creer. Los habitantes de las grandes ciudades no somos los únicos perjudicados por esta alteración ambiental de alcance global.

Lo primero que hay que tener en consideración es que la contaminación no sólo se puede encontrar en el aire sino que también daña de forma importante el agua (mar, ríos, embalses, aguas subterráneas) y el terreno.

La falta de control sobre los nuevos productos químicos es uno de los motivos de la crisis de contaminación que afecta a la práctica totalidad de nuestro planeta, según indican los miembros de la Comisión Lancet.

En sus conclusiones, los autores de este estudio recuerdan que la contaminación del aire, el agua y el suelo provoca cada año 9 millones de muertes prematuras en el conjunto del planeta. En el conjunto de España, los expertos calculan que la contaminación -en sus diversas formas- provoca cada año unas 24.000 muertes prematuras (23.987 muertes con las cifras analizadas en este estudio, correspondientes al 2015).

La falta de control sobre los nuevos productos químicos es uno de los motivos de la crisis de contaminación que afecta a la práctica totalidad de nuestro planeta

Los autores del nuevo estudio publicado por The Lancet recuerdan que desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, los humanos hemos creado en laboratorios “más de 140.000 nuevas sustancias químicas y plaguicidas”. De este total, existen unas 5.000 sustancias que se siguen produciendo a escala industrial, con una dispersión en el entorno y una exposición humana casi universal.

A pesar de ello, indica la Comisión, “menos de la mitad de estos productos químicos con un volumen de producción elevada han sido objeto de algún examen de su seguridad o toxicidad, y sólo en la última década ha pasado a ser obligatoria la rigurosa evaluación previa a la comercialización de nuevas sustancias químicas en tan sólo unos cuantos países de ingresos altos”. Es decir, más de 2.500 sustancias químicas de nueva creación se están fabricando a escala industrial sin haber pasado los necesarios estudios de seguridad, indican los expertos de la Comisión Lancet.

La consecuencia de ello es que existen muchas sustancias químicas que están causando episodios de enfermedad, muerte y degradación del medio ambiente, indican textualmente los autores de este informe científico.

Además de problemas ambientales y sanitarios conocidos como la contaminación por plomo, asbestos (amianto), DDT, PCB y clorofluorocarburos, la Comisión Lancet advierte que en las últimas dos o tres décadas se han introducido en los mercados mundiales sustancias químicas de síntesis que, “como sus predecesores, han sido objeto de una escasa evaluación previa a la comercialización, y que amenazan con repetir estos hechos”.

El resumen ejecutivo de este informe es muy elocuente:

“Entre ellos se encuentran sustancias tóxicas para el desarrollo neurológico, alteradores endocrinos, herbicidas químicos, nuevos insecticidas, residuos farmacéuticos y nanomateriales. Los datos pruebas existentes respecto a la capacidad de estos contaminantes químicos emergentes de causar un daño en la salud humana y en el entorno, se están haciendo cada vez más evidentes”.

“Estos productos químicos emergentes son motivo de gran preocupación, y esta preocupación se acrecienta con el desplazamiento cada vez mayor de la producción de sustancias químicas a los países de ingresos bajos y medios en los que la protección de la salud pública y del medio ambiente es con frecuencia escasa”.

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El nuevo informe de la Comisión Lancet ha sido elaborado no sólo para recopilar datos sobre el impacto social, económico y ambiental de la contaminación, en sus diferentes modalidades, sino sobre todo para proponer políticas que hagan frente de forma decidida a este tipo de problemas. Uno de los elementos básicos de este informe es que la lucha contra la contaminación no sólo es una exigencia moral y una necesidad social sino también una solución que puede conllevar beneficios económicos para el conjunto de la humanidad.

La mitigación y prevención de la contaminación -indica el informe de la Comisión Lancet- pueden aportar beneficios importantes, no sólo para el medio ambiente y la salud de las personas sino también para la economía. De hecho, como se ha podido comprobar en algunos países avanzados, la mejora de la calidad del aire no sólo ha reducido las muertes por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sino que también ha producido beneficios económicos sustanciales a las empresas y las administraciones públicas. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha calculado que por cada dólar invertido en el control de la contaminación se ha conseguido un beneficio de 30 dólares para el conjunto de la economía. En el conjunto del planeta -y muy especialmente en los países más pobres “el control de la contaminación hará avanzar hacia el logro de muchos de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), es decir, los 17 objetivos establecidos por las Naciones Unidas como guía para el desarrollo mundial en el siglo XXI”, destaca el estudio de la Comisión Lancet sobre Contaminación y Salud.

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia

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1 Comentario

  1. Referente a la solución que menciona el informe: “En los países de ingresos altos y en algunos de los de ingresos medianos se han aprobado leyes y establecido reglamentos que obligan a mantener el aire limpio y el agua limpia, se han establecido políticas de seguridad química y se han reducido las formas más flagrantes de contaminación”. Esto no debe dejarnos tranquilos, ya que estos países gozan de estos beneficios porque su actividades que contaminan más se las llevan a países emergentes o inferiores, dos casos importantes son las producciones mineras de Canadá y Suiza, países que presumen de su desarrollo ecológico pero afectan el medio ambiente de México y otros países.

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