Con manzanas, una de las frutas más consumidas durante todo el año, la organización holandesa Soil & More Impacts ha denunciado las incoherencias de nuestro sistema alimentario. El precio que el consumidor paga por una manzana en el supermercado no cubre los costes de su producción porque los efectos de los pesticidas y fungicidas empleados para cultivar un kilo de esta fruta cuestan 21 céntimos, según un estudio de la entidad holandesa desgranado por el economista Otto Scharmer en el Huffington Post.

Los costes ocultos del sistema alimentario mundial

En la misma línea, en el trabajo El coste oculto de la comida en Reino Unido de la organización Sustainable Food Trust, los expertos han calculado que el coste real de los alimentos producidos convencionalmente es el doble del precio de mercado. Son gastos ocultos causados por el modelo de agricultura y ganadería convencional que acaban pagando los consumidores indirectamente mediante impuestos, seguros médicos, subsidios al sector agrícola y ganadero, y pérdida de ingresos.

El coste real de los alimentos producidos convencionalmente es el doble del precio de mercado

“Hoy en día los plaguicidas peligrosos se utilizan en exceso, lo cual provoca daños a la salud humana y los ecosistemas de todo el mundo, y esa utilización tiene visos de aumentar en los próximos años”, detalla en un informe de 2017 la relatora de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Hilal Elver. “El argumento promovido por la industria agroquímica de que los plaguicidas resultan necesarios para lograr la seguridad alimentaria no solo es inexacto sino que además resulta peligrosamente engañoso”, añade.

La organización estadounidense Environmental Working Group (EWG) elabora anualmente un ranking con las frutas “más sucias” tras analizar muestras de los alimentos vegetales frescos cultivados convencionalmente más consumidos en Estados Unidos, unos productos que también son exportados e importados a otros países. En 2018, las fresas encabezaban el listado, seguidas por las espinacas, las nectarinas y las manzanas.

En España, Ecologistas en Acción ha alertado de la elevada presencia de residuos de plaguicidas en alimentos. En la edición de este año del informe Directo a tus hormonas. Guía de alimentos disruptores, realizado con  datos de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), revelan que al menos 38 plaguicidas disruptores endocrinos (que tienen capacidad de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal) contaminaban los alimentos españoles en 2015, cifra superior a los 33 encontrados el año anterior. Los dos alimentos con mayor número de plaguicidas fueron los tomates y los pimientos, cuyas muestras contenían residuos de 37 plaguicidas diferentes, 16 de los cuales son contaminantes hormonales.

“La exposición de la población a estos tóxicos se relaciona con enfermedades y daños en la salud cuya incidencia ha crecido en las últimas décadas, como pérdida de fertilidad, malformaciones congénitas, diabetes, obesidad, daños en el sistema inmune, autismo, síndrome de hiperactividad y diversos tipos de cáncer como el de mama, próstata, testículos o tiroides”, explican.

España es el país europeo que más fitosanitarios consume en la agricultura en términos absolutos: 77.216 toneladas en 2015, según datos de Eurostat. Éstos exponen a los trabajadores del campo y a sus familias a sustancias tóxicas, pero además, residuos invisibles de pesticidas quedan en los alimentos y llegan directamente a los consumidores.

costes reales de los alimentos

Además de dañar la salud de los habitantes del planeta, el rocambolesco sistema de producción de alimentos es incapaz de satisfacer las necesidades nutricionales de toda la población mundial: unos 815 millones de personas sufren hambre mientras que al mismo tiempo hay una epidemia de sobrepeso y obesidad. Por si fuera poco, también tiene consecuencias nefastas para el medio ambiente, siendo el principal causante del cambio climático.

Nuestra sociedad tiende a no valorar lo que consumimos ni a quienes producen los alimentos: los campesinos. De hecho, muchos de quienes sufren inseguridad alimentaria son agricultores de subsistencia dedicados a tareas agrícolas, sobre todo en países en desarrollo. En Estados Unidos, los agricultores y los ganaderos son los profesionales con la tasa de suicidio más alta, según datos del gobierno.

El sistema alimentario mundial está en manos de multinacionales que han construido su modelo de negocio para perpetuar la dependencia que los agricultores tienen de sus pesticidas, herbicidas y, en muchos casos, semillas transgénicas. Son unas pocas empresas que controlan cada uno de los tramos de la cadena alimentaria y deciden qué comemos y a qué precio.  Sin embargo, cada vez más voces se levantan para proclamar la necesidad de poner fin a la agroindustria y abogan por un cambio de modelo que pasa por la agricultura ecológica.

Los ciudadanos también podemos contribuir a reformular el sistema modificando nuestros hábitos de consumo

Otro punto clave para cambiar el actual modelo es la dieta: cuanta menos carne comamos, más personas tendrán acceso a los alimentos -para el año 2050 se espera que unos 9.000 millones de humanos poblarán la Tierra–. Actualmente, un tercio de las tierras fértiles del mundo se utiliza para cultivos agrícolas destinados a alimentar a los animales, mientras que la ganadería consume agua en una cantidad de 5 a 10 veces mayor que el cultivo de plantas. Las granjas industriales además de convertir en meras máquinas a seres vivos también contribuyen a la contaminación atmosférica, la degradación de la tierra, del suelo y del agua y la pérdida de la biodiversidad.

Los ciudadanos también podemos contribuir a reformular el sistema modificando nuestros hábitos de consumo. En los últimos años, ha aumentado la conciencia sobre la responsabilidad del comprador y va in crescendo el número de personas dispuestas a pagar un precio justo si los alimentos se producen de forma sostenible. Porque quieren otro modelo alimentario y saben que es posible conseguirlo.

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger, www.paladarvegano.blog

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