Biográ, empresa pionera en la producción de alimentos saludables y sostenibles, afronta, con la nueva dirección de Ignasi Aguiló, el reto que está viviendo el grueso del sector ecológico especializado: profesionalización y mejora comunicativa. Son cambios imprescindibles en opinión de Biográ, con un producto de alta calidad que crece de forma imparable, sobre todo en la gama fresca, por sus características y beneficios nutricionales, ambientales y sociales.

Ignasi Aguiló Biográ

¿Qué ha sido lo que más ha cambiado para ti al pasar de dirigir una empresa del sector convencional a hacerlo en el ecológico?

El cambio más grande es formar parte de un proyecto con una misión clara y real de aumentar el número de personas que optan por una alimentación saludable y respetuosa con el medio ambiente. Es un objetivo que vivimos todo el equipo en la elaboración de los productos, desde una I + D que los hace cada vez más equilibrados, hasta la manera de comprar las materias primas, producir en nuestro obrador y vender los productos. La sostenibilidad a largo plazo es fundamental en nuestras decisiones.

Trabajamos con transparencia máxima, tanto por el funcionamiento de la empresa como en la elección de las recetas. En la composición de nuestros productos hay líneas muy claras que respetamos siempre.

¿La profesionalización es imprescindible para que el sector ecológico histórico-tradicional avance? ¿Qué está aportando a Biográ?

Biográ ha hecho una gran labor en los últimos años, teniendo en cuenta los recursos iniciales; hoy el mercado pide herramientas muy diferentes. Ponemos el foco en alguien sensible a la propuesta ecológica y eso guía nuestra innovación, activación en el punto de venta, conexión con medios digitales e imagen de marca renovada. El esfuerzo del sector para concienciar a las personas sobre los beneficios de la alimentación ecológica ha incrementado mucho el consumo y cada vez tenemos más consumidores, y más exigentes.

Para satisfacer sus necesidades, nos interesa especialmente la experiencia de compra, desde las motivaciones que llevan al cliente a comprar en un establecimiento u otro, hasta cómo se mueve en el punto de venta y escoge un producto.

biográ sorribasDesde la escucha cercana del consumidor ecológico de siempre, y del nuevo con motivaciones diferentes, Biográ ha desarrollado tres variedades de hamburguesas vegetales con base de soja texturizada para personas que ven la necesidad de reducir el consumo de carne por salud y ecología, sin renunciar al mejor sabor y textura.

También han tenido muy buena acogida las nuevas variedades de hummus (tomate, zanahoria, kale), platos preparados (wok de verduras y tofu, quinotto de verduras y setas, garbanzos con alcachofas) y la nueva gama de productos de coco y snacks ecológicos.

¿Qué herramientas o estructuras le faltan al sector ecológico especializado? ¿Falta comunicación entre las empresas?

En el canal especializado faltan las herramientas consolidadas en el canal moderno. Queremos desarrollarlas gradualmente para dinamizar la venta, atraer nuevos consumidores y fidelizarlos.

Falta conocimiento de la evolución del sector que permita clarificar riesgos y oportunidades. También faltan herramientas de optimización de la venta (como estudios sobre disposición de los productos en las estanterías) y la rotación en la tienda (segunda exposición, redes sociales, degustaciones, promociones). El establecimiento es un showroom donde tienen que pasar cosas.

Respecto a la comunicación entre empresas, hay unos límites legales muy claros. A través de organizaciones sectoriales podemos vertebrar acciones en beneficio de todos.

¿La I + D de Biográ ha valorado la evolución del packaging para hacerlo más sostenible?

Estamos convencidos de que hay que avanzar hacia un embalaje más sostenible y, además, el consumidor lo pide. Por eso, en 2019 reduciremos el uso en dos categorías de producto muy relevantes y haremos inversiones en el obrador para reducir el impacto de los envases.

¿Piensas que la actitud activista trasciende al consumo?

#SaberComer vertebra nuestra misión. Es importante garantizar la sostenibilidad de los materiales que elegimos y el origen sin pesticidas de nuestros ingredientes. También la forma en que los tratamos y cómo gestionamos nuestros residuos.

Pero el consumidor va más allá. Equilibrio nutricional en ingredientes y cantidades, reducir el desperdicio alimentario, productos de proximidad y reciclaje también forman parte de una cadena cada vez más sólida para las nuevas generaciones.

Ahora bien, todo ello debe ir acompañado de una excelente experiencia en el sabor de los alimentos, no es suficiente que la propuesta sea saludable.

Autor: Oriol Urrutia, Co-Editor

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