Si pensamos en comida callejera, conocida como street food en el mundo anglosajón, es muy probable que nos vengan a la cabeza secuencias de películas o series estadounidenses con coloridas caravanas en las que se venden perritos calientes. Comer en la calle es una práctica común en muchos rincones del planeta y el concepto de street food está muy extendido en ciudades como Nueva York, Londres, Berlín o Bangkok. En los últimos años, la comida callejera ha llegado también a las urbes españolas.

 La comida callejera también puede ser ecológica

Según un estudio realizado en 2007 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 2.500 millones de personas consumen comida callejera todos los días. Por ejemplo, en América del Sur las compras de alimentos en la calle representan hasta el 30% del gasto de los hogares urbanos y, en Bangkok unos 20.000 vendedores ambulantes de alimentos ofrecen a los residentes de la ciudad cerca del 40% de su ingesta total de energía.

España no ha sido tradicionalmente un país de comida callejera: a pesar de que nos encanta disfrutar de la calle, preferimos el bar y las terrazas. Sí que es frecuente encontrar en las calles puestos de castañas y boniatos asados, de churros y de helados, sobre todo en las ferias y fiestas. Pero desde hace unos cinco años, los foodtrucks, caravanas y camionetas con cocinas en su interior, han empezado a rodar por la península ibérica para ofrecer todo tipo de propuestas gastronómicas como bocadillos de hamburguesas de ternera o verduras gourmet, croquetas, crepes, ramen, tacos y enchiladas… Y para beber, cerveza artesana, vinos y zumos naturales.

2.500 millones de personas consumen comida callejera todos los días

Los foodtrucks no suelen estar fijos -las ordenanzas municipales lo dificultan- y se dan cita en festivales o mercados como Eat Street y Van Van Market. Fuera de este tipo de eventos puntuales, cuesta encontrar comida sobre ruedas.

“El foodtruck debería estar más en la calle, en lugares más o menos estables, como las churrerías o puestos de castañas y helados, y no sólo en eventos o festivales de música, y controlados por los organismos sanitarios oficiales como cualquier establecimiento de restauración”, explica Rubén Velasco, cocinero y encargado de La Soluneta foodtruck, a Bio Eco Actual.

Rubén finalmente ha conseguido un sitio fijo para su foodtruck durante el verano en la zona costera y turística de Cudillero (Asturias). “Desde un principio tenía claro que el objetivo era funcionar de forma fija en una playa, pero los permisos burocráticos no son nada sencillos y no pude conseguirlo el primer año. Al año siguiente, con perseverancia, conseguí alquilar un faro muy visitado por lo que funcioné como servicio de foodtruck fijo durante el verano. Y ahora, para el próximo verano, he conseguido una licencia para establecerme en una ubicación cercana al faro como chiringuito de playa con el foodtruck”, relata.

La Soluneta foodtruck arrancó en 2016 con una clara apuesta por los productos ecológicos. “Trabajamos con un 80-90% de producción ecológica en nuestra oferta gastronómica y el futuro pasa por montar un restaurante donde seguir ofreciendo dichos productos, además de tener una huerta ecológica donde los clientes puedan ver y aprender cómo se cultiva y trabaja en un huerto ecológico siguiendo el concepto de la huerta a la mesa. Ya que a la labor gastronómica se le une una función didáctica”, afirma Rubén, quien, junto con su mujer, también elabora piezas de cerámica relacionadas con el mundo gastronómico.

La Soluneta foodtruck cuenta con el sello ecológico oficial del Consejo de la Producción Agraria Ecológica del Principado de Asturias (COPAE) y en su menú especifican qué productos son de origen ecológico. Porque la comida callejera no está reñida con los productos ecológicos, aunque sea rara avis.

 La comida callejera también puede ser ecológica

Lo saben también en Happy Foods Eco Friendly. “Los inicios no fueron fáciles, era complicado hacer entender a las personas esta fusión de comida de calidad servida en una foodtruck, la comida callejera en España se asocia a comida rápida de calidad media o incluso baja. Nosotros siempre nos hemos inspirado en las foodtrucks de Estados Unidos, donde cada negocio tiene mucha personalidad y mucha calidad. No se les trata como feriantes sino como restaurantes sobre ruedas”, nos cuenta Montse Rial.

Cada vez hay más gente que disfruta comiendo en la calle de manera sana y a buen precio

“Desde el principio nos unimos al movimiento Slow Food: valoramos los productos de cada región y sus productores, estimulamos el mercado ecológico y su repercusión favorable al planeta y tenemos el máximo respeto por el cliente, dedicándole el tiempo necesario para que su comida salga perfecta”, afirma Montse. Además, usan todos los productos de menaje biodegradables.

Happy Foods Eco Friendly existe desde hace 4 años y nació como una extensión a la vida personal de Montse y Santi. “Quisimos ofrecer la cocina que hacemos en casa hecha con los mejores productos ecológicos y de proximidad, cocinada con amor y respeto”, explica Montse. Su buen saber hacer les permitió ganar el concurso de cocina de la televisión autonómica catalana TV3 Joc de Cartes. “Hemos ido creciendo poco a poco y ganando clientes de boca a boca”, añade.

“Participamos en los eventos que tengan un buen proyecto de fondo, con valores semejantes a los nuestros y donde haya un perfil de cliente consciente, que valore la comida de calidad… Siempre estaremos agradecidos a la vida y al cariño de la gente por darnos esta oportunidad y valorar todo nuestro esfuerzo”, concluye Montse. Cada vez hay más gente que disfruta comiendo en la calle de manera sana y a buen precio, mientras charlan con el resto de clientes y ven en plena acción a los cocineros.

Autor: Cristina Fernández, Periodista & Blogger

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1 COMENTARIO

  1. Me parece que poco a poco debería ponerse modo cuidarse o simplemente volver a ser como éramos hace años, una forma de hacerlo es cuidar que te llevas al estómago e informarte. Hace más de 20 años pasé un verano en USA y me sorprendía ver tanta gente obesa y no me sorprendía viendo los lineales tan grandísimos solo ocupador por bollería y comida precocinada, hoy en día en España estamos en las mismas, un montón de gente con sobrepeso, hemos ido hacia atrás en vida sana. En fin, cualquier iniciativa que trabaje el producto de proximidad y cuya producción sea lo más natural posible me parece un acierto. Y si lo tienes tan a mano como un foodtruck mejor que mejor.

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