El cáñamo nos ha acompañado desde tiempos prehistóricos por su uso industrial y sus propiedades nutritivas y beneficiosas para la salud. Sin embargo, a partir de la década de los 70 del pasado siglo, tras la aprobación de estrictas regulaciones y la aparición de fibras sintéticas, el cáñamo quedó relegado a un segundo plano. En los últimos años, se ha producido un resurgimiento del cultivo del cáñamo industrial en nuestro país.

Los beneficios del cáñamo

La planta llegó a España desde China de la mano de los árabes hace unos 1.500 años. Desde entonces, se desarrolló una gran tradición de su cultivo. Por ejemplo, en los barcos con los que Cristóbal Colón llegó a América había unas 80 toneladas de cáñamo entre cuerdas, velas, redes, etc. La ciudad de Callosa de Segura, en la Comunidad Valenciana, se considera la capital del cáñamo. Fue centro de una potente industria de hilos, cuerdas y redes ya desde la Edad Media. Las diversas coyunturas mundiales y la especialización de sus habitantes, hicieron de Callosa de Segura un referente de los trabajos y de la industria de esta fibra durante el siglo XX. Actualmente, la historia de la población ligada a esta planta puede conocerse en el Museo del Cáñamo de la localidad.

Del cáñamo se obtienen tres materias primas: semillas, fibra y pulpa. Las fibras son resistentes, suaves, aislantes y absorbentes, y se emplean en el sector textil para la confección de vestimenta, redes, cuerdas, etc.; la pulpa se utiliza para la elaboración de celulosa y papel; y las semillas para hacer biocombustibles, lubricantes, bioplásticos, alimentos y cosméticos.

El cultivo de cáñamo también conlleva beneficios para el medio ambiente como la protección del suelo contra la erosión

El cáñamo proviene de la misma planta que la marihuana (Cannabis sativa), una planta anual de rápido crecimiento, originaria de las cordilleras del Himalaya, en Asia. En 1937 Estados Unidos prohibió su uso con el objetivo de favorecer el algodón y las fibras sintéticas, un veto que se extendió por el mundo. Las Naciones Unidas introdujeron al cáñamo en el listado de sustancias estupefacientes de la Convención Única de 1961, todavía hoy vigente.

Tras años de selección genética durante el siglo XX, científicos franceses desarrollaron variedades con un contenido de THC (tetrahidrocannabinol, también conocido como delta-9-tetrahidrocannabinol, el principal constituyente psicoactivo del cannabis) muy bajo, y gracias a estas aportaciones se introdujeron nuevas regulaciones. Las mencionadas variedades son las que se destinan al uso industrial y alimentario, y es a las que nos referimos al hablar de cáñamo industrial.

Los beneficios del cáñamo

Los valores límite de THC específicos para el cáñamo industrial se establecieron por primera vez en el año 1984 en la Unión Europa para “proteger la salud pública”: un límite del 0,5% hasta 1987 y del 0’3% tras ese año. Desde entonces, el valor límite de THC del 0,3% para el cáñamo industrial se ha utilizado internacionalmente. No obstante, la UE redujo el límite al 0,2% en 1999, una medida que no gustó nada a la Asociación Europea de Cáñamo Industrial (EIHA, por sus siglas en inglés), que pide aumentar de nuevo el límite al 0,3% para que los países de la UE no tengan una desventaja competitiva. “Desde un punto de vista científico, no hay ninguna razón para un límite de THC del 0,2%. De hecho, 0,2% es tan seguro como el 0,3%”, detallan en su web.

En España, el cultivo de cáñamo industrial está regulado desde hace 20 años por el Real Decreto 1729/1999, de 12 de noviembre que autoriza 25 variedades de cáñamo industrial con un contenido de THC por debajo del 0,2% y establece las normas para la concesión de las ayudas al lino textil y al cáñamo.

En los últimos años, se ha producido un resurgimiento del cultivo del cáñamo industrial en nuestro país

Los cinco países del mundo que actualmente producen más cáñamo en su territorio son China -no prohibió su cultivo como en muchos otros países y ahora es el principal productor-, Corea del Sur, Francia -es el líder en cuanto a la producción de semillas-, Chile y Holanda.

Las semillas de cáñamo industrial, que, como hemos dicho no contienen THC ni otros cannabinoles de la marihuana, son uno de los llamados superfoods (superalimentos, en español) que tanto se han puesto de moda en los últimos años -como las semillas de chía o de lino-. ¿Por qué? Por su alto aporte proteico y por ser una proteína completa que aporta todos los aminoácidos esenciales. También destaca su aporte en magnesio y hierro, en vitaminas del grupo B y vitamina E, y en los ácidos grasos omega 3 y 6.

Las semillas de cáñamo, conocidas como cañamones, se suelen encontrar ya peladas y listas para comer. Se pueden utilizar para elaborar bebida o leche de cáñamo o para complementar platos de pasta, ensaladas, cremas, salsas y batidos o también para añadir a yogures y cereales.  Las hojas se consumen crudas, en zumos o infusiones, y sirven incluso para hacer jabones. El aceite se puede usar, siempre en frío, como aliño o en la elaboración de salsas, y la harina de cáñamo para hacer bizcochos o panes.

Entre sus beneficios para la salud, destaca que tienen un efecto protector ante enfermedades cardiovasculares, ayudan a regular el azúcar en sangre, contribuyen a retrasar el envejecimiento celular y mejoran la función del sistema inmunológico. Asimismo, las semillas de cáñamo son beneficiosas para combatir el cansancio y la fatiga, previenen artritis y reumatismo, mejoran el síndrome premenstrual y la menopausia, y regulan el tránsito intestinal.

Por si todo ello fuera poco, el cultivo de cáñamo también conlleva beneficios para el medio ambiente como la protección del suelo contra la erosión. No necesita productos químicos para su crecimiento y cuidado y, al ser un sustituto de la madera, evita la deforestación. Es, por tanto, un cultivo milenario con un gran potencial que ha sido olvidado durante muchos años.

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger, www.paladarvegano.blog

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1 Comentario

  1. Las raíces del cáñamo profundizan y mejoran mucho la permeabilidad del suelo al tiempo que su ocupación y sombreado del suelo elimina las malas hierbas y limpian el terreno, sus raíces aportan materia orgánica en profundidad, mejorando los suelos para cultivos posteriores.

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