Algunos organismos como la FAO o el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, y países como Francia, Suiza o Alemania reconocen ahora de forma explícita que la agroecología es una alternativa imprescindible para avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

Sin embargo, muchos otros países o entidades privadas tan destacadas en el campo de la filantropía como la Fundación Bill y Melinda Gates (BMGF, por las siglas en inglés) siguen menospreciando la agroecología y dedican la práctica totalidad de sus ayudas a la agricultura y el procesado de alimentos que reproducen el modelo masificado y explotador de recursos que se aplica en los países desarrollados.

La Fundación Gates invierte poco en agroecología

El hambre afecta en todo el mundo a unos 820 millones de personas y crisis como la pandemia por la Covid-19 no hacen más que agravar el problema, según ha destacado en las últimas semanas el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Una de las soluciones es la inversión en agricultura y desarrollo en los países más desfavorecidos. Pero no se puede invertir de cualquier manera y a cualquier precio porque el sistema de agricultura intensiva que se aplica en los países industrializados supone una amenaza para muchos de los países en desarrollo.

La agroecología como alternativa

El modelo alternativo más coherente y prometedor es el que se basa en la inversión en investigación agrícola para el desarrollo (AgR4D, en el acrónimo popularizado en inglés) y la agroecología, en especial en zonas como el África subsahariana.

El nuevo informe anual de la Fundación BioVision y el Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES-Food) revisa detalladamente las inversiones y otros flujos monetarios en la agricultura y la alimentación en África hasta llegar a una conclusión preocupante: las cosas no se están haciendo suficientemente bien.

Oficialmente, la apuesta por esta agricultura industrializada también en África responde a la creencia de que los resultados (en cosechas y rendimientos) son mayores pero estudios como el que ahora presentan BioVision e IPES-Food muestran que el balance final es muy diferente.

Entender el significado y el alcance de la agroecología son elementos básicos para hacer un balance real sobre  los resultados de la inversión pública y privada en regiones como el África subsahariana.

Agroecología versus agricultura intensiva

La agroecología, en este sentido, destaca por «combinar diferentes especies de plantas y animales, y utilizar sinergias naturales en vez de productos químicos sintéticos, para regenerar los suelos, fertilizar los cultivos y combatir las plagas», como destacan los autores del estudio ahora publicado.

La agricultura intensiva o industrializada fomenta los monocultivos y la utilización de nuevas variedades desarrolladas con gran apoyo tecnológico (incluyendo los vegetales transgénicos), mientras que la agroecología apuesta por aprovechar y recuperar la diversidad tradicional de cultivos, aumentando el acceso a alimentos frescos y nutritivos conocidos ancestralmente por las comunidades locales, de forma que se mantiene viva la cultura alimentaria tradicional y se limita el control por parte de las compañías multinacionales agropecuarias y químicas (de abonos, herbicidas e insecticidas, por ejemplo).

La agroecología es una alternativa imprescindible para avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles y respetuosos con el medio ambiente

«La agroecología también mejora el sustento de los agricultores ya que la diversificación de ingresos aporta mayor resiliencia ante las adversidades, y las cadenas de suministro cortas mantienen el valor dentro de la comunidad. En otras palabras, la agroecología tiene potencial para conciliar las dimensiones económica, ambiental y social de la sostenibilidad«, destaca el nuevo informe.

Las coordinadoras y coordinador de este trabajo de revisión de datos y estudios económicos, Charlotte Pavageau, Stefanie Pondini, Matthias Geck (miembros del equipo de programas de la Fundación BioVision), señalan que en los últimos años, en el campo de la ayuda al desarrollo para agricultura en esta zona africana, ha crecido el peso de las donaciones filantrópicas, mientras que se limitan algunas de las aportaciones de gobiernos cooperantes.

En este sentido, el informe señala como muy preocupante el dato de que «hasta el 85% de los proyectos financiados por el BMGF y más del 70% de los proyectos llevados a cabo por los institutos de investigación de Kenia se limitaron a apoyar la agricultura industrial y a aumentar su eficiencia a través de enfoques específicos, como prácticas mejoradas de pesticidas, vacunas para el ganado o reducciones en pérdidas posteriores a la cosecha».

Si consultamos la página en internet de la BMGF observamos que en el apartado dedicado al Desarrollo Agrícola el trabajo de esta entidad privada creada por el fundador de Microsoft se centra en cuatro objetivos estratégicos: «Aumentar la productividad agrícola para los pequeños agricultores; aumentar los ingresos familiares de los pequeños agricultores; aumentar el consumo equitativo de una dieta segura, asequible y nutritiva durante todo el año; e incrementar el empoderamiento de las mujeres en la agricultura».

Conclusiones del Informe

El problema que denuncia el informe de BioVision e IPES-Food es precisamente este: la BMGF no incluye la agroecología en los principios básicos de su acción de apoyo al desarrollo.

En datos, el nuevo informe concluye que «solo el 3% de los proyectos de BMGF fueron agroecológicos, es decir, que incluyeron elementos de rediseño del agroecosistema».

El modelo alternativo más coherente y prometedor es el que se basa en la inversión en investigación agrícola para el desarrollo

El nuevo informe indica en cambio que  el 51% de los proyectos de la AgR4D financiados por Suiza tenían componentes agroecológicos, y la mayoría de éstos (41% del total de los proyectos) también incluían aspectos de cambio socio-económico y político, como condiciones de trabajo dignas e igualdad de género. Solo el 13% de los proyectos financiados por Suiza se centraron únicamente en la agricultura industrial, indican los autores del informe de la Fundación BioVision e IPES-Food.

  • Referencias y fuentes:

Estudio:Money Flows: What is holding back investment in agroecological research for Africa? Biovision Foundation & International Panel of Experts on Sustainable Food Systems (IPES-Food)

Agricultural Development: Strategy Overview de la Fundación Gates

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia

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Bio Eco Actual Noviembre 2020

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