Stefan Voelkel es, desde principios de los 80, director general de la empresa de zumos naturales Voelkel, radicada en la zona de Wendland (Baja Sajonia, Alemania). Movido por el deseo de vivir en consonancia con la naturaleza, que ya compartían sus abuelos, modernizó la empresa familiar y la constituyó en una fundación con la que ha puesto los cimientos para que, en el futuro, Voelkel siga estando al servicio de las personas y el medio ambiente.

Stefan Voelkel
Stefan Voelkel, Director general de Voelkel

La agricultura biodinámica constituye la esencia de Voelkel. ¿Por qué es importante?

Dirijo junto a mis hijos una empresa familiar que tiene 85 años. Con una gestión sostenible, mis abuelos y mis padres pusieron las bases para que las generaciones venideras, así como muchos trabajadores y sus familias, pudieran vivir cómodamente hasta hoy. La naturaleza se comporta de forma muy parecida: deberíamos tratarla de modo que un día nuestros nietos también puedan disfrutar de ella. Y eso solo es posible si no se usan productos que intoxiquen la tierra. Por ello, solo trabajamos con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y biodinámica.

Orígenes: Voelkel nació bajo la influencia del movimiento germánico Wandervögel. ¿Qué lo caracterizaba? ¿Cómo influye eso en la producción agrícola?

En torno al 1900, jóvenes de toda Alemania empezaron a organizar excursiones en grupo a la naturaleza. La creciente industrialización de las ciudades despertó en ellos el anhelo de una vida sencilla e independiente en sintonía con la naturaleza, el mismo deseo que animó a mis abuelos, Margret y Karl, cuando hace unos 100 años se establecieron en uno de sus viajes en lo que hoy es nuestra sede. Inspirados también por las enseñanzas de Rudolf Steiner, se dedicaron al autoabastecimiento y a elaborar exquisitos zumos con la fruta de los agricultores de alrededor. Hoy en día, el respeto por la naturaleza y la convicción de que nos da todo lo que necesitamos son valores que no solo honra Voelkel, sino también los agricultores de todo el mundo con quienes colaboramos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ya se han perdido dos tercios de la diversidad genética de los cultivos. ¿Qué papel desempeñan las semillas en este sentido?

La biodiversidad empieza en las semillas. Desde hace milenios, los agricultores obtienen todos los años las semillas de las plantas más pujantes para la siguiente siembra. De esta manera, surgieron innumerables variedades adaptadas a la perfección a cada lugar. En la actualidad, unas pocas grandes empresas inundan los campos de todo el mundo siempre con las mismas variedades de semillas híbridas no reproducibles que prometen un gran rendimiento, especialmente en combinación con ciertos productos agrícolas tóxicos. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana: las toxinas se dispersan por el medio ambiente y destruyen la vida que está presente en los suelos de forma natural. Por lo tanto, las semillas no híbridas son por lo general más resistentes y, por ello, una mejor opción para la agricultura sostenible. También para los agricultores, porque, al disponer de sus propias semillas tradicionales, no pierden su independencia.

«Deberíamos tratar a la naturaleza de modo que un día nuestros nietos también puedan disfrutar de ella»

La gran mayoría de su producción se basa en semillas tradicionales. ¿Por qué?

Al utilizar semillas tradicionales no híbridas en nuestros productos, respaldamos los cultivos naturalmente reproducibles. A los agricultores les tiene que volver a compensar el usar variedades tradicionales, aunque asuman rendimientos menores al principio. A cambio, obtenemos materias primas de una calidad extraordinaria. Es precisamente eso lo que nuestros clientes esperan de Voelkel.

¿Cómo se puede conciliar la producción artesanal en una empresa pionera y familiar con exportar a todo el mundo y crecer?

Como pioneros de Demeter, es una gran satisfacción tener relaciones internacionales, pues nos permite impulsar proyectos agrícolas y la agricultura ecológica en todo el mundo. Sin embargo, siempre es importante que, al crecer, no se pierda de vista la filosofía de la empresa. Para asegurarnos de que esto no ocurra en el futuro, en 2011 mis hijos y yo convertimos la empresa familiar en una fundación dedicada a impulsar el bien común. Con los beneficios que genera, apoyamos numerosos proyectos benéficos. En 2020, nuestro negocio familiar obtuvo la certificación de empresa de la Economía del Bien Común. Esta distinción me llena de orgullo porque demuestra que hacemos un buen trabajo; bueno tanto para nuestros conciudadanos como para la naturaleza.

Autor: Oriol Urrutia, Co-Editor y Politólogo

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Bio Eco Actual Julio 2021

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