Un suelo degradado no se recupera con una única intervención. Es necesario combinar materia orgánica, diversidad vegetal, protección frente a la erosión y prácticas agrícolas que reduzcan la alteración del terreno.

Decir que el suelo es un recurso vulnerable puede sorprender. Estamos acostumbrados a percibirlo como un soporte inerte sobre el que desarrollamos nuestras actividades. Sin embargo, se trata de un ecosistema vivo y complejo, esencial para producir alimentos, almacenar y filtrar agua, albergar biodiversidad y regular los ciclos de nutrientes.

Cómo recuperar un suelo degradado mediante materia orgánica
123rfLimited©sheris9. Fertilizante de estiércol de vaca y paja

Cómo saber si un suelo está degradado

En los sistemas productivos, la calidad y la multifuncionalidad del suelo están directamente condicionadas por la actividad humana. Una gestión conservativa permite mantener su estructura, su fertilidad y su capacidad para sostener cultivos, mientras que el laboreo intensivo, la pérdida de materia orgánica, la contaminación o la erosión pueden reducir progresivamente estas funciones.

Algunos signos permiten identificar un suelo degradado: pérdida de la capa superficial, compactación, dificultad para infiltrar y retener agua, disminución de la materia orgánica, salinización, menor actividad biológica, escasa cobertura vegetal y descenso continuado de la productividad.

En el interior del suelo, los minerales, las arcillas, las sustancias húmicas, las raíces y los organismos vivos participan en la formación de agregados y poros de distintos tamaños. Esta estructura facilita la circulación del aire, la infiltración del agua, el desarrollo de las raíces y la disponibilidad de nutrientes.

La degradación y la desertificación están relacionadas, pero no son exactamente lo mismo. La degradación supone una pérdida de calidad, fertilidad o capacidad del suelo para prestar servicios ecosistémicos. La desertificación es una forma de degradación que afecta especialmente a las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas.

Entre sus principales causas se encuentran la erosión, la deforestación, el sobrepastoreo, el laboreo intensivo, la contaminación, la salinización, el sellado del terreno y los efectos del cambio climático. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reúne información sobre los procesos de degradación y las medidas necesarias para restaurar los suelos afectados.

Cubiertas vegetales y protección frente a la erosión

Un suelo desnudo queda más expuesto al impacto de la lluvia, el viento, las temperaturas extremas y la pérdida de humedad. Mantenerlo cubierto ayuda a reducir la erosión, protege su estructura y favorece la actividad de los organismos que viven en él.

Las primeras prácticas para conservarlo y facilitar su recuperación son:

  1. Mantener cubiertas vegetales. Las cubiertas naturales o cultivadas, los abonos verdes, el acolchado y la combinación de cultivos con árboles protegen la superficie, reducen la erosión y ayudan a conservar la humedad.
  2. Adaptar la gestión al entorno agroclimático. La reforestación, los pastos permanentes, los sistemas agroforestales y la elección de cultivos adaptados deben responder al clima, la pendiente, la disponibilidad de agua y las características de cada suelo.

La presencia de raíces durante el mayor tiempo posible también contribuye a estabilizar el terreno, alimentar la vida microbiana y mejorar la infiltración del agua.

Las cosechas de los suelos de cultivo bien estructurados son también cosechas de agua

Compost y aumento de la materia orgánica

La materia orgánica es fundamental para mantener la fertilidad y la estructura del suelo. Los restos vegetales, el estiércol compostado y otros materiales orgánicos son transformados por los organismos del suelo y participan en la formación de sustancias húmicas.

Estas sustancias actúan como una reserva de nutrientes y contribuyen a formar agregados estables. Un suelo bien estructurado presenta poros que permiten almacenar agua, facilitar la aireación y favorecer el desarrollo de las raíces.

  1. Aportar materia orgánica de calidad. El compost maduro, los estiércoles correctamente compostados, los restos de cosecha, los abonos verdes y el acolchado permiten devolver al suelo parte de la biomasa extraída durante la producción.
  2. Integrar la ganadería mediante un pastoreo racional. Una carga ganadera ajustada a la capacidad del terreno puede contribuir al reciclaje de nutrientes y a la mejora de los pastos. Debe evitarse el sobrepastoreo, que elimina la cubierta vegetal y favorece la compactación y la erosión.

Los aportes deben adaptarse a las necesidades del suelo y del cultivo. Incorporar materia orgánica sin conocer su composición, su grado de madurez o las características del terreno puede provocar desequilibrios nutricionales o problemas de contaminación.

Rotación de cultivos y biodiversidad

El monocultivo continuado reduce la diversidad del sistema agrario y puede favorecer el agotamiento de determinados nutrientes, la aparición de plagas y la pérdida de actividad biológica. Las rotaciones y asociaciones de cultivos permiten alternar especies con necesidades y sistemas radiculares diferentes.

  1. Rotar y asociar cultivos. Alternar leguminosas, cereales, hortalizas y especies con raíces de distinta profundidad ayuda a aprovechar mejor los nutrientes, romper ciclos de plagas y mejorar la estructura del suelo.
  2. Utilizar semillas adaptadas y no tratadas con productos innecesarios. Las variedades rústicas y adecuadas a las condiciones locales pueden desarrollar una mejor relación con el microbioma del suelo y presentar una mayor capacidad de adaptación.
  3. Favorecer la biodiversidad y la edafodiversidad. Es importante conservar setos, márgenes, cubiertas, árboles y espacios no cultivados. Estos elementos ofrecen refugio a la fauna auxiliar y aumentan la diversidad de organismos que viven sobre y bajo el suelo.

La biodiversidad vegetal, microbiana y animal contribuye al reciclaje de nutrientes, a la descomposición de la materia orgánica y a la regulación natural de algunas plagas y enfermedades.

Aplicación de biofertilizantes para recuperar el suelo
123rfLimited©rh2010. Biofertilizantes

Reducción del laboreo y recuperación a largo plazo

La recuperación de un suelo degradado es un proceso gradual. No basta con aplicar una medida aislada: es necesario reducir las presiones que originaron la degradación y mantener una gestión coherente durante varios ciclos de cultivo.

  1. Reducir el laboreo y evitar la compactación. Conviene limitar el paso de maquinaria pesada, especialmente cuando el terreno está húmedo, y evitar el laboreo excesivo. El mínimo laboreo ayuda a conservar la estructura y reduce la alteración de los organismos del suelo.
  2. Gestionar correctamente el agua. El riego debe ajustarse a las necesidades del cultivo y a la capacidad de infiltración del terreno. También debe controlarse su calidad para evitar problemas de salinización, contaminación o acumulación de sustancias perjudiciales.
  3. Proteger el suelo fértil frente al sellado y la contaminación. Es necesario frenar la pérdida de terrenos agrarios por urbanización, infraestructuras u otras instalaciones que impermeabilicen el suelo. También deben reducirse los biocidas innecesarios y evitarse los vertidos de sustancias contaminantes.

Un suelo bien gestionado puede almacenar agua, facilitar la nutrición de las plantas, albergar biodiversidad y contribuir al almacenamiento de carbono. Su recuperación requiere observación, análisis y prácticas adaptadas a las condiciones de cada territorio.

Con frecuencia actuamos como si el suelo fuera un recurso ilimitado. Sin embargo, su formación es extremadamente lenta en comparación con la rapidez con la que puede degradarse. Pasar de ser testigos pasivos de esta pérdida a participar activamente en su conservación es imprescindible para mantener la producción de alimentos y la funcionalidad de los ecosistemas.

Autora: Juana Labrador Moreno, Dra. en Biología y Profesora de Agroecología en la Escuela de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Extremadura

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bio Eco Actual gratis cada mes en tu correo

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico
Leer Bio Eco Actual Diciembre 2021