La kombucha es una de las bebidas con más propiedades para la flora intestinal, gracias a sus tres tipos de fermentación: acética, alcohólica por debajo de un 0.5 % y láctica, que provoca el sabor ácido y su capacidad desinfectante. Así puedes preparar kombucha casera.

123rf Limited©foodandmore. Proceso de fermentación para realizar kombucha

La bebida fermentada del momento

El nombre genérico de la «madre» es Medusomyces gisev y está compuesta por acetobacterias y levaduras que conviven en perfecta simbiosis, formando una fina película que va creciendo a medida que evoluciona la fermentación. Elaborarla en casa es sencillo si se dispone del hongo madre de kombucha, que se puede adquirir en Internet.

Ingredientes

  • Hongo de kombucha
  • 1 vaso de kombucha ya elaborado (200 ml)
  • 1 litro de agua
  • 2 cucharadas o bolsitas de té rojo, negro o verde
  • 75 g de azúcar blanco o moreno

Elaborar kombucha casera es sencillo si se dispone del hongo madre de kombucha

Elaboración

  1. Se pone a hervir el agua.
  2. Una vez con el fuego apagado, se introduce el té.
  3. Se deja reposar durante 20 minutos y se disuelve el azúcar.
  4. Se cuela la infusión y se pone en un recipiente de vidrio de boca ancha.
  5. ATENCIÓN: Es importante dejar enfriar el te completamente, ya que el hongo se dañaría con una temperatura superior a 35º C.
  6. Se coloca el hongo con el lado más claro hacia arriba y se añade un vaso del cultivo anterior.
  7. El recipiente se ha de dejar abierto pero cubierto con una gasa sujeta con una goma, para evitar impurezas.
  8. Se deja fermentar de dos a cuatro semanas a temperatura ambiente entre 20º y 25º C. En invierno la fermentación tarda más que en verano.
  9. Se cuela. La bebida resultante se puede consumir o guardar en frío, para que no siga fermentando.
  10. Cuando se retira la madre, que ha elaborado una nueva capa, se lava y se vuelve a iniciar el proceso, indefinidamente.
  11. Se ha de guardar un vaso para la próxima fermentación, ya que así se activa mejor.

El sabor final de la kombucha tras la fermentación es refrescante y muy agradable. Tiene un equilibrio acidulado que recuerda un vino ligero y burbujeante como la sidra o el cava, pero sin grado alcohólico. Para eliminar el poco grado de alcohol que contiene basta con dejar unos minutos en el vaso para que se evapore. Para hacer variaciones, se puede combinar con zumos de frutas. Es estupenda para calmar la sed en los días de verano.

El sabor final de la kombucha tras la fermentación es refrescante y muy agradable

Conservación

El hongo de la kombucha se conserva durante meses en un recipiente con té y azúcar. El líquido resultante se va acidificando y se convierte en vinagre. Para reutilizar el hongo de la kombucha, sólo hay que volver a hacer un té azucarado y utilizar el mismo hongo que se tenía conservado.

Autora: Mercedes Blasco, Nutricionista, Master en Nutrición y salud

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