“El sector ecológico en España, si no hubiera aparecido BioCultura, sí existiría, pero desde luego sería muy diferente”. Quien así se expresa es Ángeles Parra, directora de BioCultura, presidenta de la Asociación Vida Sana y conocida ecoactivista. Ella es el pasado y el presente del sector ecológico en España. Y su perspectiva importa. No todo el mundo puede decir que lleva 40 primaveras en la batalla “bio”.

Parra señala: “Cuando nosotros empezamos estaba todo por hacer. El sector ‘bio’ era una entelequia. Por no haber, no había ni certificación. Pero hoy España ya está en el top 10 de los países con mayor cuota de mercado ‘bio’ y ha logrado alcanzar los 3.000 millones de euros en el año 2023. Además, España representa el 5’7% de la cuota de mercado europeo y todo indica que podría seguir creciendo del orden de 6 o 7% anual. A pesar de la crisis coyuntural y de los problemas derivados de las guerras y las sequías, todo apunta a que vamos a seguir creciendo. Aunque no es suficiente. Tiene que crecer más el consumo interno”. Y añade. “Seguiremos creciendo, sí, pero con matices… El consumidor ‘bio’ busca descuentos, ofertas, concursos, marcas blancas… Quiere seguir comiendo ecológico, pero también quiere poder llegar a final de mes. Y las cosas no están tan fáciles para una buena parte de la población. A pesar de todo, el consumidor ecológico es uno de los consumidores más fieles del mercado nacional”.
El consumo interno sigue siendo fláccido
“El sector ecológico en España siempre ha tenido muy buena salud y su crecimiento siempre ha sido notable. Sólo en los últimos años ha habido un poco de estancamiento. Aun así, en cuanto a cuota de mercado, por delante sólo tenemos a EE.UU, Alemania, China, Francia, Canadá, Suiza, Italia, Reino Unido y Suecia. Estar en ese ránking no es poco, aunque estamos lejos de ese pelotón de líderes. Porque el consumo interno sigue siendo fláccido. Por eso sigue siendo tan importante BioCultura. El sector ‘bio’ necesita una feria fuerte y poderosa que, aglutinando a consumidores y profesionales, con la complicidad de la Administración y el apoyo de los medios, sea capaz de hacer llegar las virtudes del alimento ecológico a ciudadanos, hogares, restaurantes y productores que aún no han dado el gran paso hacia la revolución ‘bio’”, dice Parra. A casi 90 días de la feria, ya han confirmado su presencia en BioCultura más de 300 empresas y el 80% del espacio expositivo ya está reservado. Parra también asevera que “al principio, el consumo ecológico en España se llevaba a cabo en establecimientos muy especializados y muy ‘gremiales’. Y, por encima de todo, primaba el ecoactivismo. Hoy todo eso ha cambiado mucho. Se ha dado una gran profesionalización. Gran parte del consumo orgánico está en los establecimientos especializados, pero ya no son las tiendas de toda la vida, sino súpers ‘bio’ de conocidas cadenas. Y también se ha dado una gran migración a las grandes superficies. Las grandes firmas no sólo no apostaban por el sector ecológico, sino que lo despreciaban. Ha habido muchos cambios en este aspecto y, en cierto sentido, es una buena noticia. Lo malo es que muchos empresarios no saben entender el alimento ‘bio’ como lo que realmente es: una gran semilla para un gran cambio de paradigma. No es sólo un mero negocio. En BioCultura esto siempre lo hemos tenido muy claro”.
Profesionales y ecoactivistas
“Nosotros siempre hemos sido activistas. Con el tiempo, hemos ido profesionalizándonos, pero sin perder nuestro espíritu combativo de los principios. En general, el sector ecológico ha crecido mucho. Desde la nada, nos hemos ido expandiendo hasta ser un sector que da trabajo en España a mucha gente, pero, según Amigos de la Tierra, si se diera una gran revolución y transición agroecológica, ésta daría empleo a más de un millón de personas. Es decir, las expectativas de esta senda son magníficas y es lo que realmente necesitamos”, afirma Ángeles Parra. El 64% de los españoles reconoce la Eurohoja: es la etiqueta más reconocida entre todos los distintivos. Estamos avanzando, pero hay que poner más ahínco, si queremos un futuro digno para las generaciones que están por venir. “Porque el cambio climático y la 6ª Extinción han venido para quedarse. Tenemos que ser más ambiciosos y exigir al gobierno un IVA 0 para el alimento ecológico y grandes campañas de promoción en los medios públicos. Si no es así, este gran cambio será muy lento y, precisamente, el tiempo es lo que no nos sobra”, alerta Parra.
2030
La Unión Europea marca un 25% de superficie agrícola ecológica para el 2030. Hoy, más del 10% de la producción española está certificada ecológica (en algunas CC.AA.’s… el 25% se supera, como es el caso de Andalucía o Catalunya). Pero mucha de nuestra producción va destinada a la exportación. Parra advierte e insiste: “Tenemos que aumentar el consumo interno. Esto es fundamental. En la actualidad, el consumo per cápita anual en España es de aproximadamente 64 euros. Sin embargo, en lugares como Dinamarca, Austria o Suiza el crecimiento del consumo ‘bio’ es exponencial (entre 300 y más de 400€ per cápita). En España, el consumo de productos ecológicos no supera el 3% del total. Podemos crecer mucho. Pero tenemos que hacer un esfuerzo enorme. Y en BioCultura lo hacemos. Para fomentar el consumo (y por ende la producción), tenemos que implementar leyes que favorezcan el consumo de productos ecológicos. Pero también hay que esforzarse en la promoción de todas las virtudes del alimento ecológico. Y, en ese sentido, BioCultura hace un trabajo crucial”.

Políticos tibios y cortoplacistas
Para Pedro Burruezo, periodista, director de “El Ecomensajero Digital” y asesor de BioCultura, además de artista, “la clase política habla mucho de transición ecológica. Pero, en la mayoría de los casos, sólo se trata de declaraciones de buenas intenciones y poco más. Necesitamos leyes valientes que ayuden a los que están haciendo las cosas bien y que graven fiscalmente a los que contaminan y nos enferman”. Y sigue: “Los problemas a los que nos enfrentamos, como la urgencia climática y la pérdida de diversidad, son de una envergadura extraordinaria. Nuestros políticos son tibios y cortoplacistas, por no decir egocéntricos y sometidos a intereses de poderes en las sombras. Han sido muy escasos los ejemplos, en estos 40 años, de políticos verdaderamente concienciados de los graves problemas ambientales y sanitarios que crea el sistema agroalimentario industrial. Se podrían contar con los dedos de una oreja. Si BioCultura y el sector ecológico están hoy donde están en nuestro país, creando riqueza y generando empleo, no ha sido gracias a nuestra clase política, sino a pesar suyo”.
Una gobernanza para el bien de la humanidad y del planeta
Burruezo insiste en que “tarde o temprano se dará un gran cambio en la sociedad. Mientras no llega, quiero pensar que una elite de gentes bien ubicadas en ciertos estratos sociales van a ser capaces de compensar el desastre que se avecina si no enderezamos una gobernanza legislativa y gubernamental a favor de la Humanidad y de la ecosfera. Durante 40 años, el sector ecológico se ha caracterizado por su tozudez y su activismo, pero las encrucijadas a las que nos enfrentamos son tan enormes que necesitamos algo más que la inquebrantable lealtad a la causa de unos pocos. Nuestra ecosfera, que ya se ha convertido en una tecnosfera, está al borde de un gran colapso”. Burruezo sentencia: “BioCultura y el sector ecológico han demostrado por activa y por pasiva que pueden ser la punta de lanza de un gran cambio de paradigma. Pero todos tenemos que remar al unísono. Si la clase política se queda atrás, habrá que reemplazarla e inventar nuevos sistemas que aporten las soluciones que la Tierra y la Humanidad necesitan”.
Historia del crecimiento del sector y de BioCultura
Desde que se tienen datos (fuente: MAPA), la superficie dedicada a la agricultura ecológica estaba en 1991 en 4.231 has. y fueron 396 operadores los que se animaron hasta ese momento a producir según las normas de la producción ecológica. En 2022 la situación era radicalmente distinta y puede observarse lo mucho que se ha crecido: 60.621 operadores y 2.675.331 has. Y BioCultura ha sido lanzadera de la mayoría de empresas de este país. Cuando arrancó su andadura en 1985, no llegó a los 100 expositores, entre empresas y colectivos. En este momento aglutina a más de 400 empresas y ha multiplicado notablemente su espacio expositivo.
BioCultura 1985 – Propuesta de Futuro. Manifiesto
Desde hace ya unos años, se puede distinguir en todo el mundo, especialmente en el Occidente desarrollado, una tendencia pública a la recuperación y desarrollo de ciertos valores que, en líneas generales, se puede definir como “calidad de vida”. Pero no se trata tanto del valor que este concepto tuvo décadas atrás, cuando más bien se refería a lo que después se ha llamado “desarrollismo”, sino que ahora, alertados todos por la amenaza múltiple, variadísima, a que se ven sometidas muchas formas de vida, tiene un trasfondo de protección y regeneración del entorno y también de ritmos, actividades y vivencias, que la pasión activa de estos últimos tiempos venía apartando. Con frecuencia se habla hoy de “alternativas”. De una forma general se trata de un concepto de progreso que antepone la calidad a la cantidad, la visión conjunta, armónica y de futuro, al beneficio inmediato, los valores humanos al mero interés lucrativo. Numerosos individuos y grupos trabajan ya en estas vías y cada vez es más evidente que los graves problemas que la sociedad tiene planteados encuentran en ellas posibles salidas, que es por ahí por donde ha de transitar la humanidad en los próximos años. Nace BioCultura para contribuir al conocimiento y difusión de muchas actividades ya en marcha y aún no bien conocidas, y también para facilitar conocimientos, intercambios y colaboración, imprescindibles para las evolución y hoy aún escasos. Para España, el momento es, además, extraordinariamente importante, en las vísperas de la integración en una Comunidad Europea que parece buscar la integración de las historias y culturas nacionales, la línea de equilibrio y humanismo que le es esencial. BioCultura desea ser semilla y muestra de una forma de vida que ha de ser lograda y asumida por todos los estamentos de la sociedad. En lo que aquí se exponga están las bases de lo que será la vida cotidiana en un futuro inmediato.
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