Según la legislación europea, sólo pueden concederse patentes sobre ingeniería genética en mejora vegetal. Sin embargo, las grandes empresas de semillas han explotado las lagunas legales y ya han obtenido más de 200 patentes sobre cultivo tradicional. Los criadores necesitan acceso al material genético para adaptar las plantas a retos como plagas, enfermedades y cambio climático. El actual sistema de patentes europeas dificulta su trabajo, lo que hace que muchos eviten utilizar determinados rasgos vegetales por miedo a violar las patentes de las grandes empresas, lo que pone en riesgo la soberanía alimentaria.

En Europa, actualmente existe un debate controvertido en cuanto a las patentes de semillas. El parlamento de la UE están intentando encontrar una solución. Existe un fuerte consenso político en la UE para no permitir patentes sobre semillas convencionales. Esto es especialmente importante en el contexto de las discusiones actuales sobre la desregulación de la nueva ingeniería genética (NGT) y un creciente número de patentes en este sector. A menudo las empresas intentan eludir las prohibiciones existentes para obtener patentes sobre la cría tradicional añadiendo unos pasos técnicos patentables, como NGT, aunque no sea necesario alcanzar el objetivo de mejora y, por tanto, debería excluirse de la patentabilidad.
Sin embargo, si miramos la práctica reciente de la OEP, vemos que sólo en 2023 se han concedido 20 nuevas patentes sobre cría tradicional y se han presentado 70 solicitudes de patente. Las especies vegetales afectadas son, entre otras, el pepino, el maíz, el melón, el pimiento, las espinacas o el tomate. Las patentes tienen un efecto de gran alcance y más de 1.300 variedades tradicionales de plantas ya están afectadas en Europa, lo que hace que cada vez sea más difícil para los obtentores navegar por este revoltijo de patentes. Las consecuencias de este desarrollo incluyen una creciente concentración en el mercado de semillas, la pérdida de biodiversidad agrícola y la elección limitada para los agricultores, jardineros, productores de alimentos y consumidores.
Por tanto, es oportuno reafirmar que no deben concederse patentes sobre cría tradicional. La UE debe restringir el alcance de las patentes concedidas a plantas modificadas genéticamente, incluidas las semillas obtenidas a partir de NGT. Éste es un problema urgente que debe resolverse para salvaguardar el futuro de la mejora vegetal, la agricultura y la producción de alimentos en Europa.
Autora: Johanna Eckhardt, Coordinadora del proyecto No Patents on Seeds!
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